Jueves 11 de Junio de 2026
El vino rosado ha ganado peso en la oferta de verano durante los últimos años y varias bodegas han aprovechado ese cambio para reforzar su posición en el mercado de gama alta. Entre ellas figura Château d'Esclans, en la Provenza francesa, que ha anunciado la salida de la vigésima añada de Whispering Angel, correspondiente a la vendimia de 2025, con una edición conmemorativa que coincide con los veinte años del proyecto.
La casa sitúa este lanzamiento dentro de una evolución más amplia del consumo estival. Según la información difundida por la firma, el rosado ha dejado de ocupar un papel secundario para convertirse en una referencia asociada al ocio, la restauración y ciertos códigos de estilo ligados al verano. La marca vincula esa transformación a espacios como terrazas urbanas, mesas junto al mar o locales al aire libre donde el componente visual del producto tiene tanto peso como su perfil gastronómico.
Whispering Angel salió al mercado en 2006 y desde entonces se ha convertido en uno de los nombres más conocidos dentro del rosado premium. Château d'Esclans sostiene que este vino ha ayudado a cambiar la percepción de la categoría en muchos mercados internacionales, al asociarla con un consumo más cuidado y con destinos como Saint-Tropez, los Hamptons o Londres. En la actualidad, según la empresa, está presente en más de 100 países.
La nueva añada mantiene las líneas habituales del vino, de acuerdo con la descripción facilitada por la bodega. Presenta frescura, equilibrio y notas de cítricos y fruta roja, con una textura suave y un final pensado para los meses de más calor. La botella incorpora además una etiqueta de colección con la firma de Sacha Lichine y los querubines del château, dos elementos que forman parte de la identidad visual de la marca.
El aniversario llega en un momento en el que el rosado ocupa una posición más visible en cartas de vinos, hoteles y espacios de ocio vinculados al verano. Su presencia no responde solo a razones enológicas. También influye su capacidad para adaptarse a un consumo informal, compartido y muy ligado a la imagen. Esa combinación ha favorecido su expansión entre consumidores que buscan experiencias sencillas pero cuidadas.
Château d'Esclans se encuentra en La Motte-en-Provence, en una de las zonas francesas con mayor tradición en rosados. La propiedad cuenta con más de 140 hectáreas de viñedo y ha orientado buena parte de su actividad a elevar el valor percibido de esta categoría. Bajo la dirección de Sacha Lichine, la bodega ha impulsado una estrategia centrada en vinos de perfil refinado y proyección internacional.
La firma presenta también la visita a sus instalaciones como parte de esa propuesta. El château combina patrimonio histórico y producción vitivinícola en un entorno muy ligado a la imagen clásica de la Provenza. Con ello busca atraer a un público interesado no solo en el vino, sino también en el enoturismo y en una forma de ocio vinculada al paisaje, la gastronomía y la cultura local.
La salida de esta vigésima añada confirma el peso comercial y simbólico que algunas marcas han logrado dar al rosado dentro del mercado internacional del vino. En el caso de Whispering Angel, esa trayectoria se apoya tanto en el producto como en una construcción de marca ligada al verano, al consumo social y a una estética reconocible que ha acompañado su expansión durante estas dos décadas.