Jueves 04 de Junio de 2026
La bodega gallega Boas Vides ha cerrado mayo con varias novedades en el viñedo y en la bodega, en un momento marcado por la salida al mercado de sus nuevas añadas y por el avance del ciclo vegetativo. La firma ha puesto ya en circulación Boas Vides tinto 2023, Mirando ao Chao 2023 y Boas Vides blanco 2024, mientras trabaja con una campaña que llega adelantada en 20 días y con previsiones de buena cosecha tras una floración que terminó a finales de mayo en prácticamente todas las variedades.
La evolución de la cosecha 2023 ocupa un lugar central en esta nueva etapa. Desde la bodega, Antonio Míguez Amil considera que ese vino tendrá un buen recorrido y ha introducido además un cambio en los corchos después de detectar en añadas anteriores una presencia de TCA por encima de lo esperado. Para las cosechas 2023 y 2024, la bodega ha incorporado nuevos corchos con un mayor nivel de testado, con la intención de reducir de forma clara la posibilidad de aparición de ese defecto.
En el viñedo, mayo arrancó con los primeros tratamientos de la campaña. Boas Vides ha aplicado azufre y resina, cola de caballo, biofertilizante y lecitina de soja. El estado sanitario de las parcelas se mantiene bueno y, al cierre del mes, el viñedo acumulaba cuatro tratamientos con cola de caballo, azufre, lecitina de soja y biofertilizante. Tras el final de la floración, el siguiente paso previsto es el inicio de los tratamientos con cobre, en forma de mezcla bordelesa.
La meteorología del mes ha condicionado el trabajo en campo. Mayo comenzó con calor, a mediados de mes llegaron algunas tormentas con poca lluvia y el último tercio volvió a dejar un tiempo muy caluroso y seco. Ese comportamiento del tiempo ha acompañado un desarrollo rápido de la viña, con una campaña adelantada en casi tres semanas y con una floración completada en la mayor parte de las variedades al final del mes.
Junto al seguimiento agronómico, la bodega ha continuado con las labores habituales de manejo del viñedo. Durante mayo se realizaron trabajos de desbroce de hierba, atado, limpieza de chupones y desnietado. A esa actividad se ha añadido el diseño de una nueva plantación en el viñedo histórico de San Lourenzo da Pena, donde se están preparando las terrazas que acogerán Albilla do Avia, Loureira, Verdello Antigo y Sousón.
La nueva superficie prevista alcanza los 2.000 m2 y forma parte de una actuación más amplia en ese enclave. Boas Vides trabaja también en la preparación de un mirador en la roca de San Lourenzo da Pena y en la limpieza del cruceiro histórico, uno de los elementos más reconocibles de ese viñedo.
La actividad de la bodega durante mayo no se ha limitado al campo. Boas Vides participó en la Feira do Viño do Ribeiro y organizó presentaciones de catas y actividades de enoturismo en A Coruña, Ribadavia y Tui. Al mismo tiempo, la nueva cosecha de Boas Vides 2023 ha llegado a distintos mercados y plazas, entre ellas California, Valencia, Zarautz, A Coruña, Vigo y Pontevedra.
En paralelo, Antonio Míguez Amil ha recuperado partidas limitadas de dos referencias. Por un lado, 60 botellas de Sobranceiro 2021. Por otro, 60 botellas de Baixo Terra 2017 conservadas en el sepulcro de la viña de San Lourenzo da Pena. Con estos movimientos, la bodega combina la salida de nuevas añadas con la reaparición de vinos de producción muy corta ligados a su viñedo histórico.
El cierre de mayo deja así una fotografía de intensa actividad para Boas Vides, con nuevas referencias ya disponibles, una campaña adelantada, trabajos de ampliación en San Lourenzo da Pena y una agenda que ha unido viñedo, comercialización y propuestas de enoturismo en distintos puntos de Galicia y fuera de ella.