Una semilla medieval revela que la uva pinot noir actual ya se cultivaba en Francia en el siglo XV

El hallazgo confirma la continuidad de técnicas vitivinícolas y conecta la viticultura medieval con la moderna en Europa

Martes 24 de Marzo de 2026

Un equipo de científicos ha identificado una semilla de uva de 600 años de antigüedad hallada en un retrete de un hospital medieval en Valenciennes, al norte de Francia, como genéticamente idéntica a la variedad pinot noir que se cultiva en la actualidad. El hallazgo, publicado en la revista Nature Communications, confirma que esta variedad de uva ya se cultivaba en Francia al menos desde el siglo XV.

La investigación ha sido realizada por un grupo internacional de expertos en paleogenética y arqueobotánica. Laurent Bouby, del Instituto de Ciencia Evolutiva de Montpellier y coautor del estudio, explicó que no es posible determinar si la uva se consumía como fruta fresca o si se utilizaba para elaborar vino en aquella época. Sin embargo, el descubrimiento establece una conexión directa entre la viticultura medieval y las prácticas actuales en Francia, uno de los países con mayor producción y consumo de vino a nivel mundial.

Ludovic Orlando, paleogenetista de la Universidad de Toulouse y también firmante del estudio, recordó que el periodo en el que se data la semilla coincide con el final de la Guerra de los Cien Años entre Inglaterra y Francia y con la vida de Juana de Arco. Según Orlando, es posible que figuras históricas como Juana de Arco llegaran a consumir uvas genéticamente idénticas a las actuales.

La semilla fue localizada durante unas excavaciones arqueológicas en los restos del hospital medieval. Los investigadores señalaron que los retretes en esa época solían emplearse también como vertederos domésticos, lo que ha permitido conservar restos orgánicos como semillas. El análisis genético incluyó 54 semillas de uva datadas desde la Edad del Bronce (alrededor del 2.300 a.C.) hasta la Edad Media.

El estudio aporta pruebas sobre el uso continuado durante siglos de técnicas como la propagación clonal, consistente en preservar esquejes de variedades concretas para mantener sus características. Aunque existían referencias escritas sobre estas prácticas, hasta ahora era difícil confirmarlas sin recurrir a métodos paleogenómicos.

Los resultados muestran que estas técnicas ya se aplicaban en varias regiones desde la Edad del Hierro (625-500 a.C.). Las semillas más antiguas analizadas proceden de vides silvestres halladas cerca de Nimes y datan aproximadamente del 2.000 a.C. Posteriormente, entre los siglos VII y VI a.C., comenzaron a aparecer vides domesticadas en el sur del país, coincidiendo con la llegada de colonos griegos que fundaron Marsella e introdujeron el cultivo sistemático de la vid.

Orlando indicó que ya se sabía que griegos y etruscos comerciaban con vino gracias a las ánforas encontradas en excavaciones arqueológicas. Sin embargo, el análisis genético ha permitido comprobar intercambios a larga distancia de variedades domesticadas procedentes no solo del Mediterráneo occidental sino también del Cáucaso y Oriente Medio. Además, durante el periodo romano se produjo una mezcla genética entre vides domesticadas y silvestres locales, especialmente en el norte francés.

Los autores consideran que futuras investigaciones conjuntas con historiadores podrían aportar más información sobre las técnicas vitivinícolas descritas en textos antiguos. Según el estudio, la pinot noir es actualmente la cuarta variedad más cultivada del mundo y está especialmente asociada a la región francesa de Borgoña.