Martes 03 de Marzo de 2026
El informe trimestral de marzo de 2026 sobre productos agrícolas, publicado por la Oficina Australiana de Economía Agrícola y Ciencias de los Recursos (ABARES), presenta previsiones a la baja para el sector vitivinícola del país. Según el documento, se espera que el valor de la producción de uva para vino caiga un 31% hasta situarse en 657 millones de dólares australianos en el periodo 2025-26. Esta cifra supone una reducción del 18% respecto a la estimación realizada en diciembre de 2025, lo que equivale a 148 millones menos de lo previsto inicialmente.
Para el periodo 2026-27, ABARES prevé una nueva caída del 2% en el valor de la producción, hasta los 644 millones. Tanto la producción como los precios reales se mantendrán un 34% y un 33% por debajo de las medias registradas en la última década, respectivamente. En cuanto al volumen destinado a vinificación, se estima que descenderá un 20% en 2025-26, alcanzando los 1,25 millones de toneladas, lo que representa también un 20% menos que el promedio de los últimos diez años. Para el siguiente ejercicio, no se esperan cambios en este volumen.
El informe señala varios factores que explican esta situación. Entre ellos figuran el aumento del precio del agua en la cuenca sur del río Murray-Darling y los bajos precios de la uva, que reducen los incentivos para producir y mantienen la producción por debajo del potencial. Además, ABARES advierte que los precios seguirán bajando debido a una demanda internacional y nacional débil, especialmente en las regiones cálidas del interior del país.
La disponibilidad limitada de agua también influye negativamente. El informe menciona niveles bajos en los embalses, precios elevados del agua temporal y restricciones en las asignaciones hídricas en las zonas interiores. A esto se suman episodios recientes de calor durante el verano, que han reducido aún más el potencial productivo tras un invierno y una primavera secos en las principales áreas vitícolas. ABARES también apunta a la posibilidad de que algunos viñedos sean abandonados o arrancados, lo que limita aún más la superficie productiva, sobre todo en las regiones interiores.
En relación con las variedades tintas, el valor de su producción seguirá bajando tanto en 2025-26 como en 2026-27. El informe atribuye esta tendencia al exceso de existencias de vino tinto, al descenso del consumo internacional y a una demanda limitada por parte de las bodegas. Se prevé que los precios para variedades como Shiraz, Cabernet Sauvignon y Merlot caigan alrededor del 20% en las zonas cálidas durante el próximo ejercicio.
Respecto a las variedades blancas, ABARES anticipa también una reducción del valor producido tanto en 2025-26 como en 2026-27. El aumento de la producción de vinos blancos —especialmente Chardonnay y Sauvignon Blanc— junto con una demanda débil por parte de las bodegas ejerce presión a la baja sobre los precios. En estas regiones cálidas se calcula que los precios caerán entre un 12% y un 17%. El informe relaciona esta situación con el incremento de existencias de vino blanco, la menor demanda interna procedente de regiones templadas y una disminución generalizada del consumo mundial.
En cuanto a las exportaciones, ABARES prevé una caída del valor exportado del 6%, hasta los 2.400 millones de dólares australianos en 2025-26. Para el periodo siguiente se espera otro descenso del 5%, situándose en 2.300 millones. La principal causa es la reducción de envíos a China continental tras un periodo inicial de reposición posterior al levantamiento de aranceles, así como menores valores exportados al Reino Unido y Estados Unidos. El informe relaciona este retroceso con una tendencia internacional hacia un menor consumo de vino.
Entre los factores que afectan negativamente a las exportaciones figuran las presiones derivadas del coste de vida, cambios en las preferencias hacia bebidas con menor graduación alcohólica y altos inventarios entre mayoristas estadounidenses. Aunque los volúmenes exportados a China aumentaron interanualmente hasta 2024-25, siguen siendo un 35% inferiores al promedio registrado antes de la pandemia. Para los próximos ejercicios se prevé una reducción adicional: un descenso del volumen exportado del 2%, hasta los 643 millones de litros en 2025-26 y otro descenso similar hasta los 628 millones en 2026-27.