Martes 03 de Marzo de 2026
El pasado 2 de marzo, Madrid acogió el primer encuentro de VIR (Viticultores Independientes en Rioja), una cita que reunió a 38 bodegas procedentes de 18 pueblos de la región. El evento, celebrado en el Espacio Jorge Juan, congregó a cerca de 500 personas, entre profesionales del sector y aficionados al vino, que pudieron catar más de 150 referencias distintas a lo largo de la jornada.
La organización estructuró el día en dos partes: una primera sesión dirigida a profesionales, como enólogos, sumilleres, distribuidores, hosteleros, prensa especializada y otros viticultores, y una segunda parte abierta al público general a partir del mediodía. El objetivo fue acercar el trabajo de los viticultores y la diversidad de los viñedos riojanos tanto a quienes trabajan en el sector como a los consumidores interesados en conocer más sobre el origen de los vinos.
Durante el encuentro, el ambiente se caracterizó por la cercanía y la profundidad de las conversaciones. Los asistentes no solo degustaron los vinos, sino que también participaron en diálogos directos con los productores. Se abordaron cuestiones técnicas sobre suelos, orientaciones y características de cada parcela, así como historias personales y vínculos con los pueblos de origen. Los profesionales intercambiaron impresiones y los aficionados tuvieron la oportunidad de descubrir matices y comprender mejor la relación entre el territorio y el estilo de cada vino.
Uno de los momentos centrales de la jornada fue la lectura del manifiesto fundacional de VIR. En este texto, los viticultores reivindicaron el viñedo como "la pieza más esencial del alma del vino" y defendieron una forma de entender el territorio basada en el cuidado, la transmisión y el respeto por el paisaje heredado. VIR subrayó su apuesta por una región diversa y plural, donde cada parcela y cada viticultor tengan voz propia. Además, expresaron su compromiso con un modelo sostenible que garantice la dignidad del trabajo en el campo y el futuro de los pueblos.
Los organizadores insistieron en que su proyecto no busca enfrentarse a nadie, sino construir junto a todos los actores del sector. Recordaron que el prestigio de la región está ligado al prestigio de quienes trabajan la tierra y que "sin viticultores no hay viñedo, y sin viñedo, no hay vino". La jornada sirvió para poner en valor el papel del viticultor y la importancia de mantener el vínculo entre el vino y su origen.
El evento de VIR en Madrid ha dejado patente el interés creciente por conocer de cerca a los productores y por entender el vino desde su raíz, en la tierra y en las personas que la trabajan. La cita ha sido un punto de encuentro para profesionales y aficionados, y ha reforzado la idea de que el futuro del vino pasa por el reconocimiento y la dignificación del trabajo en el viñedo.