El vino italiano se reinventa ante la amenaza climática

Jueves 26 de Febrero de 2026

La sostenibilidad y la innovación tecnológica se imponen como claves para la supervivencia del sector vitivinícola en Italia

El sector vitivinícola italiano se encuentra ante una transformación profunda debido a la crisis climática. Así lo han señalado los expertos reunidos en el congreso “Gira la vite: la crisis climática incide sobre el vino a partir de los viñedos”, celebrado en MyPlant&Garden 2026. El evento, impulsado por Green Planner Magazine y con la colaboración de La Mia Finanza como medio patrocinador, ha reunido a investigadores, representantes institucionales y profesionales del sector para analizar cómo los cambios en el clima afectan a la producción de vino en Italia.

Según datos presentados durante el encuentro, en 2025 se registraron en Italia 376 episodios climáticos extremos, según Legambiente y Unipol. Esta cifra refleja una presión cada vez mayor sobre el sector agroalimentario, que podría llegar a perder hasta 12.500 millones de euros anuales para 2050 si no se adoptan medidas de adaptación. El vino, uno de los productos más conocidos de la exportación italiana, es especialmente vulnerable a estos cambios.

El Parlamento Europeo ha reforzado recientemente los instrumentos y cofinanciaciones para ayudar a los agricultores a adaptarse con mayor rapidez a las nuevas condiciones climáticas. Sin embargo, los expertos insisten en que no solo la vid está en riesgo, sino también el suelo donde crecen las plantas. La investigación actual se centra en estrategias preventivas y en una especie de “medicina de precisión” para las plantas, que incluye el análisis del microbioma vegetal. Este conjunto de microorganismos asociados a las raíces, hojas y tallos puede influir en la salud y resistencia de las vides.

Proyectos como Grade y Nemesis trabajan en el desarrollo de mezclas de metabolitos naturales y sistemas avanzados de monitorización para fortalecer la salud del suelo sin dañar la biodiversidad. En zonas alpinas, el programa europeo Respond promueve soluciones basadas en ecosistemas para aumentar la resiliencia de los viñedos frente a fenómenos extremos.

La gestión del suelo ha sido señalada como un factor estratégico para mantener la competitividad del sector agroalimentario italiano. Medios como Il Sole 24 Ore han puesto en valor la importancia de conservar la materia orgánica y proteger la fertilidad del terreno.

La adaptación al cambio climático también pasa por la tecnología. El proyecto Campus Grapes del Politécnico de Turín experimenta con un viñedo urbano equipado con sensores, robots y aplicaciones de biochar para mejorar la fertilidad y capturar CO₂. Este laboratorio al aire libre combina investigación científica, regeneración urbana y formación académica. Además, herramientas como drones, inteligencia artificial y sistemas avanzados de monitorización climática están transformando los viñedos italianos.

El aumento de temperaturas afecta también al consumo energético del sector: riego, refrigeración y vinificación requieren energía estable y previsible. El programa Parco Agrisolare 2026 ofrece incentivos para instalar paneles fotovoltaicos en edificios agrícolas, lo que puede ayudar a reforzar la autonomía energética y cumplir con criterios ESG (ambientales, sociales y de gobernanza). Según La Repubblica, la sostenibilidad energética es ya un elemento clave para competir en mercados internacionales donde los compradores valoran cada vez más los criterios ambientales.

El cambio climático también altera las dinámicas biológicas: hay más generaciones anuales de insectos dañinos, vuelos anticipados y mayor presión sobre los racimos al final del ciclo vegetativo. Las olas de calor aumentan el grado alcohólico potencial del vino y las lluvias torrenciales pueden arruinar cosechas enteras. La gestión del estrés hídrico se convierte así en una prioridad para mantener la calidad del producto final.

La genética ofrece otra vía para afrontar estos problemas: se están recuperando variedades antiguas más resistentes a sequías y enfermedades, además de desarrollar nuevas mediante programas específicos de mejora genética. La investigación se centra en identificar respuestas fisiológicas al estrés hídrico que permitan seleccionar plantas más adaptables sin perder calidad ni identidad territorial.

Medios como La Stampa han profundizado recientemente en cómo estas estrategias genéticas pueden ayudar a proteger tanto la producción como el carácter único del vino italiano.

El sector vitivinícola italiano afronta una etapa donde tradición e innovación deben ir juntas. La sostenibilidad deja de ser una opción voluntaria para convertirse en una condición necesaria para asegurar la supervivencia económica del sector. Desde el cuidado del suelo hasta el uso eficiente de energía o la selección genética, todos los eslabones del proceso productivo están implicados en esta transformación que busca garantizar que el vino italiano siga ocupando un lugar preferente tanto dentro como fuera del país.