Jueves 19 de Febrero de 2026
Las exportaciones mundiales de vino hacia África han experimentado un crecimiento importante en los últimos ocho años, según datos oficiales de aduanas analizados por Del Rey AWM. Entre 2017 y el periodo de doce meses finalizado en octubre de 2025, el valor de las exportaciones aumentó un 43%, mientras que el volumen creció un 21%. Estas cifras han sido ajustadas por Del Rey AWM para corregir inconsistencias en los datos oficiales y tener en cuenta las reexportaciones desde Togo y Ghana. El aumento del valor se atribuye principalmente a la revalorización del vino tras la pandemia de COVID-19.
En el periodo de referencia, las exportaciones mundiales de vino y mosto a África superaron los 4 millones de hectolitros, con un valor total de 716,5 millones de euros. El precio medio se ha mantenido por encima de 1,70 euros por litro durante los últimos cuatro años.
Actualmente, setenta países exportan vino a sesenta destinos diferentes dentro del continente africano. Los principales mercados son Costa de Marfil, Sudáfrica, Angola, Nigeria y Marruecos, que juntos representan el 46% del total de importaciones africanas. Entre los mercados africanos que más han crecido desde 2017 figuran Marruecos, República Democrática del Congo, Costa de Marfil y Zimbabue. Camerún y Gabón, aunque importan cantidades menores, han duplicado sus compras en este periodo.
Los productores europeos dominan el mercado africano y suponen el 72,5% del valor total importado. Los proveedores africanos, especialmente Sudáfrica, también tienen una presencia relevante, en muchos casos a través de reexportaciones. Estados Unidos y Australia han incrementado sus envíos recientemente y Chile ha registrado cierto avance, pero estos países siguen lejos de los principales proveedores.
España es el primer proveedor en volumen con una cuota del 43%, impulsada sobre todo por el crecimiento de los envíos a granel a Costa de Marfil y Angola. Sin embargo, Francia lidera en valor con ventas superiores a 265,5 millones de euros, más del doble que España (123,7 millones). Sudáfrica iguala prácticamente a España en valor (123,6 millones). Portugal ocupa la siguiente posición con 83,6 millones e Italia suma 25 millones en ventas. Los principales envíos proceden de España, Francia y Portugal hacia Costa de Marfil, Angola, Nigeria, Marruecos y Camerún. En los últimos años también se han registrado flujos importantes desde Estados Unidos hacia Sudáfrica e Italia mantiene una posición relevante en ese país.
La composición de las ventas ha cambiado notablemente. El vino a granel ha ganado peso: su cuota pasó del 32% en 2017 al 50% en 2025. Por el contrario, los vinos tranquilos embotellados han reducido su participación casi 16 puntos porcentuales (del 56,3% al 40,7%), debido a un menor crecimiento. Los espumosos mantienen precios elevados y aportan el 26,8% del valor total pese a representar pocos litros.
En términos absolutos, los proveedores mundiales enviaron cerca de 2 millones de hectolitros de vino a granel a África por un valor de 128,2 millones de euros. Los vinos tranquilos embotellados sumaron 3,7 millones de hectolitros con un precio medio de 2,24 euros por litro y una facturación total de 371,4 millones. Los espumosos no alcanzan los 20 millones de litros pero logran un precio medio cercano a los diez euros por litro y ventas totales por encima de los 192 millones. Las ventas en formato bag-in-box o mosto siguen siendo marginales.
El auge del vino a granel desde 2020 se debe sobre todo a España; Portugal y Estados Unidos también han contribuido puntualmente. Estos envíos se concentran en Costa de Marfil (principal destino del granel español), Marruecos y Angola. Estos tres países absorben el 73% del volumen y el 69% del valor total enviado por España y otros productores.
El vino tranquilo embotellado sigue siendo la principal categoría exportada al continente africano. Su distribución es muy diversificada: llega a sesenta destinos distintos. Costa de Marfil y Camerún son los mayores mercados individuales con cuotas del 8,4% y el 8,2%, respectivamente; ambos superan los treinta millones en ingresos generados. Les siguen Nigeria, Angola y Marruecos con cifras entre veinte y treinta millones cada uno. En volumen destaca Burkina Faso como principal destino gracias a las grandes exportaciones declaradas por Togo; Guinea-Bisáu también figura entre los diez primeros destinos.
En cuanto al origen del vino tranquilo embotellado que llega a África, Francia lidera junto con Sudáfrica, Portugal y España; Togo ocupa la quinta posición como reexportador principal. Estos cuatro países concentran el 80% del valor total y el 73% del volumen enviado al continente.
La variedad entre tipos de vino enviados es amplia según el mercado: mientras que Costa de Marfil, Angola y Marruecos reciben sobre todo graneles con precios medios cercanos al euro por litro; los envíos recientes desde Estados Unidos a Sudáfrica superan los tres euros por litro al igual que las ventas dirigidas a Nigeria, Camerún o República Democrática del Congo.
La reexportación tiene un papel importante dentro del comercio africano. Además de Sudáfrica como productor consolidado, varios países como Togo, Ghana, Namibia, Kenia o Botsuana figuran entre los veinte principales exportadores hacia otros países africanos. Las cantidades varían desde treinta millones hasta trescientos mil litros según el país. Muchos están situados en la costa occidental donde existen grandes puertos comerciales que facilitan su función como puntos logísticos para la redistribución continental.
Togo ha declarado ventas totales por valor de veintidós millones doscientos mil euros desde 2017; Burkina Faso es su principal destino (45% del total), seguido por Ghana y Congo. Ghana comenzó a declarar exportaciones relevantes en 2022; sus principales destinos son Costa de Marfil, Burkina Faso, Benín, Togo y Nigeria—todos ellos vecinos dentro del Golfo de Guinea—lo que refuerza su papel como puerto clave para la distribución regional.
África sigue representando una parte pequeña dentro del consumo e importación mundial pero muestra un crecimiento sólido en algunos mercados concretos como Costa de Marfil o Angola—donde predomina la importación masiva de graneles—y otros donde se importan vinos más variados o con precios medios superiores. Esta evolución convierte al continente africano en una zona relevante para quienes buscan nuevos mercados alternativos para el vino internacional.