El consumo mundial de alcohol repuntará hasta 2030 si no se refuerzan las políticas preventivas

Martes 17 de Febrero de 2026

El crecimiento económico y la urbanización impulsan el aumento, mientras Europa baja y Asia lidera el incremento regional

El consumo mundial de alcohol podría aumentar de forma moderada hasta 2030, según un informe de Vinetur que combina estimaciones históricas, previsiones revisadas por expertos y escenarios definidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS). El informe utiliza como referencia el consumo per cápita de alcohol puro (APC) en personas mayores de 15 años, medido en litros por año.

En 2019, el consumo mundial se situó en 5,8 litros por persona. En 2020, la cifra descendió a 4,9 litros, lo que supone una caída del 11,1% atribuida a las restricciones y cambios de hábitos provocados por la pandemia de COVID-19. Para 2023, los datos sugieren que el consumo habría recuperado el nivel previo a la pandemia.

Las proyecciones para 2030 varían según el escenario considerado. En un escenario intermedio, el consumo mundial alcanzaría los 6,7 litros por persona. Si se produce un crecimiento impulsado por el aumento del PIB y la urbanización, la cifra podría llegar a 7,6 litros. Por el contrario, si se aplican políticas más estrictas sobre precios, disponibilidad y marketing, el consumo podría reducirse hasta 5,2 litros.

El volumen total de alcohol puro consumido en el mundo también aumentaría debido al crecimiento de la población adulta. Se estima que en 2023 se consumieron unos 35.100 millones de litros. En 2030, esta cantidad podría situarse entre 33.800 millones (escenario de reducción) y 49.400 millones (escenario de mayor crecimiento), con una estimación central de 43.600 millones de litros.

Las tendencias regionales muestran diferencias marcadas. Europa sigue siendo la región con mayor consumo per cápita, aunque con una tendencia a la baja. En Asia, especialmente en el sudeste asiático y el Pacífico occidental, se prevé un aumento importante del consumo. En América, el nivel medio fue de 7,6 litros en 2019, superior al promedio mundial.

Por países, las estimaciones para 2030 sitúan a Rusia y Alemania cerca de los 10 litros por persona; Estados Unidos alrededor de los 9,3 litros; China y Japón entre los 8 y los 9 litros; India cerca de los 5,5 litros; Brasil y México entre los 5,6 y los 7,1 litros; y Nigeria alrededor de los 9,2 litros.

El informe señala que factores como el crecimiento demográfico adulto y el desarrollo económico son determinantes principales del aumento del volumen total consumido. La urbanización y la modernización también influyen al facilitar el acceso y la exposición al alcohol.

La medición del consumo total incluye tanto las ventas registradas como el alcohol no registrado (producción casera o ilícita), así como ajustes por turismo. La proporción de alcohol no registrado puede variar mucho entre países y es más difícil de medir con precisión.

Las políticas públicas pueden influir en las tendencias futuras. Medidas como impuestos especiales más altos o restricciones a la venta pueden reducir las ventas registradas pero aumentar la producción informal si no hay suficiente control. La OMS considera variables como la fiscalidad y la legislación contra la producción ilegal al analizar estos datos.

El informe advierte que si no se refuerzan las políticas preventivas a escala internacional, es probable que aumente tanto el volumen total consumido como los problemas asociados al alcohol en países con sistemas sanitarios menos preparados para afrontarlos.

Existen limitaciones importantes en los datos disponibles. Las cifras sobre alcohol no registrado y ajustes turísticos tienen márgenes amplios de error. Además, las estimaciones para algunos países o regiones se basan en aproximaciones debido a la falta de series homogéneas actualizadas hasta 2023.

A pesar de estas limitaciones, hay consenso en que Europa mantendrá un consumo alto pero decreciente; Asia experimentará subidas notables; y Oriente Medio seguirá con niveles bajos debido a factores culturales y normativos. La magnitud exacta del cambio global dependerá tanto del crecimiento económico como del alcance real de las políticas regulatorias aplicadas durante esta década.

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