El presidente de Bodegas de Argentina niega una crisis generalizada en el sector vitivinícola

Lunes 26 de Enero de 2026

Walter Bressia atribuye los problemas de algunas bodegas a situaciones puntuales y defiende la solidez de la industria nacional

El presidente de Bodegas de Argentina, Walter Bressia, ha negado que exista una crisis generalizada en el sector vitivinícola del país. En declaraciones a Infocampo, Bressia explicó que los problemas financieros que atraviesan algunas empresas, como Norton, Bianchi y recientemente Casa Montes, responden a situaciones puntuales y no reflejan el estado de toda la industria.

En las últimas semanas, la situación financiera de varias bodegas argentinas ha generado preocupación. Empresas históricas como Norton y Bianchi han sido noticia por sus deudas millonarias y dificultades para afrontar pagos. Casa Montes, ubicada en San Juan, se sumó recientemente a este grupo. Según Bressia, estos casos no deben interpretarse como una señal de crisis estructural. El dirigente señaló que existen otras bodegas que mantienen resultados positivos y no presentan inconvenientes financieros.

Bressia atribuyó parte de los problemas actuales a la desaceleración de la inflación en Argentina. Explicó que durante periodos de alta inflación, las empresas podían ajustar los precios de sus productos con mayor frecuencia, lo que ayudaba a mantener el flujo de fondos. Sin embargo, con la inflación más controlada y el consumo interno en retroceso, las dificultades financieras se han hecho más visibles. El presidente de Bodegas de Argentina subrayó que estas situaciones ya han ocurrido en el pasado y forman parte del funcionamiento habitual del sector.

En relación a la próxima vendimia, Bressia anticipó un año más tranquilo en cuanto a la compra de uvas y la elaboración de vinos. Señaló que el mercado necesita reactivarse y que hacia finales del año pasado se observó una leve recuperación del consumo interno. Las bodegas están apostando por promociones y sacrificando rentabilidad para sostener sus marcas mientras esperan una mejora en las ventas tanto en el mercado local como en las exportaciones.

El presidente explicó la diferencia entre un año centrado en el mercado de uvas y uno enfocado en la elaboración de vinos. En el primer caso, las bodegas compran uvas directamente a los productores según las características y precios de cada zona. En el segundo caso, los productores llevan sus uvas a las bodegas para su transformación en vino, cobrando un importe por ese servicio. Posteriormente, ese vino puede ser adquirido por la misma bodega o vendido a otra.

Sobre la posibilidad de que surjan nuevos casos similares a los de Norton o Bianchi, Bressia afirmó que hasta ahora se trata de situaciones aisladas. Reconoció que el momento económico es complicado para muchas actividades productivas del país, pero no existen indicios claros de que otras bodegas estén atravesando problemas comparables.

De cara al 2026, Bressia se mostró prudente pero optimista. Considera que podría haber un crecimiento gradual si se mantiene la estabilidad cambiaria y se aprovechan oportunidades para invertir en equipamiento y mejorar la competitividad. Según su visión, el futuro del sector pasa por aumentar la calidad y productividad antes que por subidas importantes de precios.

Respecto al papel del Estado ante estos problemas empresariales, Bressia opinó que corresponde a cada empresa buscar soluciones propias. Añadió que si bien el Gobierno podría colaborar si lo considera oportuno, no es su responsabilidad directa intervenir en cuestiones internas del sector privado.

La situación actual ha generado debate entre sindicatos y autoridades provinciales sobre posibles medidas para proteger empleos y garantizar la continuidad productiva. Sin embargo, desde Bodegas de Argentina insisten en que no existe una crisis generalizada ni motivos para pensar en un colapso del sector vitivinícola nacional.