Agencias
Martes 03 de Abril de 2012
Conjugar el vino con el turismo ha resultado ser un negocio muy rentable. De ahí que en los últimos cinco años más del 25% de las bodegas españolas se hayan decantado por esta fórmula, según afirma Pau Roca, secretario general de la Federación Española del Vino (FEV).
El fenómeno del enoturismo, que también se da en otros países como Italia o Estados Unidos, ha sido en España más pronunciado debido a la gran afluencia de turistas extranjeros.
Tratamientos de belleza a base de vino, baños en barrica, masajes con pepitas de uva, envolturas con productos procedentes del viñedo o hacer una visita en globo o calesa a los pagos son solo algunas de los reclamos de estas nuevas bodegas, que además de hacer vino, catas y visitas guiadas, ahora cuentan con hotel y spa.
La promoción de la imagen de marca, la fidelización de los consumidores y el aumento de las ventas, sobre todo directas, son las principales ventajas de estos nuevos negocios, que además están volcados en conseguir la diversificación para paliar la crisis.
Esta fórmula, además de ayudar a consolidar la imagen de marca, potencia un nuevo canal de distribución, más directo, que en algunas bodegas supera incluso las ventas totales de vino.
Además, en los últimos años más de una veintena de bodegas españolas han invertido en obras monumentales diseñadas por arquitectos de reconocido prestigio.