La Ruta del Vino Montilla-Moriles lanza un pasaporte turístico para recorrer su territorio

La iniciativa agrupa 58 socios en cinco recorridos con sellos y premios para repartir las visitas por varios municipios

martes 15 de septiembre de 2026

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La Ruta del Vino Montilla-Moriles lanza un pasaporte turístico para recorrer su territorio

La Ruta del Vino Montilla-Moriles ha puesto en marcha un Pasaporte Turístico con el que busca animar a visitantes y residentes a recorrer el territorio a través de sus bodegas, lagares, restaurantes, tabernas, alojamientos, recursos culturales y otras experiencias vinculadas al vino. La iniciativa, impulsada por la Asociación para la Promoción del Turismo del Vino (AVINTUR) con la colaboración de la Diputación de Córdoba a través del Patronato Provincial de Turismo, reúne a los 58 socios públicos y privados de la ruta en cinco recorridos distintos y permanecerá activa hasta el 31 de diciembre de 2027.

El proyecto se ha materializado en 2.500 pasaportes, repartidos en cinco modalidades diferentes, con 500 unidades de cada una. El visitante puede recoger uno en cualquiera de los establecimientos asociados y completar a su ritmo las visitas incluidas. Cada parada queda acreditada con un sello y, una vez terminado el recorrido, se abre la posibilidad de acceder a premios vinculados a la propia ruta.

La mecánica tiene dos niveles. Completar uno de los cinco pasaportes permite optar a un primer premio de la Ruta del Vino Montilla-Moriles. Quienes consigan terminar las cinco modalidades podrán acceder además a un reconocimiento adicional que incluirá vinos y otros productos del territorio. Cada ejemplar incorpora un código QR con acceso al espacio digital habilitado para consultar el funcionamiento de la iniciativa, los establecimientos participantes, los premios y las bases legales.

La distribución de los 58 socios entre los cinco pasaportes responde, según la organización, a un criterio pensado para mezclar tipos de establecimientos, experiencias y municipios. La intención es que el visitante no concentre la visita en un solo punto y se desplace por distintos lugares de Montilla-Moriles. De ese modo, en un mismo recorrido pueden convivir bodegas y lagares con restaurantes, tabernas, alojamientos, museos, oficinas de turismo, paisajes y otros recursos ligados al territorio.

El gerente de la Ruta del Vino Montilla-Moriles, Rafa Cabello, afirma que la idea no pasa por ofrecer un soporte promocional más, sino una herramienta útil para conocer el destino en su conjunto. “No hemos querido que sea un folleto más, sino un documento vivo”, señala. Cabello añade que el reparto de socios entre los cinco pasaportes se ha diseñado para que cada itinerario incluya municipios y recursos distintos y para que quien complete los recorridos conozca de primera mano a los miembros de la ruta.

La iniciativa persigue también que la primera visita no sea la última. Cabello sostiene que el pasaporte quiere dar motivos para volver y seguir sumando sellos con el paso del tiempo. Esa misma idea se extiende al público de proximidad. “Muchas veces tenemos el territorio muy cerca y no terminamos de conocerlo”, afirma el gerente, que resume la filosofía del proyecto con otra frase: “El mayor premio de este pasaporte es conocer el territorio”.

Desde la Diputación de Córdoba, la delegada de Turismo y vicepresidenta del Patronato Provincial de Turismo, Narci Ruiz, señala que el formato permite que cada visitante construya su propio recorrido mientras va conociendo bodegas, lagares, establecimientos gastronómicos, alojamientos y otros recursos. Ruiz añade que la propuesta ayuda a repartir el impacto turístico y económico entre distintos municipios y negocios de la zona. También subraya que no se dirige solo a quienes llegan desde fuera de la provincia, sino a los propios cordobeses, a los que invita a acercarse a recursos cercanos.

La vicepresidenta de la Ruta del Vino Montilla-Moriles y alcaldesa de Moriles, Paqui Alcántara, enmarca el Pasaporte Turístico dentro del trabajo conjunto de los ayuntamientos que forman parte del proyecto. Alcántara afirma que para esos municipios es prioritaria la continuidad del compromiso con la ruta y con nuevas fórmulas para acercar el territorio al visitante. A su juicio, el nuevo pasaporte refuerza esa línea de trabajo y ofrece un motivo adicional para mantener la implicación institucional.

En la presentación participaron también representantes de establecimientos privados adheridos a la ruta, entre ellos Antonio López, de Bodegas del Monte, y Rafael Gavilán, de Taberna La Montillana. López defendió que este tipo de propuestas pueden ayudar a acercar la cultura del vino a nuevos públicos desde una mirada más amplia. “Tenemos que cambiar también la perspectiva desde la que entendemos el consumo de vino y mostrar todo lo que existe detrás de una botella: el paisaje, la elaboración, la economía que genera y el valor de su origen”, afirma.

El representante de Bodegas del Monte añade que esa forma de aproximarse al vino puede servir para que los públicos más jóvenes conozcan y valoren los vinos que se elaboran en la actualidad y, a partir de ahí, comprendan también el patrimonio enológico que suponen referencias con veinte, treinta o incluso cien años. Con esa combinación de visitas, sellos y premios, la Ruta del Vino Montilla-Moriles quiere convertir cada desplazamiento en una puerta de entrada a una oferta más amplia que une vino, gastronomía, patrimonio y paisaje en distintos municipios de la zona.

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