Vinos de Chile recorta un 55% los tratamientos contra el oídio en viñedos piloto

Una herramienta cruza datos microclimáticos y vigilancia en campo para decidir solo cuando el riesgo lo justifica

Miércoles 26 de Agosto de 2026

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Vinos de Chile recorta un 55% los tratamientos contra el oídio en viñedos piloto

Consorcio I+D Vinos de Chile ha obtenido en viñedos piloto una reducción media del 55% en las aplicaciones destinadas a controlar el oídio, una de las enfermedades más habituales de la vid. La entidad asegura que ese recorte se logró sin perder niveles adecuados de control frente al manejo convencional, después de ensayos realizados en 14 cuarteles de siete viñas que suman 87 hectáreas.

El trabajo forma parte de su Programa de Cambio Climático y se basa en una idea simple: decidir mejor cuándo conviene tratar. Para ello, el sistema cruza información microclimática del viñedo, el índice de riesgo climático de Gubler-Thomas y el seguimiento directo de síntomas en campo. Con esa combinación, la aplicación no depende de un calendario fijo, sino de la situación real de cada parcela.

El oídio obliga con frecuencia a estrategias preventivas durante buena parte de la campaña. En viticultura, eso suele traducirse en varias intervenciones a lo largo de la temporada para evitar daños en hojas y racimos. La experiencia chilena plantea una alternativa basada en datos y observación directa, con el objetivo de ajustar el manejo al riesgo real de infección.

Los resultados, no obstante, no se presentan como una regla general para todo el viñedo chileno. El propio consorcio precisa que corresponden solo a los cuarteles estudiados y que pueden cambiar según las condiciones de cada explotación. Entre los factores que influyen cita la variedad, el historial del cuartel, el sistema de conducción y el desarrollo vegetativo.

Patricio Parra, gerente de Consorcio I+D Vinos de Chile, sostiene que la clave no pasa solo por aplicar menos productos, sino por tomar decisiones más precisas. A su juicio, la combinación de información climática y vigilancia directa del viñedo permite ajustar el manejo a las condiciones reales de cada cuartel y evitar tratamientos cuando el nivel de riesgo no lo justifica.

La iniciativa se enmarca en una línea de trabajo más amplia del consorcio para adaptar la viticultura a una mayor variabilidad climática. La organización informa de que, además del control del oídio, ha desarrollado y validado modelos predictivos de heladas y golpes de calor. Ese trabajo se apoya en una red de 52 estaciones meteorológicas instaladas en 52 campos de 25 viñas, desde la Región de Coquimbo hasta Los Lagos.

Toda esa información se centraliza en Datavid, la plataforma agroclimática del consorcio. Su función, según la entidad, es convertir los datos meteorológicos en información útil para la gestión del viñedo, de manera que los equipos técnicos puedan anticipar riesgos y ajustar las labores en campo.

El paso siguiente será llevar estos desarrollos a un uso más amplio en condiciones productivas. Para ello, Consorcio I+D Vinos de Chile celebrará durante septiembre talleres gratuitos dirigidos a viticultores, administradores de campo, asesores y equipos técnicos. En esas sesiones compartirá los resultados obtenidos en control de oídio, los modelos predictivos de heladas y golpes de calor y distintas prácticas de manejo del follaje.

La experiencia aporta también una lectura práctica para el sector. En un cultivo donde las enfermedades fúngicas suelen obligar a intervenir de forma preventiva, disponer de indicadores de riesgo por parcela puede ayudar a reducir tratamientos innecesarios, ajustar recursos y ordenar mejor el trabajo en el viñedo. El consorcio plantea ese enfoque como una herramienta de apoyo a la decisión, no como una receta cerrada aplicable por igual a todas las explotaciones.

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