Martes 11 de Agosto de 2026
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La Secretaría de Turismo e Identidad de Guanajuato ha puesto el foco en una parte menos conocida del estado mexicano: la huella de los pueblos indígenas agrupados de forma general bajo el nombre de chichimecas. La propuesta sitúa en un mismo recorrido las danzas ceremoniales de Comonfort, la música prehispánica de Mineral de Pozos y el sitio arqueológico de Cañada de la Virgen, con San Miguel de Allende y la ciudad de Guanajuato como puntos de paso habituales para el visitante.
Según explican las autoridades turísticas del estado, mucho antes del periodo colonial que dio fama a enclaves como Guanajuato y San Miguel de Allende, estas tierras del centro de México estuvieron habitadas por comunidades ligadas al semidesierto, la espiritualidad y la observación del cielo. La administración autonómica sostiene que ese legado no ha quedado reducido a los museos o a la arqueología, sino que sigue presente en celebraciones, músicas rituales y prácticas comunitarias.
Una de las expresiones más visibles de esa continuidad se localiza en Comonfort, uno de los seis Pueblos Mágicos de Guanajuato. Este municipio se encuentra a 26 kilómetros de San Miguel de Allende y acoge cada mes de noviembre, durante sus fiestas patronales, una de las manifestaciones culturales que el estado vincula de manera más directa con la memoria chichimeca.
En esas fechas, los danzantes participan con el cuerpo pintado, penachos de plumas y sonajas en los tobillos. La coreografía representa a antiguos guerreros y se acompaña de tambores e instrumentos tradicionales. Desde la Secretaría se subraya que no se trata de una simple representación para visitantes, sino de una práctica transmitida de generación en generación y preservada por las comunidades como parte de su identidad.
El recorrido continúa en Mineral de Pozos, también reconocido como Pueblo Mágico y situado a poco más de una hora de San Miguel de Allende. Allí, la Casa del Venado Azul centra la visita en la música prehispánica, un ámbito que permite acercarse a sonoridades y utensilios rituales anteriores a la colonización española.
En ese espacio, los visitantes pueden escuchar instrumentos ancestrales y conocer su elaboración. Entre ellos figuran el chicahuaztli, también llamado palo de lluvia; el atecocolli, realizado con un caracol marino utilizado como instrumento ceremonial; y el teponaztli, un tambor de madera empleado desde tiempos prehispánicos en rituales y celebraciones. La experiencia, según informa la administración turística de Guanajuato, puede completarse con un temazcal acompañado por cantos y música ritual, una práctica vinculada al antiguo baño de vapor indígena.
El tercer enclave de la ruta es Cañada de la Virgen, situada a 16 kilómetros de San Miguel de Allende. Para el gobierno estatal, se trata de uno de los sitios arqueológicos más importantes del centro de México y de una parada básica para comprender la historia prehispánica de Guanajuato.
La zona ceremonial fue construida entre los siglos VI y XI. Sus plazas, plataformas y pirámides fueron alineadas con los movimientos del Sol, la Luna y Venus, una disposición que, según las autoridades del estado, refleja el conocimiento astronómico de las culturas que ocuparon la región antes de la llegada de los españoles. El conjunto se levanta en el paisaje del semidesierto guanajuatense y ayuda a explicar la función de este territorio como punto de encuentro entre culturas mesoamericanas y pueblos del norte de México.
La administración turística presenta este itinerario como una forma de ampliar la imagen más conocida de Guanajuato, asociada sobre todo a sus ciudades coloniales. En esa lectura, la herencia indígena aparece como una capa central del estado, visible no solo en las zonas arqueológicas, sino también en expresiones comunitarias que siguen activas.
Esa estrategia se apoya, además, en una oferta patrimonial amplia. Guanajuato cuenta, según los datos difundidos por el propio estado, con dos ciudades declaradas Patrimonio Mundial por la UNESCO, cinco zonas arqueológicas y seis Pueblos Mágicos. A ello se añade un calendario de actividades culturales, musicales y deportivas repartidas a lo largo del año.
Las autoridades de Guanajuato dirigen también este relato al viajero europeo, al que presentan una opción para conocer un México menos asociado a los circuitos convencionales. La propuesta enlaza enclaves de alto valor patrimonial con pueblos donde perviven ceremonias, músicas e instrumentos antiguos, y lo hace en distancias relativamente cortas dentro del mismo estado.
En el plano de los accesos, Guanajuato conecta con España por vía aérea a través de Ciudad de México. El Aeropuerto Internacional de Guanajuato enlaza además con Dallas, Houston, Chicago y Los Ángeles, así como con destinos mexicanos como Cancún, Puerto Vallarta, San José del Cabo, Mérida y Monterrey. El estado añade que dispone también de conexión terrestre con otros puntos del país, un dato que refuerza la idea de un recorrido que puede combinar patrimonio colonial, arqueología y enoturismo en una misma estancia.
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