Martes 30 de Junio de 2026
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Un robo de 19 botellas de Domaine de la Romanée-Conti, una de las bodegas más cotizadas de Borgoña, ha sacudido a Affinatore, un restaurante de Milán conocido por su carta de vinos. El asalto ocurrió el pasado 13 de junio, a las 7.30 de la mañana, según informó Wine Spectator, y el valor de mercado del lote sustraído ronda los 320.000 dólares, unos 298.000 euros al cambio actual.
Según las imágenes de las cámaras de seguridad difundidas por el propio local en Instagram, dos hombres vestidos como operarios de obra llegaron con cascos y chalecos reflectantes y rompieron con barras metálicas la puerta de cristal del establecimiento. Después fueron directos a la vitrina donde se guardaba la colección de DRC, siglas con las que se conoce a Domaine de la Romanée-Conti, y se llevaron las botellas en menos de tres minutos.
Christian Scarica, director de vinos del restaurante, explicó a Wine Spectator que nunca pensó que algo así pudiera pasar en el local. También señaló que los ladrones parecían tener claro qué buscaban. A su juicio, pudieron haber visitado antes el restaurante para conocer la distribución del espacio y localizar la vitrina. Scarica afirmó que fueron directamente a la zona donde estaban las referencias más valiosas y eligieron sobre todo Romanée-Conti y La Tâche.
El lote robado estaba formado por nueve botellas de La Tâche, cuatro de Romanée-Conti y tres de Richebourg y tres de Romanée-St.-Vivant. Todas pertenecían a añadas comprendidas entre 2014 y 2022. Otras botellas de gran valor que estaban en la misma vitrina no fueron tocadas. Entre ellas había referencias de Masseto, según el relato publicado por el medio estadounidense.
El propietario del restaurante, Pino Scalise, fue avisado por el equipo de seguridad del edificio poco después del robo y trasladó la información a Scarica con imágenes del interior. La policía fue llamada de inmediato. Scarica relató a Wine Spectator su malestar por la respuesta inicial recibida, ya que insistió en que no se trataba de botellas corrientes, sino de piezas muy difíciles de reunir y vender en restauración por su rareza y precio.
Pese al golpe, Affinatore abrió sus puertas esa misma noche tras cubrir provisionalmente con paneles la zona dañada. La vitrina ya ha sido reparada y el restaurante ha recolocado en ese espacio las botellas que conserva de DRC. El establecimiento tenía aseguradas las botellas por su valor mayorista, pero no recuperará el margen comercial que esperaba obtener con su venta futura.
Scarica lamentó además la pérdida del trabajo realizado durante años para conseguir esas asignaciones. Según explicó, reunir ese conjunto había requerido siete años. En el mercado del vino premium, acceder a cupos regulares de productores como Domaine de la Romanée-Conti depende de relaciones comerciales largas, compras constantes y una reputación consolidada entre importadores y distribuidores. Por eso, un robo así no solo supone una pérdida económica inmediata: también puede alterar durante un tiempo la oferta disponible para clientes de alta restauración y reforzar nuevas medidas de seguridad en restaurantes, tiendas especializadas y bodegas urbanas que manejan referencias muy cotizadas.
La investigación sigue abierta y no se han comunicado pistas sobre los autores. El restaurante ha difundido los números de serie de las 19 botellas con la esperanza de facilitar su localización si aparecen en canales de reventa o en operaciones entre coleccionistas. Los números facilitados son 18766, 04714, 04667, 06338, 06401, 03524, 01855, 6569, 06610, 03935, 02002, 3675, 00957, 01769, 01950, 02036, 04701, 03438 y 06090.
Affinatore ha revisado ya sus protocolos internos y ha incorporado nuevas medidas de protección. Entre ellas figura un sistema de alarma con dispersión de humo para dificultar la visión a posibles intrusos durante un intento de entrada.
No es el único caso reciente relacionado con vinos de Domaine de la Romanée-Conti. Wine Spectator recuerda otro robo ocurrido a finales del año pasado en L’Auberge Provençale, en Virginia, donde desaparecieron cuatro botellas valoradas en casi 40.000 dólares. En ese caso las botellas fueron recuperadas y uno de los dos implicados fue condenado a un año de cárcel; el otro estaría fuera del país.
El caso de Milán vuelve a poner el foco sobre el mercado paralelo que rodea a algunas etiquetas muy escasas y sobre la exposición pública que asumen restaurantes que convierten ciertas botellas en parte visible de su propuesta. En locales donde el vino forma parte central del negocio, exhibir grandes referencias ayuda a construir imagen y atraer clientela especializada, pero también obliga a revisar cómo se almacenan y protegen piezas cuyo valor puede igualar o superar al de muchas joyas o relojes de lujo.
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