Miércoles 10 de Junio de 2026
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Bodegas Raíces Ibéricas ha incorporado Viña Atea a su colección Las Pizarras, una nueva garnacha de pueblo elaborada con uvas procedentes de viñedos situados en la localidad zaragozana de Atea, dentro de la Denominación de Origen Calatayud. La bodega informa de que esta referencia nace con la misma idea que guía al resto de la gama: mostrar cómo una misma variedad puede ofrecer perfiles distintos según el lugar en el que crece.
La presentación de este nuevo vino se ha dado a conocer este miércoles, 10 de junio, desde Maluenda. Según trasladan desde la compañía, Viña Atea se incorpora a una familia concebida para interpretar la garnacha a partir de factores como la altitud, la orientación, el clima y los suelos de pizarra, elementos que, a juicio de la bodega, marcan el carácter de cada etiqueta de la colección.
Viña Atea procede de viñas de más de 40 años cultivadas entre 900 y 990 metros de altitud, una cota que sitúa este origen entre los enclaves más elevados de la comarca. Raíces Ibéricas señala que estas condiciones permiten una maduración más pausada de la garnacha, con contrastes térmicos entre el día y la noche que favorecen la conservación de la frescura y la expresión aromática de la variedad.
En la elaboración, la bodega ha optado por una fermentación de siete días, seguida de una maceración postfermentativa de 25 días y una crianza de seis meses en barricas de 225 litros. La firma describe el resultado como una garnacha de color rojo cereza intenso, con aromas de fruta roja madura, ciruelas y notas minerales sutiles. En boca, añade la empresa, presenta un perfil jugoso, cuerpo medio y un final elegante, con una expresión clara de la altitud y del viñedo del que procede.
La colección Las Pizarras ocupa un lugar central dentro del catálogo de Bodegas Raíces Ibéricas. La empresa explica que su origen está en los viñedos de garnacha asentados sobre suelos de pizarra de Calatayud, una zona en la que la viticultura se desarrolla en parcelas pequeñas, con viñas viejas en vaso, pendientes pronunciadas y altitudes que pueden superar los 1.100 metros.
Cada vino de esta familia toma el nombre del pueblo del que procede y busca reflejar la personalidad de ese enclave concreto. Actualmente, la colección está formada por Viña Acered, Viña Alarba, Viña Castejón y la nueva Viña Atea, todas ellas unidas por la garnacha como eje común, aunque diferenciadas por la influencia de su entorno, según explica la bodega.
La gama se completa con otras dos referencias. Por un lado está Las Lomas, que la empresa define como un vino de parcela. Por otro, Fabla #506, que la bodega identifica como el único vino de la colección que combina la garnacha con otra variedad, en este caso syrah.
Desde Raíces Ibéricas enmarcan este lanzamiento en una filosofía centrada en poner en valor las variedades autóctonas y los territorios vitivinícolas con identidad propia. En esa línea, la colección Las Pizarras se plantea como una lectura de los distintos pueblos de Calatayud a través de una misma uva, con el fin de mostrar las diferencias que introduce cada origen.
La bodega también recuerda el respaldo recibido por esta gama en la crítica especializada. En la última edición de los Decanter World Wine Awards, Las Pizarras obtuvo cuatro medallas, entre ellas un oro para Viña Castejón. Para la empresa, este reconocimiento refuerza la proyección internacional de la colección.
Viña Atea ya está disponible tanto en el mercado nacional como en mercados internacionales, según informa Bodegas Raíces Ibéricas.
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