Jueves 28 de Mayo de 2026
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Las aerolíneas que operan en Reino Unido estudian pedir más límites a la venta de alcohol en los aeropuertos, después del aumento de incidentes con pasajeros alterados a bordo. El debate ha reabierto una costumbre muy extendida entre los viajeros británicos: tomar una cerveza o una copa antes de embarcar.
Dan Harwood, director general de Schloss Wachenheim y experto en vino, explicó a The Drinks Business que para muchos británicos el viaje empieza en el bar del aeropuerto. Según dijo, esa bebida previa al vuelo forma parte del inicio de las vacaciones y funciona como una señal de que cambia la rutina.
La discusión se ha intensificado porque Ryanair, EasyJet y Jet2 han pedido restricciones más duras sobre la venta de alcohol en aeropuertos, incluida la posibilidad de limitar el consumo temprano por la mañana. Las compañías vinculan esa petición al aumento de comportamientos conflictivos durante los vuelos y a las desvíos que obligan a realizar algunos aviones cuando un pasajero causa problemas.
Michael O’Leary, consejero delegado de Ryanair, afirmó recientemente que la aerolínea se ve obligada a desviar casi un vuelo al día por conductas disruptivas. Harwood señaló que estos episodios suponen un problema para las tripulaciones y también para la operación aérea, porque generan estrés, gastos y riesgos para la seguridad.
El debate no se limita a las aerolíneas. Sondeos citados por Harwood apuntan a que parte del público británico ve con buenos ojos limitar el consumo temprano en los aeropuertos. Un estudio de YouGov indica que casi la mitad de los encuestados apoyaría esas restricciones. Otra encuesta de Censuswide añade que 65% de los millennials británicos y 63% de la generación Z prevén reducir su consumo de alcohol este año.
Harwood considera que prohibir por completo las bebidas previas al vuelo sería una respuesta excesiva. A su juicio, para la mayoría de los pasajeros esa consumición no gira solo en torno al alcohol, sino al inicio del viaje y al paso entre la vida diaria y las vacaciones. Por eso cree que el foco debería ponerse en reducir los abusos sin eliminar una costumbre muy arraigada.
En ese escenario, las bebidas sin alcohol ganan peso. El directivo sostiene que cada vez más viajeros buscan moderación sin quedar fuera del momento social. En varios aeropuertos ya se amplía la oferta de cerveza sin alcohol, vino sin alcohol y cócteles sin alcohol para responder a esa demanda.
Harwood afirma que la calidad de estas opciones ha mejorado mucho en los últimos años. Según explicó, un espumoso sin alcohol bien hecho o un cóctel sin alcohol pueden mantener la sensación de celebración antes del vuelo. Para las empresas del sector, esa vía permite conservar parte del ritual y reducir el riesgo de incidentes a bordo.
El debate llega en un momento en el que aeropuertos y aerolíneas buscan fórmulas para ordenar el consumo sin alterar demasiado la experiencia del pasajero. La cuestión ya no es solo si habrá menos alcohol antes de volar, sino qué papel tendrán las alternativas sin alcohol en bares y salas VIP dentro de un negocio que depende también de esos hábitos previos al embarque.
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