Martes 26 de Mayo de 2026
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Hiruzta Bodega celebró este lunes una nueva edición del Club Hiruzta en Hondarribia, una cita que volvió a reunir a personas, establecimientos e instituciones vinculadas con la gastronomía, la cultura y la promoción del territorio. La bodega guipuzcoana incorporó a nuevos miembros a este club, impulsado en 2013 con el objetivo de reconocer a quienes comparten y proyectan los valores ligados al txakoli, el producto local y la identidad vasca.
En esta edición, los homenajeados fueron Vinoteca Mendibil, los hermanos Iñigo Lavado y Julen Lavado, y la bailarina Itziar Mendizabal. La jornada se celebró entre los viñedos de la bodega y reunió a invitados del ámbito institucional, social y gastronómico en un acto que puso el acento en la relación entre tradición, territorio y cultura.
Tras la recepción, el homenaje tuvo lugar en el propio viñedo. Allí se subrayó la trayectoria y la aportación de cada uno de los nuevos socios del Club Hiruzta. Vinoteca Mendibil, con sede en Irun, fue reconocida como un referente para los aficionados al vino y la gastronomía por su apoyo continuado al txakoli y por su labor divulgativa en torno a la cultura vinícola.
También recibieron el reconocimiento Iñigo Lavado y Julen Lavado, distinguidos por su recorrido en el ámbito de la restauración y por su compromiso con una forma de entender la gastronomía basada en el respeto al producto y la excelencia. La bodega enmarcó este homenaje en su voluntad de poner en valor a profesionales que han contribuido a reforzar la relación entre cocina, territorio y producto local.
La nota más visible de la edición fue la dedicada a Itziar Mendizabal, bailarina y maestra de ballet con una trayectoria internacional, especialmente por su vinculación con The Royal Ballet, una de las instituciones de danza más prestigiosas del mundo, con sede en Londres. Hiruzta subrayó su proyección internacional y su sensibilidad para llevar la cultura del txakoli y el nombre de Hondarribia a otros países.
Con este reconocimiento, el Club Hiruzta amplía su alcance más allá del ámbito gastronómico y suma a personas que, desde disciplinas distintas, contribuyen a proyectar la cultura vasca. La celebración terminó con un hamaiketako maridado con los txakolis de la bodega y distintas propuestas gastronómicas, en un ambiente cercano que volvió a convertir la cita en un punto de encuentro entre personas unidas por la pasión por la gastronomía, el paisaje y la identidad de Euskadi.
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