Lunes 25 de Mayo de 2026
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Varias organizaciones británicas dedicadas a la prevención del consumo de alcohol han criticado el lanzamiento de un nuevo ‘shot’ de BuzzBallz con un precio de 99 peniques y han pedido más control sobre su promoción. Según estas entidades, el producto, su imagen y la forma en que se vende pueden atraer a menores.
La polémica se centra en una bebida lista para tomar que la empresa ha presentado como una propuesta ligada a la nostalgia. Para ello, ha usado una furgoneta de helados, llamada 99 Liquor Whip, que este mes ha recorrido campus universitarios en Reino Unido para servir los ‘shots’ y promocionar lo que la marca describe como experiencias de sabor “divertidas” y pensadas para compartir.
Jem Roberts, responsable de asuntos externos del Institute of Alcohol Studies, afirmó que el lanzamiento “parece un producto diseñado por completo para atraer a niños mientras se esconde tras una fina etiqueta de nostalgia”. Añadió que los sabores dulces, la estética pensada para redes sociales y el uso de una furgoneta de helados no dejan lugar a dudas sobre el público al que puede llamar la atención.
Roberts recordó que dos de los factores que más influyen en el daño asociado al alcohol son los precios bajos y la promoción intensa. A su juicio, un ‘shot’ de 99 peniques presentado como algo divertido y fácil de compartir reúne ambos elementos. También señaló que, aunque el consumo entre jóvenes ha bajado, Reino Unido sigue registrando niveles altos de consumo intensivo entre ese grupo en Europa.
Alcohol Change UK se sumó a las críticas. Su director ejecutivo, Joe Marley, dijo que las empresas del sector buscan nuevas formas de hacer que beber parezca necesario para pasarlo bien y para consumir más. En este caso, añadió, el grupo propietario de BuzzBallz y Fireball Whisky usa tácticas muy directas para impulsar su nueva gama y llegar primero a estudiantes en campus.
Marley también advirtió sobre anuncios fuera de los campus, en espacios públicos con mucho tránsito como paradas de autobús y calles comerciales. Según explicó, ese tipo de publicidad puede llamar la atención de niños y jóvenes. A su juicio, el precio bajo unido a una promoción cuidada influye en los hábitos de consumo y en la normalización del alcohol.
Las organizaciones pidieron reglas más estrictas para limitar este tipo de campañas. Sostienen que las normas actuales del sector no impiden que aparezcan productos con sabores dulces, colores llamativos y referencias culturales pensadas para un público joven.
La empresa Sazerac, fabricante del producto, respondió que toma muy en serio las preocupaciones sobre el consumo por parte de menores. Aseguró que toda su actividad se rige por las normas británicas sobre marketing de alcohol, venta al por menor y verificación de edad.
La compañía añadió que el precio por sí solo no determina si un producto puede atraer a menores y defendió que lo importante es una promoción responsable, una orientación clara hacia adultos y un control riguroso en los puntos de venta. También afirmó que su nuevo producto está pensado como una activación dirigida solo a adultos, centrada en ‘shots’ con sabor, salidas nocturnas y consumidores con edad legal para beber.
Sazerac sostuvo además que su enfoque creativo responde a tendencias nostálgicas ya conocidas entre consumidores adultos, sobre todo entre quienes se identifican con la cultura de los años noventa y los primeros años dos mil.
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