Champagne teme otra cosecha menguada tras las heladas de marzo y abril

El daño alcanza cerca del 40% de los brotes y amenaza la recuperación prevista para 2026

Miércoles 29 de Abril de 2026

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Las heladas de marzo y abril han dañado cerca del 40% de los brotes en Champagne y han elevado el riesgo de una merma en la cosecha de 2026, según el Comité Champagne, que ha ido revisando al alza sus primeras estimaciones a medida que avanzan las evaluaciones en el viñedo.

El organismo interprofesional situó el 8 de abril en un 38% la parte de los brotes afectada por el frío, una cifra que después se ha acercado al 40%. La región francesa, una de las más importantes del mundo para los espumosos, se coloca así en el segundo peor registro de daños por helada de su serie histórica, solo por detrás de 2003, cuando se perdió el 45% de la cosecha.

El daño no se produjo en una sola noche. Entre el 15 y el 26 de marzo y el 2 de abril se sucedieron tres episodios de frío intenso que golpearon distintas zonas del viñedo. En algunas parcelas se registraron temperaturas de entre -4,5°C y -5°C, y en otras bajaron hasta -6°C o -7°C. El episodio del 25 al 26 de marzo fue el más duro: primero hubo helada por radiación y después entró una masa de aire frío arrastrada por el viento, lo que afectó tanto a zonas altas como a fondos de valle.

La situación se agravó porque la vid iba adelantada entre 15 y 20 días respecto a lo habitual. En algunas parcelas de chardonnay, la brotación se observó ya el 8 y el 9 de marzo, una fecha muy temprana para muchos viticultores. Ese adelanto dejó los brotes expuestos justo cuando llegaron las heladas.

En varias zonas las pérdidas son muy altas. En el sector del Aisne se habla de daños de entre el 65% y el 85%. En el valle del Ardre las pérdidas rondan el 65%; en Côte des Bar, entre el 55% y el 65%; en el valle del Marne, alrededor del 50%; en Massif de Saint-Thierry, cerca del 40%; y en Petit Morin, Perthois y Trépail, entre el 20% y el 30%. En otras áreas, la merma se mueve entre el 5% y el 15%.

El Comité Champagne advierte además de que la edad media del viñedo también puede limitar la recuperación. Las cepas tienen ahora una media de 36 años, frente a edades más bajas en campañas anteriores. Eso reduce la capacidad de producir brotes secundarios fértiles tras la pérdida del brote principal. Pinot noir y pinot meunier pueden compensar parte del daño con esos brotes basales; chardonnay lo hace peor, por lo que las parcelas con más presencia de esta variedad pueden sufrir más.

La presión también recae sobre las reservas individuales que cada productor debe guardar como colchón. La media regional es de 7.200 kg/ha, pero la distribución es desigual y la mitad de los viticultores de Aube tiene reservas por debajo de los 5.000 kg/ha. Tras una campaña difícil en 2024 y una vendimia de 2025 que no permitió reponer del todo esos stocks, Champagne esperaba una cosecha amplia en 2026 para reforzar ese sistema.

El riesgo no ha desaparecido. Los viticultores franceses siguen pendientes hasta los Santos de Glace, los días 11, 12 y 13 de mayo, porque ese periodo suele marcar el final del peligro serio de heladas tardías. El Comité Champagne prevé nuevas cifras sobre daños a comienzos de mayo.

Ante este escenario, la región acelera medidas para reducir pérdidas futuras. Entre ellas figuran nuevas variedades autorizadas, sistemas de aspersión y dispositivos de ventilación con pellets para combatir las heladas. El sector va dejando atrás las velas anticongelantes por su elevada emisión de CO2.

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