Domingo 29 de Marzo de 2026
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Las vacaciones de Semana Santa suponen un periodo de especial vulnerabilidad para el comercio español. El aumento de visitantes en pueblos y ciudades genera aglomeraciones que facilitan la actividad de los ladrones en tiendas y establecimientos. Según el Barómetro del Hurto en la Distribución Comercial, impulsado por Checkpoint Systems, el 21% de los robos que sufren los comercios se produce en estos meses primaverales, lo que se traduce en unas pérdidas de aproximadamente 591 millones de euros para el sector.
La pérdida desconocida, que representa el 1,1% de la facturación de las empresas de distribución, es uno de los principales problemas para los retailers. El informe señala que el 51% de los hurtos externos son cometidos por autores multirreincidentes, es decir, personas que realizan tres o más robos al año en diferentes establecimientos. Además, casi la mitad de estos infractores (48%) tienen menos de 30 años.
Otro dato relevante es el aumento de la agresividad en los hurtos. El 74% de los encuestados afirma que la violencia verbal o física hacia el personal de tienda ha crecido mucho en los últimos años. El 35% de los robos son perpetrados por bandas organizadas que actúan con fines lucrativos y suponen un grave problema para la seguridad de los comercios. Según los especialistas de Checkpoint Systems, estos grupos buscan productos de alto valor para revenderlos en mercados paralelos.
El estudio detalla también cuáles son los productos más hurtados durante la Semana Santa. El aceite encabeza la lista, impulsado por el incremento de su precio, y se consolida como el artículo más robado en la categoría de alimentación y bebidas. Le siguen las conservas, los ahumados, los embutidos y los quesos. Los vinos y licores ocupan la quinta posición en esta categoría. En el sector de la moda, el calzado es el producto más vulnerable, junto a la ropa interior y la lencería. En cuidado personal y belleza, las colonias y fragancias son los artículos preferidos por los ladrones. En tecnología, los auriculares y los smartphones son los más sustraídos, mientras que en bricolaje y hogar destacan las bombillas.
La cantidad media hurtada por acto se sitúa en 195,58 euros, aunque el 83% de los robos no supera los 150 euros. Para hacer frente a esta situación, la totalidad de los expertos consultados asegura que dispone de cámaras de vigilancia y alarmas en sus tiendas. El 96% de los establecimientos cuenta con antenas antihurto y el 83% dispone de vigilantes de seguridad físicos. Además, el 74% utiliza sistemas como arañas, collarines y cajas de policarbonato para proteger individualmente los productos, y cerca de la mitad (48%) emplea tecnología RFID con función antihurto.
Carlos Cruz, director comercial de Checkpoint Systems en España, advierte que el hurto en el comercio minorista ha dejado de ser un acto ocasional para convertirse en una práctica sistemática, protagonizada por delincuentes habituales y redes organizadas. Según Cruz, la profesionalización de estos delitos supone una amenaza directa para la sostenibilidad del sector y exige avanzar hacia un modelo de prevención inteligente, basado en tecnología avanzada, estrategias coordinadas y colaboración entre todos los agentes implicados.
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