Miércoles 10 de Septiembre de 2025
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El director técnico de la bodega chilena Concha y Toro, Marcelo Papa, ha señalado que el nuevo sistema de responsabilidad ampliada del productor (EPR, por sus siglas en inglés) implantado por el gobierno del Reino Unido está teniendo un impacto económico similar al que supusieron los aranceles impuestos durante la administración Trump para los importadores. Así lo ha explicado durante una entrevista concedida a The Drinks Business en el marco de una visita reciente de este medio a Chile.
Papa ha explicado que tanto las medidas adoptadas en el mercado británico como las estadounidenses están afectando de forma importante a los productores de vino. En relación con los aranceles estadounidenses, ha indicado que la empresa ha tenido que asumir parte de los costes adicionales para evitar trasladar la subida al consumidor final. “El precio de la botella en el lineal debe seguir siendo el mismo”, ha afirmado. Sin embargo, también ha reconocido que se trata de una situación común para todos los actores del sector y que, en ocasiones, estas medidas pueden cambiar en poco tiempo, lo que dificulta la planificación.
En cuanto al sistema EPR británico, Papa ha comparado su efecto económico con el de los aranceles estadounidenses. Según sus palabras, “tendrá un impacto similar al de los aranceles de Trump”. Actualmente, Concha y Toro exporta alrededor de 7 millones de cajas al Reino Unido, lo que representa aproximadamente un 10% del mercado total británico, cifrado entre 72 y 80 millones de cajas anuales.
El sistema EPR para envases tiene como objetivo trasladar la carga financiera del reciclaje desde los contribuyentes hacia las empresas que ponen productos envasados en el mercado. La normativa afecta a las empresas con sede en Reino Unido que facturan al menos un millón de libras anuales y gestionan más de 25 toneladas de envases al año. El gravamen se aplica a todo tipo de materiales, incluidos aluminio, plástico, cartón y madera, aunque el sector del vidrio es uno de los más afectados debido a que la tasa se calcula por peso.
A finales de junio, el gobierno británico publicó las cifras definitivas tras varios meses de incertidumbre. Durante ese periodo, muchas empresas expresaron su malestar por la dificultad para planificar ante la falta de información clara sobre las nuevas obligaciones. Inicialmente se propuso una tasa provisional para el vidrio de 240 libras por tonelada; posteriormente se redujo a 192 libras por tonelada. Sin embargo, la Asociación del Comercio del Vino y Espirituosos (WSTA) considera que estos importes siguen siendo muy elevados para el sector del vidrio. Las tasas finales moduladas según la reciclabilidad no se conocerán hasta después de abril de 2026.
Marcelo Papa también se ha referido a la nueva estructura impositiva introducida en Reino Unido sobre las bebidas alcohólicas. Ha recordado que la experiencia adquirida hace una década en los países nórdicos —donde Concha y Toro redujo el grado alcohólico en algunas líneas clave como Casillero del Diablo— les ha permitido adaptarse mejor a este cambio fiscal británico. Según Papa, “Casillero Cabernet sigue creciendo en los países nórdicos y la percepción es buena; así que cuando surgió el problema fiscal en Reino Unido decidimos seguir el mismo camino”.
La implantación simultánea del sistema EPR y la nueva fiscalidad sobre el alcohol está obligando a las bodegas internacionales a revisar sus estrategias comerciales y logísticas para mantener su presencia en mercados clave como el británico.
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