Bodegas Álvaro Domecq, Jerez en estado puro

Una visita de enoturismo a la histórica bodega de Álvaro Domecq donde disfrutar de tres de los pilares culturales de Jerez. Sus afamados vinos, el flamenco y el arte ecuestre

David Manso

Viernes 31 de Mayo de 2024

Compártelo

Leído › 1689 veces

Durante los últimos días del mes de mayo Jerez se convierte en el centro de las miradas del sector del vino con Vinoble, el Salón Internacional de los Vinos Nobles; generosos, licorosos y dulces especiales, que se celebrará en su Alcázar. Catas, presentaciones y un espacio gastronómico para la reunión y promoción de estos apreciados vinos nobles. En torno a este salón surgen otras actividades paralelas fuera de este que permiten a aquellos que viajan a esta ciudad gaditana conocer más de estos vinos, entre ellos  visitar sus bodegas.

Álvaro Domecq es una de esas históricas bodegas que pueden visitarse durante todo el año para conocer más de Jerez, de su historia, de su cultura y de los vinos que aquí se elaboran. Antes de conocer in situ el trabajo en bodega, una primera toma de contacto con sus elaboraciones nos espera con una cena armonizada en Tiemar, un local con "gastroshow" dirigido por Isidro López en el que disfrutar de la gastronomía a través de platos sorprendentes, sofisticados, en los que su base parte de la tradicional cocina gaditana que es fusionada con influencias de otros continentes como las cocinas japonesa, peruana y coreana para crear un cúmulo de sensaciones culinarias que en esta ocasión se acompañan con diferentes elaboraciones de Bodegas Álvaro Domecq. Texturas, aromas y sabores tanto en los platos como en los vinos haciendo que el comensal no pueda más que disfrutar con este festín culinario. Un preámbulo de los vinos  de la bodega que mañana conoceremos a pie de bota.

Amanece en Jerez, las ganas de un día de enoturismo desvanecen el calor presente desde primera hora. Bodegas Álvaro Domecq se encuentra en el mismo centro de Jerez, en su casco histórico. El suelo empedrado sube hacia la misma entrada dejando a ambos lados las diferentes salas donde se crían los vinos que elabora la bodega. Todo parte por la selección del mosto, el cual Ana Real, enóloga de Álvaro Domecq, selecciona minuciosamente para su adquisición cada temporada para continuar su proceso en las diferentes salas de crianza. Una para el Fino, otra para el Amontillado y el Palo cortado, otra para el Oloroso, el Pedro Ximénez y el Cream, otra para el Brandy y una última para la elaboración del Vinagre de Jerez. Es interesante conocer cómo se mantiene la temperatura y el grado de humedad de forma natural en cada una de ellas usando métodos tradicionales. Los techos altos obligan al calor a mantenerse en la parte alta, alejado de las botas. El albero es regado para que mantenga la humedad, las ventanas altas, cubiertas por cortinas de esparto que facilitan la ventilación mientras los vinos siguen el lento proceso de crianza mediante el característico sistema de criaderas y solera. Catamos a pie de bota, su rico fino rama, un claro exponente de estas tradicionales elaboraciones jerezanas. Intenso, punzante, notas de levadura. La visita sigue con más detalles sobre las elaboraciones y catas directamente de las botas; Amontillado, tanto VORS como más jóvenes Palo cortado, también VORS y con menos solera, en los que las diferencias que presentan son notables tanto en aromas como en boca, y en complejidad. Frutos secos, madera, barniz, café, regaliz,...etc una amplia paleta de aromas y sabores que cada vino regala a su cata.  Para quienes estéis leyendo estas líneas y lo desconozcáis, un VORS es aquel vino seleccionado como excepcional con una crianza superior a los 20 años. Joyas enológicas sin duda.

La visita continúa con otros dos productos muy típicos y arraigados a la cultura jerezana como son el Brandy y el Vinagre. El brandy, cuya base parte del aguardiente obtenido de la destilación del vino, es envejecido en viejas botas que han contenido vinos de Pedro Ximénez, como es el caso de Veragua Reserva con tres años de crianza, el cual presenta notas más dulces que su "hermano mayor" y joya de la bodega, Conde de Veragua Gran Reserva el cual ha permanecido 30 años en botas que anteriormente han contenido Oloroso, este último un Brandy intenso, cálido, complejo. Para finalizar con la sala de Vinagre donde elaboran dos tipos. Uno más joven y ligero que es Familia y otro con una mayor crianza, complejidad y calidad que es 1730. Además de poder descubrir un vinagre viejísimo de 1.846, Napoleón, que no se comercializa.

Bodegas Álvaro Domecq cuenta con un parque de barricas de unas 1.300 botas antiguas, muchas de ellas pasan la centena de años, y que están recuperando para mantenerlas. La calidad de crianza y envejecimiento de sus vinos depende de ellas ya que cuentan con una importante edad media de las soleras, algo que quieren preservar como parte fundamental para elaborar vinos de la más alta calidad.

Como cierre a la visita y con una copa de fino bien fría en la mano, como no podría ser de otra manera, asisto a un espectáculo ecuestre en el que la doma del caballo se une con otro de los artes de Jerez, el flamenco. Álvaro Domecq, además de fundador de la bodega,  ha estado estrechamente ligado al mundo ecuestre fundando en 1975 la Real Escuela Andaluza del Arte Ecuestre y cosechado numerosos reconocimientos tanto a nivel nacional como internacional. Una exhibición en la que se sentir y disfrutar de estos tres importantes pilares de la cultura jerezana.

Hablo con Juan Manuel Anelo González, Gerente de Álvaro Domecq, para conocer más de la oferta de enoturismo de la bodega. "Todos los días a las 12 de la mañana hacemos visitas guiadas a la bodega, además también previa petición del cliente hacemos visita guiada con comida en la propia bodega. Tenemos además la experiencia Alma Jerez, en la que el visitante asiste a un Espectáculo de caballos en la Real Escuela, posteriormente realiza la vista guidada a bodega y  cata de sus vinos, para finalizar con un Espectáculo Flamenco en Puro Arte comiendo de tapas y acompañadas por los vinos de la bodega".

También Juna Manuel me comenta sobre una nueva experiencia de enoturismo que están desarrollando y que en breve estará disponible. La cata de sus vinos en un Catamarán navegando por la bahía de Cádiz. Algo que sin duda será toda una experiencia.

Una visita muy recomendable, en la que sumergirse en la magia y arte de Jerez, en sus tradiciones, en sus vinos, en su arte y cultura. Poder además disfrutar de la variedad de sus elaboraciones de calidad, hechas con sentimiento, con alma, de sus ricos VORS que expresan la larga tradición y dedicación, un culto a estos vinos, de su colección con diferentes caballos como su Fino La Janda, su Cream Aranda o su PX Viña 68 que representan las dos pasiones del fundador de la bodega y sirven de homenaje a sus caballos más queridos, con los que más éxitos ha cosechado a lo largo de su carrera. Una experiencia que une el arte de elaborar vinos con otros dos también artes como son el flamenco y la doma ecuestre. Jerez en estado puro.

David Manso
Licenciado en Marketing y apasionado del vino.
¿Te gustó el artículo? Compártelo

Leído › 1689 veces