Miércoles 12 de Julio de 2023
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En los últimos diez años, Argentina ha sido testigo de una revolución silenciosa en su industria del vino. Los productores de vino y enólogos han estado desafiando la tradición y buscando nuevas propuestas y sensaciones, respondiendo a una creciente demanda de parte de los consumidores, en zonas alternativas fuera de las regiones más conocidas. Estas iniciativas han tenido un gran éxito, consolidando nuevas regiones de producción de vinos con carácter y personalidad.
Marisol de la Fuente, sommelier internacional y docente, ofrece una guía de estas nuevas zonas vitivinícolas, sugiriendo los vinos imperdibles y propone maridajes con platos típicos de cada región.
Entre Ríos, con su fuerte impronta artesanal, está reviviendo su tradición vitivinícola. En las costas de los ríos Paraná y Uruguay, se producen vinos de alta calidad, algunos de los cuales se han clasificado entre los mejores del mundo. Las variedades que mejor se adaptan a la región son el Tannat, el Merlot, el Malbec, el Syrah, la Marselan y la Chardonnay. De la Fuente recomienda disfrutar de un Tannat con un buen asado criollo o el Chardonnay con dorado a la parrilla o boga a la pizza.
Chapadmalal y Tandil están emergiendo como zonas de producción de vino de calidad en Buenos Aires. Estas zonas aprovechan las características particulares de sus terroirs para producir vinos de alta calidad. De la Fuente recomienda probar el Pinot Noir o Riesling de Chapadmalal, ideales para acompañar platos de mariscos y pescados. En Tandil, la sommelier destaca el Cabernet Franc, que es ideal para combinar con una picada de embutidos y quesos locales.
En Córdoba, los vinos producidos en Sierras Chicas, Traslasierra, Calamuchita y Punilla han destacado en el panorama vitivinícola argentino. Según De la Fuente, algunas zonas de Córdoba comparten características con Burdeos, Francia. La sommelier recomienda probar vinos de Isabella, una variedad única de Córdoba, ideal para acompañar tapas y patés o consumir como aperitivo.
En la provincia de Neuquén, el Pinot Noir ha encontrado un lugar para florecer. Los suelos de excelente calidad, un clima frío y fuertes vientos han favorecido el crecimiento de viñedos saludables y productivos. De la Fuente recomienda probar el Pinot Noir neuquino con salmón a la crema, atún a la parrilla o pollo a las brasas acompañado de vegetales.
Tucumán ha desarrollado una ruta vitivinícola impresionante en las localidades de Amaicha del Valle y Colalao del Valle. Los suelos arenosos y pedregosos, junto con la gran amplitud térmica, producen vinos con una gran concentración de aromas, sabores y colores. De la Fuente sugiere probar los Malbec y Torrontés tucumanos con guisos o carnes de caza y empanadas locales, respectivamente.
Chubut, la región vitivinícola más austral de Argentina, produce vinos de gran complejidad, con excelente acidez natural gracias a su gran amplitud térmica. Entre los maridajes más interesantes, De la Fuente recomienda maridar vinos con chocolates de acuerdo a su intensidad.
Finalmente, los Valles Calchaquíes, que atraviesan las provincias de Salta y Catamarca, son conocidos por sus tintos con carácter. El consejo de De la Fuente es probar los vinos de esta región con comidas locales para una experiencia culinaria completa.
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