¿Cómo se hace un vino blanco?

Pueden haber sutiles diferencias en las decisiones que toma un enólogo para la elaboración de sus vinos blancos. A continuación les presentamos un esquema general que resume los pasos principales de este proceso.

Lunes 05 de Enero de 2015

Compártelo

Leído › 55050 veces

Cosecha: esta puede ser manual o mecánica, reservándose la primera para producciones más pequeñas donde se busca respetar al máximo la integridad de la uva. La segunda se destina a grandes volúmenes de producción, usualmente para vinos más básicos.

Prensado: tiene por objetivo eliminar hollejos y semillas y quedarse solamente con el jugo de las uvas. Se puede hacer de racimo entero o someter a los racimos primero a un proceso de despalillado y molienda donde se elimina el esqueleto del racimo y solo se prensan los granitos de uva suelto.
Enfriar el jugo: es muy importante para evitar al máximo la oxidación del jugo y lograr así mayor intensidad, limpieza y calidad aromática y cuidar la delicadeza de su color.

Clarificación: un proceso de decantación donde los sólidos del jugo se van al fondo, obteniéndose un jugo más claro que permite lograr aromas más delicados y elegantes. Es muy importante no exagerar en esta práctica, ya que las levaduras utilizan nutrientes que pueden escasear ante clarificados muy intensos, dificultándose la fermentación posterior.

Fermentación: ya sea en tanques de acero inoxidable para obtener vinos más frescos y expresivamente frutales o en barricas de roble para lograr mayor complejidad, la fermentación es realizada por las levaduras, quienes se alimentan del azúcar del jugo y lo transforman en alcohol y CO2. Las levaduras pueden ser las nativas, o sea, que vienen del viñedo adheridas naturalmente a la fruta o pueden ser seleccionadas de un banco de levaduras comerciales que aportan características particulares al vino resultante. Normalmente se realiza a temperaturas más bien bajas para cuidar la expresión aromática.

A. Maduración y Trasiego: Los blancos pueden tener un tiempo de guarda en barricas de roble. Durante este, deben ser trasegados para ir eliminando los depósitos naturales que se forman durante la guarda. Durante este tiempo puede ocurrir un segundo tipo de fermentación la Malo-láctica, donde un ácido agresivo, el málico, es transformado en uno más suave, el láctico, otorgándole al vino más cremosidad y cuerpo en boca. Este proceso lo realizan las bacterias lácticas del vino y puede ser total o parcial.
Mezcla final: consiste en mezclar, ya sea lotes con características diferentes de un solo tipo de uva o varios tipos de uva diferentes, para obtener el vino final con las características deseadas.

Estabilización: consta de someter al vino a una baja temperatura provocando la cristalización de diferentes compuestos que pueden provocar turbidez o formación de depósitos posteriormente cuando el vino está embotellado.

Filtración: permite eliminar estos cristales y dejar al vino perfectamente limpio y brillante para el embotellado.
Embotellado: se debe realizar a baja temperatura para cuidar al máximo la integridad del vino. Consiste en lavado de las botellas, llenado, taponado, encapsulado y etiquetado. La botella está lista para salir al mercado.

¿Te gustó el artículo? Compártelo

Leído › 55050 veces

Tendencias

Más Tendencias