El Consejo perfila una PAC con más margen nacional y estabilidad para los agricultores

Luxemburgo logra el apoyo de 20 países para pedir fondos contra la Xylella y otras plagas

martes 27 de octubre de 2026

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Luxemburgo llevó este lunes, 26 de octubre, al Consejo de Agricultura y Pesca de la UE una doble petición: una reforma de la Política Agraria Común (PAC) después de 2027 que aporte estabilidad a los agricultores y más financiación europea para vigilar y contener enfermedades vegetales transfronterizas como la Xylella fastidiosa. La ministra luxemburguesa de Agricultura, Alimentación y Viticultura, Martine Hansen, trasladó esas dos posiciones en la reunión celebrada en la capital del país.

El Ministerio de Agricultura, Alimentación y Viticultura de Luxemburgo informó de que los ministros alcanzaron una orientación general parcial sobre el futuro reglamento de la PAC. En la práctica, se trata de una posición común del Consejo que aún debe negociarse con el Parlamento Europeo en los trílogos. El compromiso, de acuerdo con el Gobierno luxemburgués, concede a los Estados miembros más margen para adaptar las ayudas a las necesidades de su propia agricultura.

Hansen defendió que la reforma “debe ser una evolución, no una revolución” y sostuvo que los agricultores necesitan estabilidad y previsibilidad. A su juicio, el acuerdo alcanzado supone un paso importante para dar continuidad a las explotaciones y evitar cambios bruscos en la aplicación de la PAC.

Entre los puntos que Luxemburgo considera más útiles figura la definición de agricultor activo. El compromiso permite al país mantener la fórmula ya recogida en su legislación agraria, con el objetivo de que las ayudas lleguen a quienes tienen en la producción agrícola su actividad principal. Para el Ejecutivo luxemburgués, esa continuidad es relevante porque evita rehacer el sistema nacional de reparto en la siguiente etapa de la PAC.

La renovación generacional aparece también entre las prioridades de la futura política agraria. El ministerio señala que el texto acordado prevé un mayor apoyo a los jóvenes agricultores a partir de 2027. En paralelo, Luxemburgo defendió que la seguridad laboral y los derechos de los trabajadores queden regulados por la legislación laboral y no por una condicionalidad social añadida dentro de la normativa agraria. Esa posición ha quedado recogida en el compromiso alcanzado por los ministros, afirma el departamento de Hansen.

Pese al acuerdo político, la negociación no está cerrada. La posición del Consejo es solo parcial y deja fuera las cuestiones financieras más sensibles, que se resolverán junto al próximo marco financiero plurianual de la UE. Ahí se decidirán asuntos como la reducción progresiva de las ayudas a medida que aumenta su volumen y los límites máximos por explotación. Hansen añadió que, para dar previsibilidad suficiente a los agricultores de cara a la campaña 2027-2028, será necesario un periodo transitorio.

La otra parte de la intervención luxemburguesa se centró en la sanidad vegetal. Hansen informó a sus homólogos de la detección de Xylella fastidiosa en viñedos de la Mosela luxemburguesa y detalló las medidas ya aplicadas por su país: arranque y destrucción de las plantas afectadas, refuerzo de la vigilancia y control de los insectos vectores. La Xylella fastidiosa es una bacteria vegetal cuya gestión suele exigir la eliminación de material infectado y la observación intensiva de las áreas próximas para frenar su propagación.

El ministerio añadió que Luxemburgo trabaja de forma estrecha con las autoridades alemanas, ya que parte del territorio vecino queda dentro de la zona tampón fijada alrededor del foco. Esa coordinación resulta especialmente importante en enfermedades que no se detienen en una frontera administrativa y que obligan a actuar con criterios homogéneos a ambos lados de la línea fronteriza.

Ante sus socios europeos, Hansen pidió fondos suficientes para sostener la vigilancia, la prevención y la lucha contra enfermedades transfronterizas que amenazan a la agricultura de la UE. La iniciativa recibió el respaldo de 20 Estados miembros, informó el Gobierno luxemburgués, una cifra que da a la petición un peso político mayor en la discusión sobre los recursos comunitarios.

El asunto tiene además una derivada directa para el sector de las bebidas. Cuando aparece un foco en viñedo, las medidas de erradicación pueden obligar a destruir plantas y limitar temporalmente la actividad en parcelas afectadas o bajo vigilancia. En zonas productoras, eso puede repercutir en la disponibilidad de uva y en la actividad de las bodegas, de modo que la financiación fitosanitaria y la cooperación entre países pasan a ser elementos de primer orden para el vino.

La negociación seguirá ahora con el Parlamento Europeo, mientras el debate presupuestario fijará el margen real con el que los Estados podrán aplicar la futura PAC y financiar actuaciones sanitarias como las que Luxemburgo ha puesto sobre la mesa en el Consejo.

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