Treasury Wine Estates pierde un 5,4% en ventas minoristas de sus marcas clave en Estados Unidos
El avance de su cartera de lujo en distribuidores no compensa el fuerte retroceso de 19 Crimes
lunes 26 de octubre de 2026
Treasury Wine Estates mantiene señales mixtas en Estados Unidos. El grupo australiano comunicó que su cartera de marcas principales con precios superiores a 10 dólares por botella en el comercio minorista registró una caída agregada del 5,4% en volumen en las 52 semanas cerradas el pasado 4 de octubre, de acuerdo con los datos de Circana. Al mismo tiempo, la empresa asegura que su cartera de lujo encadena tres trimestres consecutivos de aumento en las salidas de distribuidores en ese mercado.
La diferencia entre ambas referencias es relevante para leer los números. El dato del -5,4% corresponde a ventas minoristas medidas por Circana en los canales que sigue esa consultora. La mejora a la que alude Treasury Wine Estates se refiere a depletions, un indicador distinto dentro de la cadena comercial. Por eso, los dos mensajes pueden convivir sin implicar que todo el negocio de la compañía en Estados Unidos haya recuperado ya el pulso.
La empresa, con sede en Melbourne, cerró su ejercicio fiscal de junio de 2026 con unas ventas de 2.560 millones de dólares australianos, un 11,2% menos que un año antes. En su intervención ante los inversores este viernes, 23 de octubre, el consejero delegado, Sam Fischer, afirmó que el mercado estadounidense ha mejorado en los últimos meses y vinculó esa evolución a marcas como Daou, Frank Family Vineyards y Matua.
Los datos de Circana muestran que varias enseñas de la cartera avanzaron en volumen en el periodo anual analizado. Matua subió un 6,5%, Daou un 1,8% y Frank Family un 0,8%. También aumentaron Stags’ Leap, con un 10,7%; The Pessimist, con un 24,8%; y Beringer Knights Valley, con un 17,1%. En marcas de menor tamaño dentro del conjunto medido, Squealing Pig repuntó un 73,5%, Tapestry un 132,2%, Sterling Napa un 56,3% y Drop of Sunshine un 181,4%.
Sin embargo, el balance agregado siguió en negativo por el peso de 19 Crimes, una de las marcas con mayor volumen del grupo en ese tramo de precio. Su retroceso fue del 19,1%. También bajaron Gabbiano, un 5,4%; Beaulieu Vineyard, un 5,1%; y Penfolds Max’s, un 7,4%.
El tamaño relativo de cada marca ayuda a entender por qué la suma total cae pese al avance de buena parte del porfolio. En 2025, 19 Crimes movió 1.224 miles de cajas de nueve litros en Estados Unidos, frente a 870 miles de Matua y 732 miles de Daou. El conjunto de las marcas analizadas superó los 3,5 millones de cajas de nueve litros ese año. Con esa base, el descenso de 19 Crimes tiene un efecto amplio sobre el promedio, muy por encima del impacto que pueden tener subidas muy altas en referencias con volúmenes más reducidos.
La lectura también exige cautela por una razón adicional. El cuadro de Circana ofrece la variación porcentual interanual en el comercio minorista, pero no el volumen absoluto vendido en esos canales durante las 52 semanas cerradas el pasado 4 de octubre. Eso impide traducir el -5,4% a un número exacto de litros o de cajas perdidos en el periodo.
Fischer sostuvo que la compañía espera frenar la bajada del beneficio operativo en el ejercicio fiscal 2027. Según trasladó a los inversores, Treasury Wine Estates prevé que su EBITS de ese año sea, al menos, equivalente al de 2026. La empresa confía en que el impulso de sus marcas prioritarias y de sus enseñas regionales compense la continuación de las medidas aplicadas para sanear los canales de venta. También mantiene su objetivo de elevar el margen de EBITS por encima del 25% a largo plazo.
Dentro de la revisión estratégica de su negocio en Estados Unidos, la compañía señaló que trabaja para corregir desajustes estructurales en la cadena de suministro. Entre las actuaciones previstas figuran una reducción de la uva comprada a viticultores, el barbecho de viñedos, un recorte de la capacidad de elaboración y la venta de activos sobrantes.
El grupo también ha reorganizado su estructura operativa por regiones, con áreas separadas para Gran China, mercados emergentes, Australia y Nueva Zelanda, Europa y Américas. Fischer defendió que ese modelo da una responsabilidad más clara a cada equipo, acelera la toma de decisiones y reduce duplicidades. Añadió que la compañía está reforzando el seguimiento de métricas como las salidas de distribuidores y los inventarios para actuar con más rapidez.
Entre los factores externos que han pesado sobre el negocio en Estados Unidos, el directivo citó el colapso de RNDC, hasta entonces el mayor distribuidor de Treasury en ese país. Aun así, la empresa mantiene que el vino premium sigue teniendo recorrido porque una parte de los consumidores bebe menos, pero opta por categorías de mayor precio. Fischer añadió que Treasury quiere atender también la demanda de estilos más ligeros y frescos, un segmento en el que considera que sus marcas están bien situadas.