Cherburgo subastará 1.212 botellas de su bodega municipal como objetos de colección
El consistorio las venderá sin garantía de consumo tras detectar dudas sobre su conservación
sábado 7 de noviembre de 2026

El Ayuntamiento de Cherburgo-en-Cotentin sacará a subasta 1.212 botellas de vino de su bodega municipal después de que el pleno aprobara la operación este martes, 3 de noviembre. El lote fue localizado durante el verano por el nuevo equipo de gobierno local y permanecía almacenado en las dependencias de la ciudad.
El inventario muestra un peso muy claro de los vinos de Burdeos. La relación incluye 234 botellas de Pomerol, 203 de Médoc, 138 de Saint-Émilion, 92 de Graves, 91 de Margaux y otras 91 de Saint-Estèphe. Solo esas seis denominaciones suman cerca del 70% del total. La mayor parte de las botellas procede de finales de los años noventa y de los primeros años de la década de 2000, lo que las sitúa en la categoría de vinos de guarda.
Ese perfil puede dar interés a la venta entre compradores de coleccionismo y del mercado secundario del vino, aunque la ciudad no ha fijado aún una valoración económica. Antes de la subasta, un profesional deberá tasar las 1.212 botellas y establecer su valor de salida. El ayuntamiento prevé celebrar la venta en enero de 2027.
La procedencia exacta de esta reserva no está completamente aclarada. Anna Pic, diputada socialista y concejala de la oposición, sostiene que la bodega se fue formando poco a poco para atender recepciones institucionales. La edil añade que parte de las compras pudo hacerse en momentos en los que los precios eran más bajos, una posibilidad que ayudaría a explicar la acumulación de referencias de guarda en manos del municipio.
La alcaldesa, Camille Margueritte, defiende la operación como una decisión de gestión. Su posición es que el consistorio no tiene por qué conservar esas botellas y que la subasta permitirá darles salida en lugar de mantenerlas almacenadas.
El estado real del vino es, sin embargo, una de las cuestiones centrales de la venta. El consistorio admite que las botellas pudieron conservarse en condiciones poco adecuadas y que no puede ofrecer garantías suficientes sobre su aptitud para el consumo. Por ese motivo, se pondrán a la venta como objetos de colección.
Esa fórmula cambia el tipo de operación. En este mercado, la añada, la denominación y la procedencia influyen en el interés del comprador, pero también pesan de forma directa la conservación, el nivel del líquido en la botella y el estado del cierre. Cuando no hay seguridad sobre el almacenamiento, el valor puede depender más del interés coleccionista que del uso para consumo.
La tasación será el siguiente paso antes de que el ayuntamiento cierre las condiciones de la subasta prevista para enero de 2027.