El whisky escocés redobla la presión por una nueva subida fiscal que elevará la carga al 74%
La patronal denuncia un sistema que castiga a los destilados frente a la cerveza de barril
martes 3 de noviembre de 2026

La industria del whisky escocés ha redoblado su presión sobre el Gobierno británico después de que el Tesoro confirmara una nueva subida del impuesto especial a los espirituosos del 4,55% a partir del próximo 1 de febrero de 2027. La Scotch Whisky Association (SWA), la patronal del sector, sostiene que será la cuarta alza en cuatro años y que llevará la carga fiscal sobre una botella media de Scotch al 74%.
El malestar del sector se agravó tras el presupuesto presentado por el canciller John Healey el pasado 28 de octubre. La SWA considera que el Ejecutivo ha mantenido un sistema que perjudica a los destilados frente a otras categorías de alcohol. Su consejero delegado, Mark Kent, afirmó después de la presentación que el aumento “cargará más costes sobre las destilerías, dañará la cadena de suministro y reducirá los ingresos del Tesoro”.
La subida se apoya en la decisión adoptada en el presupuesto de otoño de 2024 por la entonces canciller Rachel Reeves, que vinculó el impuesto sobre el alcohol a la inflación medida por el RPI. Esa revisión quedó además conectada al sistema de gravamen por graduación alcohólica implantado por los conservadores y en vigor desde agosto de 2023. Al mismo tiempo, el Gobierno mantuvo una rebaja del 1,7% para determinados productos de barril servidos en hostelería, una medida pensada para apoyar a los pubs.
La patronal del whisky sostiene que ese diseño fiscal deja fuera al Scotch en la práctica. En su escrito remitido a la comisión de Asuntos de Escocia de la Cámara de los Comunes, la SWA afirma que el whisky escocés paga alrededor de 1,7 veces más impuesto por litro de alcohol que la cerveza de barril. Por ello, pide una revisión del llamado alivio para el producto de barril para que los espirituosos no queden excluidos del apoyo que reciben otras bebidas en el canal hostelero.
Graeme Littlejohn, director de estrategia y comunicación de la SWA, cuestiona además la eficacia recaudatoria de la medida. Según sus datos, desde la llegada de los laboristas al poder se han publicado cinco previsiones y los ingresos por alcohol se han revisado a la baja en varias ocasiones. Littlejohn asegura que, solo entre las previsiones de marzo y las conocidas con el presupuesto del pasado 28 de octubre, la recaudación prevista por alcohol para el periodo 2026/27-2030/31 se redujo en 1.100 millones de libras.
Las críticas no proceden solo de la patronal del whisky. La UK Spirits Alliance trasladó a la misma comisión parlamentaria que el Reino Unido aplica el tipo de impuesto especial más alto del G7 y uno de los más elevados de Europa. A su juicio, esa fiscalidad limita la inversión y somete a una fuerte presión a los destiladores. La organización reclama un recorte del impuesto y que no se amplíe más la distancia entre los espirituosos y otras categorías de alcohol.
Estas decisiones no afectan solo al whisky. En una industria con márgenes estrechos, una mayor carga fiscal y nuevas obligaciones sobre envases pueden condicionar la inversión, la política comercial y la presencia en los lineales de licores, vinos y cervezas en el mercado británico. Si la diferencia tributaria entre categorías se amplía, el efecto puede trasladarse a precios, surtido y distribución.
A la discusión fiscal se suman las nuevas normas sobre envases. Chivas Brothers trasladó a los diputados que el sistema de responsabilidad ampliada del productor para envases es “profundamente injusto” con el whisky escocés y advirtió de que, tal y como está planteado, podría provocar el cierre de parte o incluso de toda la capacidad de fabricación de botellas de vidrio en el Reino Unido. La SWA añade que las tasas británicas aplicadas al vidrio son las más altas de Europa y suponen para la industria millones de libras al año.
Otra fuente de tensión es el sistema de depósito y devolución previsto en el Reino Unido a partir de octubre de 2027. El sector, valorado en 7.000 millones de libras al año, teme una implantación desigual porque, por ahora, Gales prevé incluir el vidrio y el resto de territorios no. Chivas Brothers sostiene que un esquema solo para Gales en el caso del vidrio levantaría una barrera comercial dentro del propio Reino Unido, perjudicaría a la cadena de suministro y podría favorecer el fraude. La empresa avisa de que muchos productores de Scotch se verían obligados a salir del mercado galés.
La Wine & Spirit Trade Association va más allá y calcula que, si no hay cambios, el 90% de las referencias de whisky y otros espirituosos podría desaparecer de las estanterías en Gales. Para las empresas, el problema no es solo el depósito en sí, sino la falta de un criterio común dentro del mercado británico para una misma categoría de producto.
En comercio exterior, el tono es más favorable hacia el Gobierno. Las organizaciones del sector reconocen avances recientes, como la rebaja de los aranceles chinos al Scotch del 10% al 5% desde febrero, la retirada del arancel del 10% en Estados Unidos desde julio y la entrada en vigor del acuerdo comercial entre el Reino Unido y la India también en julio. Aun así, varias compañías piden al Ejecutivo que acelere nuevas negociaciones para no perder terreno frente a las empresas de bebidas radicadas en la Unión Europea.
Chivas Brothers recuerda que el acuerdo de la UE con Mercosur, un mercado de 190 millones de libras para el Scotch, llevará el arancel del whiskey irlandés al 0% en mayo de 2030. La empresa añade que Bruselas mantiene además negociaciones con Emiratos Árabes Unidos, Filipinas y Tailandia. La SWA pide acuerdos “ágiles y dirigidos” con mercados como Tailandia, Mercosur, Emiratos Árabes Unidos e Indonesia para mejorar el acceso comercial del whisky escocés.
La patronal también reclama una mayor aproximación regulatoria entre el Reino Unido y la UE. En su propuesta a los diputados, plantea que el Gobierno estudie copiar de forma unilateral algunas normas europeas caso por caso cuando eso aporte más consistencia a las empresas que operan en ambos mercados.