Boag’s deja de elaborarse en Tasmania tras 145 años de historia

La marca pasará a fabricarse en Australia continental tras el cierre definitivo de la planta de Launceston

jueves 22 de octubre de 2026

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Boag’s deja de elaborarse en Tasmania tras 145 años de historia

Las últimas cervezas de Boag’s elaboradas en Tasmania salieron este miércoles, 21 de octubre, de la línea de envasado de la planta de Launceston, con lo que termina una producción local que se ha mantenido durante 145 años. La empresa matriz, Lion, cerrará de forma definitiva la fábrica el próximo 6 de noviembre y trasladará por completo la elaboración de la marca a Australia continental.

La compañía ya había adelantado en junio el fin de la actividad en Launceston y lo justificó por la inflación y por el descenso prolongado de las ventas de cerveza. Buena parte de la producción de Boag’s ya se había movido fuera de Tasmania el año anterior, hasta dejar la planta funcionando al 20% de su capacidad. El cierre afectará a 42 empleos locales.

Aunque el envasado terminó este miércoles, la última jornada de cocción tuvo lugar en septiembre. Adrian Hinds, trabajador de Boag’s desde hace 22 años, relató que fue una jornada de fuerte carga emocional para la plantilla. “Fue la última gota de Boag’s que se metió en envases; los tanques están vacíos y todo está ya en cajas o palés listo para salir”, dijo. También contó que buena parte de los empleados se reunió para ver pasar las últimas botellas por la etiquetadora y que, en la última maceración, cada uno pudo añadir una pequeña muestra de grano al proceso como gesto de despedida.

La cervecera ocupa un lugar muy reconocido en la identidad de Tasmania. La marca ha basado parte de su imagen en el uso de agua limpia de la isla y lleva más de un siglo presente en bares, tiendas y campañas publicitarias del estado. La planta de Launceston operaba desde 1881, cuando el negocio, entonces llamado Esk Brewery, pasó a manos del inmigrante escocés James Boag y de su hijo. La marca, de hecho, existía en la ciudad antes de la llegada de la electricidad.

Boag’s seguirá vendiéndose, pero ya no se elaborará en su territorio de origen. Lion, controlada por la japonesa Kirin, mantendrá la producción en Victoria, Nueva Gales del Sur y Queensland. Tasmania pasará así a importar una de sus marcas de cerveza más asociadas a la isla.

La posible repercusión en el sabor es una de las cuestiones que más se repiten entre consumidores y hosteleros. Phil Crowden, guía de visitas de la fábrica desde hace 17 años, defendió el trabajo de los cerveceros locales, pero sostuvo que la tecnología actual permite reproducir con mucha precisión el perfil del agua de un lugar concreto. En la misma línea, la empresa sostiene que el recuento mineral del agua de Tasmania se replicará en otras plantas para acercarse lo máximo posible al sabor habitual.

En Launceston, el cambio se mira también desde el negocio hostelero. Adrian Singline, propietario del pub The Gunners Arms, afirmó que Boag’s ha sido siempre su producto más vendido de barril y explicó que Lion le ha trasladado que el traslado de la producción no supondrá un aumento de precio para seguir sirviendo la marca. A su juicio, el cierre supone una pérdida para la comunidad y para la actividad turística de la ciudad, donde la cervecera era una de las visitas habituales junto a Cataract Gorge.

El caso tiene además una lectura que sigue de cerca el sector de bebidas. La combinación de menor consumo de cerveza y presión inflacionista está empujando a grandes grupos a concentrar producción en menos instalaciones, incluso en marcas con un fuerte valor histórico y territorial. La decisión de Lion encaja en ese movimiento de ajuste de capacidad industrial.

La empresa estudia ahora qué hacer con los equipos de la planta. Un portavoz de Lion señaló que parte de la maquinaria podría trasladarse a otros centros del grupo. El desmontaje de las instalaciones comenzará tras el cierre de noviembre y se calcula que durará unos 12 meses.

El futuro del solar también está ya sobre la mesa. En julio, el primer ministro de Tasmania, Jeremy Rockliff, anunció el interés del Gobierno regional por comprar el recinto histórico de Boag’s, situado junto al río North Esk, en el centro de Launceston. El promotor inmobiliario Errol Stewart impulsa una propuesta para transformar las tres hectáreas del lugar con locales comerciales, un hotel boutique, espacios públicos abiertos, oficinas y aparcamiento. El ministro de Empresa, Felix Ellis, aseguró que el Ejecutivo sigue en conversaciones con Lion sobre el destino del emplazamiento.

La salida industrial de Boag’s de Tasmania no implicará la desaparición de toda su presencia en la ciudad. El Boag’s Brewhouse, que funciona como taproom y museo, seguirá abierto después de noviembre. También está previsto el lanzamiento de un documental sobre los últimos días de la fábrica y de sus trabajadores.

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