El INTA lanza una guía para aplicar tecnología digital en viñedos y bodegas argentinas
La cartilla reúne sensores, drones y análisis de datos para mejorar riego, sanidad, cosecha y trazabilidad
lunes 12 de octubre de 2026

El pasado 11 de octubre, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) presentó en Argentina una cartilla sobre tecnologías digitales aplicada a la producción vitivinícola. El organismo reúne en esa guía herramientas pensadas para mejorar la eficiencia en viñedos y bodegas, con usos que van desde el seguimiento sanitario de la vid hasta la organización del riego, la cosecha y la elaboración del vino.
El material recoge experiencias y desarrollos realizados en distintas regiones vitivinícolas argentinas. El INTA señala que la publicación busca acercar estas innovaciones a productores, técnicos y otros integrantes de la cadena, con la idea de elevar la calidad y el volumen de producción y, al mismo tiempo, favorecer prácticas más sostenibles.
Entre las soluciones incluidas figuran sensores, drones, programas de monitoreo y sistemas de análisis de datos. El instituto explica que estas herramientas permiten disponer de información en tiempo real sobre el estado del cultivo y ordenar mejor la toma de decisiones en el campo y en la bodega. La cartilla también incorpora plataformas para planificar labores y hacer seguimiento de tareas, además de recursos de análisis predictivo sobre el comportamiento del viñedo y sobre fases de la elaboración.
La utilidad práctica de estas tecnologías pasa por varias áreas. En sanidad vegetal, ayudan a localizar incidencias y a actuar antes de que el problema se extienda. En riego, facilitan ajustar los aportes de agua a las necesidades de cada parcela. En cosecha, permiten afinar la planificación a partir de datos del cultivo. En la práctica, este tipo de sistemas suele combinar registros de campo, observación remota y series climáticas para apoyar decisiones que antes dependían en mayor medida de revisiones puntuales.
Ese cambio tiene un efecto directo en una actividad muy sensible a la variación del clima y al estado de la uva. Cuando la información llega con más frecuencia, el margen para corregir desajustes en agua, tratamientos o calendario de trabajo suele ser mayor. En zonas donde el agua condiciona buena parte de la campaña, disponer de mediciones continuas puede ayudar a reducir consumos innecesarios y a mejorar el uso de insumos.
El INTA sitúa esta iniciativa dentro de sus acciones para fomentar la innovación y la digitalización en el sector agroindustrial. La cartilla, en palabras del organismo, pretende ofrecer conocimientos prácticos y actualizados a una actividad que convive con cambios meteorológicos, presión de plagas y exigencias comerciales dentro y fuera del país.
Para el negocio del vino, la difusión de este tipo de recursos puede tener efectos más allá del viñedo. Una mejor lectura de los datos de campo suele ayudar a ordenar la entrada de uva en bodega, ajustar procesos y mantener una mayor regularidad entre lotes. También puede facilitar el seguimiento de cada partida y reforzar la trazabilidad, un aspecto cada vez más valorado en los mercados de bebidas y en la relación con distribuidores y compradores.
La incorporación de herramientas digitales no implica sustituir la experiencia del productor o del técnico, sino añadir información útil para decidir con menos incertidumbre. En explotaciones pequeñas y medianas, una guía de aplicación puede servir para valorar qué soluciones encajan mejor con su escala, qué tareas conviene medir primero y qué beneficios puede aportar cada sistema en campo o en bodega.