La Ruta del Vino Condado de Huelva impulsa la Cuaresma con vinos y patrimonio cultural
Bodegas, visitas guiadas y gastronomía local se unen para celebrar la tradición enológica y religiosa de la comarca
viernes 20 de marzo de 2026

La Ruta del Vino Condado de Huelva ha presentado una programación especial para la Cuaresma, con el objetivo de poner en valor la tradición vitivinícola y el patrimonio cultural de la comarca durante este periodo. La iniciativa reúne a bodegas, restaurantes y entidades culturales para ofrecer experiencias que combinan la degustación de vinos con la historia y la religiosidad propias de estas fechas.
La Cuaresma marca en el Condado de Huelva un tiempo en el que la vida religiosa, el patrimonio y la cultura del vino se cruzan en cada municipio. Con la llegada de la primavera, la viña empieza a brotar y el territorio entra en unas semanas en las que las tradiciones de Semana Santa conviven con la actividad de las bodegas, la cocina de temporada y la memoria histórica de una comarca unida desde hace siglos al viñedo.
La Ruta del Vino del Condado de Huelva ofrece en estas fechas un recorrido por pueblos donde la identidad local se expresa tanto en los templos y las imágenes religiosas como en las bodegas familiares y en las calles de sus cascos históricos. En Almonte, la Cuaresma se vive como una preparación espiritual muy ligada a la religiosidad popular de la zona y al peso que tiene El Rocío en la vida del municipio. Esa relación con la fe forma parte del paisaje cultural del Condado en estas semanas previas a la Semana Santa.
En Chucena, uno de los elementos que más interés despierta es el Cristo de Burgos, una imagen que ocupa un lugar propio dentro del patrimonio religioso de la comarca. La talla, fechada en el siglo XVIII, conserva un paño de pureza de corte gótico, una combinación poco habitual que ha dado fama a esta pieza por reunir rasgos de dos épocas distintas. La obra se ha convertido con el paso del tiempo en una referencia para quienes visitan el municipio durante la Cuaresma y buscan conocer una parte del legado artístico del Condado.
La ruta sigue en Rociana del Condado, donde el interés se desplaza hacia la arquitectura civil. Su casco histórico, declarado Bien de Interés Cultural, reúne casas señoriales, calles amplias y una trama urbana que refleja el peso económico que tuvo la agricultura en esta localidad. En ese paisaje urbano aparece también la huella del viñedo, que ha formado parte de la vida de Rociana durante generaciones y que sigue presente en la imagen del municipio.
En Villalba del Alcor, el patrimonio religioso vuelve a ocupar el centro del recorrido con la iglesia-fortaleza de San Bartolomé. El edificio, levantado sobre una estructura anterior de origen almohade, recuerda el papel fronterizo que tuvo esta parte de Huelva en otros siglos. Sus muros resumen una parte de la historia del Condado y conectan con otra de las bases de la comarca: la producción de vino y su salida hacia otros mercados. Las crónicas sitúan ya en 1502 el envío de vinos de esta tierra a las Indias, un dato que ayuda a entender la antigüedad del vínculo entre el territorio y el comercio vinícola.
La Palma del Condado muestra otra cara de la ruta. Frente al peso histórico de otros municipios, aquí conviven la tradición y una línea de trabajo más reciente en algunas bodegas, que han apostado por nuevas formas de elaboración y por visitas en las que el viñedo tiene un papel central. Las catas organizadas junto a las cepas permiten conocer de cerca el terreno y ofrecen una lectura actual del vino del Condado sin romper con la herencia de la zona.
En Moguer, el vino y la cultura se enlazan con la figura de Juan Ramón Jiménez. Recorrer sus calles, sus plazas y la casa museo del Nobel ayuda a situar al visitante en un municipio donde la actividad vinícola formó parte de la vida cotidiana y del movimiento comercial ligado a América. En esta localidad se encuentra Bodegas del Diezmo Nuevo, también conocida como Bodegas Sáenz, fundada en 1770. La firma mantiene su actividad y figura entre las cinco bodegas en funcionamiento más antiguas de España, un dato que da medida de la continuidad de esta tradición en el Condado.
Bollullos Par del Condado ocupa un lugar central dentro de la ruta por su peso bodeguero y por la actividad de sus cooperativas y empresas familiares. Durante la Cuaresma, las visitas a iglesias y capillas se suman a la entrada en bodegas donde el trato directo con el visitante sigue siendo una seña de identidad. En estas fechas, además, el vino encuentra un acompañamiento natural en la repostería local, con elaboraciones propias de este tiempo como las tortas de rezobá, los pestiños y las torrijas, que forman parte del recetario tradicional del municipio.
La gastronomía cuaresmal tiene en el Condado de Huelva una presencia clara en bares, casas y celebraciones familiares. El bacalao aparece en distintas preparaciones, las espinacas con garbanzos mantienen su sitio en las mesas de estas semanas y las habas enzapatás siguen siendo uno de los platos más reconocibles de la zona. En esta receta, el poleo o la yerbabuena y el ajo marcan el sabor de un producto muy ligado a la cocina popular. En el apartado dulce, las torrijas ocupan buena parte del protagonismo y suelen servirse con miel de Doñana o acompañadas por vinos generosos del territorio.
Dentro de las bodegas familiares pervive además una costumbre que muchos visitantes buscan conocer de cerca: las sacristías. En esos espacios se guardan partidas muy limitadas, vinos reservados por el bodeguero para ocasiones concretas o para quienes llegan hasta la bodega con interés real por entender la tradición local. Son elaboraciones que no suelen aparecer en circuitos comerciales amplios y que mantienen una relación directa con la historia de cada casa. Esa práctica resume una parte del modo en que el Condado entiende el vino, no solo como producto, sino también como herencia compartida.
La Ruta del Vino Condado de Huelva está impulsada por la Mancomunidad de Desarrollo Condado de Huelva y cuenta con financiación de fondos europeos Next Generation. En el proyecto participan el Consejo Regulador de las Denominaciones de Origen Protegidas Condado de Huelva, las bodegas, los ayuntamientos, la Diputación Provincial y empresas ligadas a la hostelería, el comercio y el ocio. La iniciativa busca unir patrimonio, gastronomía, cultura y vino en un mismo recorrido para mostrar cómo vive la comarca la Cuaresma y cómo mantiene viva una relación con el viñedo que sigue formando parte de su identidad.