La producción de vino en Portugal cae un 20% y marca su nivel más bajo en diez años

Jueves 22 de Enero de 2026

El mildiu y el calor extremo amenazan la supervivencia de pequeños viticultores y elevan los precios al consumidor

El sector vitivinícola de Portugal atraviesa un momento complicado tras conocerse los últimos datos oficiales sobre la producción de vino. Según el Instituto Nacional de Estadística, la producción de vino en el país ha caído cerca de un 20% este año, lo que supone la cifra más baja registrada en la última década. Esta reducción se atribuye principalmente a las condiciones meteorológicas extremas que han afectado a los viñedos.

El informe señala que las lluvias intensas y las temperaturas suaves durante la primavera favorecieron la aparición de mildiu, una enfermedad fúngica que afecta a las vides. Este hongo redujo tanto el número como el peso de las uvas, lo que ha tenido un impacto directo en la cantidad de vino producido. Aunque algunos productores afirman que las uvas que lograron sobrevivir pueden dar lugar a vinos de buena calidad, la cantidad disponible es mucho menor.

A estos problemas se sumó el calor extremo durante el verano, que provocó quemaduras solares y deshidratación en los racimos. Estas condiciones han puesto de manifiesto cómo los cambios en los patrones climáticos están influyendo en la agricultura y, en particular, en el cultivo de la vid. Los expertos señalan que estas alteraciones no solo afectan a los agricultores, sino también a los consumidores, ya que una menor oferta suele traducirse en precios más altos tanto en tiendas como en restaurantes.

La importancia del vino para Portugal va más allá del valor económico. Miles de pequeños y medianos agricultores dependen de la vendimia para mantener sus ingresos, especialmente en zonas rurales donde existen pocas alternativas laborales. Una cosecha reducida implica menos ingresos para los productores, menos empleos temporales y efectos indirectos sobre sectores como el transporte, el turismo y la hostelería.

El descenso en la producción vinícola se suma a una tendencia observada también en otros cultivos europeos, como las hortalizas, el aceite de oliva o los cereales, cuyos precios han aumentado debido a cosechas irregulares causadas por fenómenos meteorológicos extremos. Si esta situación persiste, algunos expertos advierten que podría poner en peligro la supervivencia de pequeños productores que no cuentan con recursos suficientes para afrontar varias temporadas adversas.

Ante este panorama, investigadores y organismos agrícolas portugueses están centrando sus esfuerzos en buscar soluciones para adaptarse a las nuevas condiciones. Entre las medidas adoptadas figuran el desarrollo de variedades de uva más resistentes al calor y a las enfermedades, así como la mejora de técnicas agrícolas. Algunos viticultores están probando cambios en los calendarios de poda, sistemas para gestionar mejor la sombra y prácticas que optimizan el uso del agua con el objetivo de proteger las vides.

A nivel general, esta vendimia refuerza la necesidad de invertir en sistemas agrícolas más resilientes y garantizar la seguridad alimentaria a largo plazo. Comprender cómo afectan las temperaturas elevadas y los fenómenos meteorológicos irregulares a los cultivos es un paso fundamental para proteger el trabajo de los agricultores y asegurar que productos básicos como el vino sigan estando disponibles y sean asequibles para todos.

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