Jueves 09 de Julio de 2026
La denominación Valpolicella quiere ordenar su crecimiento para proteger el valor de sus vinos en un momento de menor volumen embotellado y de incertidumbre en los mercados exteriores. Ese fue el mensaje central del sexto informe anual de la denominación, presentado este jueves, 9 de julio, en el Palazzo Ferro Fini de Venecia por el Consorzio Vini Valpolicella, con la presencia de su presidente, Christian Marchesini, del presidente de la Región del Véneto, Alberto Stefani, y del consejero regional Alberto Bozza.
Marchesini explicó que la prioridad no pasa por buscar más cantidad, sino por preservar el valor de la denominación. Según sus palabras, el consorcio trabaja para regular la producción con equilibrio y reforzar la promoción, con el objetivo de apoyar a las empresas y afianzar la posición de los vinos de Valpolicella en Italia y fuera del país. La idea llega en un momento en el que muchas zonas vitivinícolas revisan sus estrategias comerciales ante una demanda menos expansiva y un comercio exterior más inestable.
Valpolicella es una de las áreas vinícolas más conocidas de Italia. Su actividad económica se estima en unos 600 millones de euros y se apoya en vinos tintos como Amarone, Ripasso, Recioto y Valpolicella Doc. El territorio se extiende por 19 municipios y reúne más de 2.200 empresas entre viticultores, elaboradores y embotelladores. El viñedo suma 8.614 hectáreas, una cifra que el informe presenta como estabilizada.
Los datos del consorcio muestran una corrección en los volúmenes. En 2025 la producción alcanzó 840.510 quintales de uva, de los que 327.545 quintales se reservaron para appassimento, el secado de la uva usado en parte de los vinos más conocidos de la zona. Ese nivel se sitúa en cifras similares a las de 2016. El embotellado total rozó los 57,5 millones de botellas, un 3% menos que en 2024.
La bajada afectó a las principales categorías. Amarone y Recioto sumaron 13,58 millones de botellas, con un descenso del 2,4%. Valpolicella Ripasso llegó a 27,37 millones, un 3,7% menos. Valpolicella Doc cerró en 16,50 millones, con una caída del 2,7%. Para el consorcio, estos números apuntan a una fase de normalización tras años de mayor empuje comercial.
El reparto territorial del viñedo mantiene a Verona como primer municipio por superficie plantada, con el 15% del total. Le siguen Negrar y San Pietro in Cariano, ambos con el 13%, e Illasi con el 11%. Entre los cuatro concentran el 52% del viñedo amparado por la denominación.
El mapa varietal sigue muy concentrado en las uvas tradicionales del territorio. Corvina representa el 56% de la superficie declarada. Rondinella y Corvinone suponen un 19% cada una. Molinara conserva un peso menor, con el 2%. Esa composición confirma la continuidad del perfil histórico de Valpolicella y su apuesta por variedades locales.
El informe también analiza cómo se reparte la producción según el tamaño de las bodegas. En las empresas pequeñas, Valpolicella Doc supone el 40% del total embotellado. En las bodegas medianas y grandes gana peso Ripasso, que se mueve entre el 45% y el 50% del portafolio. Amarone y Recioto mantienen una presencia estable en todos los tamaños empresariales, entre el 19% y el 26%, lo que refleja una estructura productiva diversa pero articulada alrededor de referencias comunes.
La presentación del informe sirvió además como antesala de Venezia Superiore, una cita promocional dedicada a los vinos de Valpolicella en la capital veneciana. Este jueves, 9 de julio, por la tarde y noche continúa la programación en Teson Piccolo della Pescheria di Rialto, junto al Gran Canal, con una degustación de más de 30 etiquetas de Valpolicella Doc y Valpolicella Doc Superiore elaboradas por 19 bodegas del territorio. Los vinos se sirven fríos, entre 6 y 8 grados.
En paralelo a la gestión interna de la oferta, la denominación mantiene su actividad exterior. El año pasado el consorcio organizó 27 acciones promocionales en 16 países: Argentina, Australia, Corea del Sur, Costa Rica, Dinamarca, Francia, Alemania, Japón, Kazajistán, México, Polonia, Serbia, Singapur, Suecia, Reino Unido y Estados Unidos. Esa red comercial da una medida del peso internacional de Valpolicella y explica por qué la defensa del precio medio y del posicionamiento resulta tan relevante para productores y distribuidores.
Para el sector de bebidas, esta orientación puede tener efectos más allá del vino italiano. Cuando una denominación con fuerte presencia exterior decide contener volúmenes para proteger valor y marca, puede influir en políticas comerciales, surtidos y estrategias de importación en mercados donde compite por espacio con otras regiones vinícolas y con otras categorías premium.
Stefani vinculó esa línea con la tradición productiva del Véneto. Según afirmó durante el acto, la fuerza histórica de la región está en la calidad más que en la cantidad. A su juicio, Valpolicella confirma esa idea porque une identidad territorial, variedades autóctonas y trabajo continuado en viñedo y bodega. También señaló que los datos muestran cómo una denominación puede sostener su valor cuando mantiene una oferta reconocible y ligada a su origen.
La lectura que deja el informe es la de una zona madura que intenta ajustar producción y mercado sin alterar su base agrícola ni su identidad varietal. En un área donde Amarone actúa como referencia comercial y simbólica, ese equilibrio entre volumen y valor se ha convertido en uno de los ejes centrales para bodegas, viticultores e instituciones locales.