Jueves 21 de Mayo de 2026
La industria española de alimentación y bebidas cerró 2025 con una producción real de 137.188 millones de euros, un avance del 1,7% que FIAB interpreta como una señal de solidez en un año marcado por la inestabilidad geopolítica y la volatilidad de los mercados. El informe económico anual de la federación, presentado este martes, 19 de mayo, en el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, recoge las principales magnitudes del sector y sitúa a esta actividad como uno de los motores de la economía española.
El documento, elaborado por la Federación Española de Industrias de Alimentación y Bebidas con el apoyo del ministerio, fue presentado con la participación de la secretaria general de Recursos Agrarios y Seguridad Alimentaria, Ana Rodríguez Castaño, y del director general de FIAB, Mauricio García de Quevedo. Rodríguez subrayó que la industria alimentaria española se ha consolidado como el primer sector industrial del país pese a la complejidad geopolítica y las tensiones en las cadenas de suministro. También puso el foco en su papel en la España rural, donde genera uno de cada cinco empleos, y en su capacidad para frenar la despoblación.
La secretaria general vinculó el futuro del sector a la Estrategia Nacional de Alimentación y a la modernización impulsada por el PERTE Agroalimentario, que moviliza más de 1.600 millones de euros para reforzar la sostenibilidad y la competitividad. Además, defendió el compromiso del Gobierno con un modelo alimentario innovador y circular y calificó al sector como el “orgullo de nuestro sistema económico”.
García de Quevedo valoró la evolución de las empresas durante el ejercicio y sostuvo que el sector vuelve a mostrar su carácter estratégico desde el punto de vista económico y social. Según explicó, la industria ha sido capaz de mejorar sus registros y seguir aportando desarrollo y riqueza en un marco de alta volatilidad e incertidumbre.
El crecimiento de la producción se apoyó en la recuperación progresiva del consumo doméstico y en la fortaleza de la demanda exterior. El valor añadido bruto alcanzó los 38.349 millones de euros, con un aumento del 4,4%, y el peso del sector ya representa el 2,5% del total de la economía y el 21,4% de la industria manufacturera. FIAB considera que estas cifras reflejan su capacidad para generar riqueza y estabilidad.
Pese a esa evolución, la federación advierte de que 2026 puede traer un escenario menos favorable, sobre todo por el conflicto en Oriente Medio y su impacto en los precios energéticos, además de la fragilidad de las cadenas de suministro. García de Quevedo señaló que el reto para los próximos meses será consolidar los niveles de actividad y defender la competitividad de los productos españoles tanto en el mercado nacional como en el exterior.
El consumo de los hogares españoles también mostró una mejora en valor, aunque con un avance más moderado en volumen. El gasto en alimentación y bebidas subió un 2,9% hasta los 86.253 millones de euros, mientras que el volumen creció un 0,7%. FIAB interpreta esta evolución como una señal de estabilización tras periodos previos de mayor presión inflacionaria.
En empleo, la industria volvió a marcar máximos históricos de afiliación. El sector cerró 2025 con 487.300 trabajadores afiliados, cerca de 12.700 más que al final de 2024, lo que supone un aumento del 2,7%. El ritmo de creación de empleo superó al del conjunto de la industria y al de la industria manufacturera, que avanzaron un 1,6% y un 1,5%, respectivamente. La participación del sector en el empleo total de la industria manufacturera subió al 22,1%, el mayor peso registrado en la serie histórica reciente, y su aportación al empleo total de la economía española se situó en el 2,4%.
La presencia de mujeres en el sector también avanzó. El empleo femenino alcanzó una representatividad del 39,9%, frente al 37% del año anterior. Karina Pereira, directora de Finanzas, Estudios Económicos y Talento de FIAB, subrayó que uno de cada cinco empleados de la industria manufacturera trabaja en alimentos y bebidas, y lo presentó como una muestra del compromiso del sector con el empleo.
FIAB expresó además su preocupación por el aumento del absentismo laboral y por su efecto sobre la productividad, la organización interna y la capacidad operativa de las empresas. La federación pide abordar esta cuestión desde una perspectiva estructural para preservar la sostenibilidad y la competitividad del sistema industrial.
El tejido empresarial siguió ajustándose hacia estructuras de mayor tamaño. El número total de empresas se situó en 27.312, 584 menos que un año antes, con la mayor parte de la reducción concentrada en las microempresas de 1 a 9 asalariados. Aun así, las pequeñas y medianas empresas siguen siendo la base del sector y representan el 96% de su dimensión total.
FIAB remarca la presencia de la industria en todo el territorio y su papel para dinamizar la actividad económica en zonas rurales. Según la federación, uno de cada cinco empleos de la España vaciada está asociado al sector, que además contribuye a promocionar la riqueza y la variedad de la oferta gastronómica y turística ligada a los alimentos y bebidas en esas áreas.
En comercio exterior, la industria cerró 2025 con su mejor marca histórica. Las exportaciones alcanzaron los 52.564 millones de euros, con un aumento del 2,9% en valor y del 4,8% en volumen. La balanza comercial mantuvo un superávit de 14.805 millones de euros, y el sector encadenó así su decimoctavo año consecutivo con saldo positivo.
La Unión Europea siguió siendo el principal destino, con casi un tercio de las ventas exteriores. Francia encabezó la lista con 7.695 millones de euros y un crecimiento del 3,2%, seguida de Italia, con 6.483 millones y un alza del 3,1%. Portugal ocupó el tercer puesto, con 6.244 millones y una subida del 8,2%, y Alemania el cuarto, con 3.150 millones y un incremento del 8,8%.
Estados Unidos se mantuvo como el primer mercado fuera de la Unión Europea, aunque cayó al quinto puesto del ranking general. Las ventas al país norteamericano bajaron un 9,6% hasta 3.041 millones de euros. FIAB atribuye ese retroceso a la política arancelaria de la Administración Trump, a la incertidumbre regulatoria y a la evolución del tipo de cambio. Reino Unido se mantuvo casi estable, con 2.804 millones y un descenso del 0,3%.
China ocupó el séptimo lugar, con 1.706 millones de euros y una caída del 4,5%. La federación relaciona esa evolución con la bajada de las importaciones de la cabaña de porcino, el aumento de medidas proteccionistas y las cargas burocráticas. Países Bajos, con 1.635 millones, Bélgica, con 1.176 millones, y Japón, con 1.126 millones, completaron la lista de los diez principales destinos.
Entre los productos más exportados figuran la carne y los productos cárnicos, con 12.362 millones de euros; las frutas y hortalizas preparadas y en conserva, con 6.954 millones; el aceite de oliva, con 4.838 millones; los pescados, crustáceos y moluscos, con 4.767 millones; el vino, con 2.975 millones; los productos de cacao, confitería y chocolate, con 2.964 millones; los alimentos lácteos, con 1.891 millones; los productos de panadería y pastas alimenticias, con 1.655 millones; la alimentación animal, con 1.546 millones; el té, las infusiones y el café elaborados, con 1.272 millones; y los productos de molinería, almidón y fécula, y productos amiláceos, con 1.152 millones.
García de Quevedo señaló que 2025 fue un ejercicio más complejo en el exterior por el endurecimiento de la política arancelaria de Estados Unidos, la desaceleración del comercio internacional y el nivel de inestabilidad. Aun así, afirmó que la industria mantiene su tendencia de crecimiento y que en la última década ha llegado prácticamente a duplicar el valor de sus ventas al exterior.
FIAB ve margen para impulsar nuevos acuerdos comerciales o actualizar los ya existentes, como el anunciado entre la Unión Europea y el estado de México. Al mismo tiempo, reclama medidas estructurales para contener el impacto de los costes energéticos sobre la competitividad, la planificación empresarial y el consumo interno y externo.
La federación pide también ayudas directas para compensar el incremento extraordinario de los costes derivados de la guerra en Oriente Medio, facilitar el acceso a materias primas y suministros afectados por el conflicto, abrir importaciones a mercados alternativos y reforzar el apoyo a la exportación con trámites aduaneros más simples y green lanes que agilicen el tránsito de mercancías. Además, considera necesario equilibrar la presión fiscal y administrativa y solicita una suspensión temporal del impuesto sobre los envases de plástico no reutilizables.