David Manso
Miércoles 11 de Marzo de 2026
Esta es una de las citas ineludibles para amantes del vino. El Salón de los Vinos Generosos cuenta ya con diez ediciones, lo que le consagra como uno de los eventos imprescindibles para profesionales del vino en el que conocer de primera mano estas elaboraciones tan singulares y complejas a su vez.
La presencia de estas elaboraciones en Madrid, lugar que acoge cada año este evento, es ciertamente minoritaria, y el conocimiento sobre ellas es una asignatura pendiente para gran parte del sector hostelero de la capital. Contados son los locales que cuentan entre sus referencias con estos vinos para ser ofrecidos al cliente, es más, una parte, y no pequeña de ellos, los desconocen, llegando el punto que pidiendo un Fino al sentarse a tomar el aperitivo algunos locales desconocen que es, y si ya es una Manzanilla responder que no tienen pero que puede ofrecerte un poleo menta. Así está el tema. Es en aquellos locales en los que la decisión del sumiller o bien la propia tipología del local les lleva a disponer de este tipo de elaboraciones.
Regresando al salón, cada edición es una oportunidad para reafirmar la calidad de las elaboraciones más tradicionales y para conocer nuevas que las bodegas presentan en él.
Finos llegados del Marco de Jerez y de Moriles, desde los más jóvenes con tres, cuatro o cinco años de crianza hasta alguna elaboración más longeva con 25 años a sus espaldas más evolucionada y mayor estructura. Manzanillas de Sanlúcar de acidez punzante, gran frescura, siendo la salinidad su mayor rasgo distintivo. Olorosos intensos en aromas, de ahí su nombre, de notas a frutos secos y madera noble. Los enigmáticos Palo Cortado a caballo entre dos mundos compartiendo la nariz del Amontillado y la boca de Oloroso. Los fascinantes Cream, una vino que mezcla la potencia del Oloroso y la dulzura de los PX, y los Vinos Dulces, frutos secos, intensidad, tostados,...etc. un sinfín de matices que les convierte en unos vinos ideales como colofón a una comida o también para arrancarla como aperitivo.
También llegados de la vecina Portugal han estado presentes sus Oportos, vinos fortificados también de gran intensidad y cuerpo en los que según el tiempo de elaboración y el continente empleado se les otorga su clasificación perfilando un carácter único y particular a cada uno de ellos. El vermú también ha estado presente en esta edición donde cada bodega guarda celosamente sus técnicas de aromatización para lograr un vino único y con carácter propio.
Destacar varias novedades presentadas, entre ellas varios Vinos de Pasto con cortas crianzas en bota o tinaja que les confieren una mayor complejidad e intensidad. Y los clásicos, elaboraciones consagradas que mantienen la esencia y tradición que durante años las han situados como autenticas joyas enológicas.
Vinos que son historia líquida, nacidos del silencio, de la calma, de la espera, elaboraciones que también tienen potencial gastronómico que no se limita a ser únicamente vinos de postre, sino que pueden perfectamente y buscando el plato idóneo o menú adecuado acompañarnos durante toda una comida. Un viaje por estos vinos con el Salón de Vinos Generosos para mostrar el gran potencial y versatilidad de estas elaboraciones.