Miércoles 10 de Diciembre de 2025
La agricultura en California se enfrenta a cambios constantes, tanto por factores climáticos como por regulaciones y demandas del mercado. En este escenario, la empresa Land IQ, con sede en Sacramento, ha desarrollado herramientas que permiten a los productores y organizaciones agrícolas tomar decisiones basadas en datos precisos. Joel Kimmelshue, uno de los responsables de la firma, explica cómo el uso de mapas espaciales y análisis científicos está transformando la gestión agrícola en la región.
Land IQ cuenta con un equipo de unos 50 especialistas en agricultura y ciencias espaciales. Su trabajo principal consiste en cartografiar cultivos y analizar el uso del suelo agrícola. Esta información permite a los productores conocer con exactitud qué cultivos hay plantados, su extensión y su antigüedad. Según Kimmelshue, “si conoces tu huella agrícola, puedes tomar decisiones bastante informadas”.
La empresa ha logrado una precisión de hasta el 98% en la identificación de viñedos destinados a la producción de vino en California. Este nivel de detalle elimina las estimaciones y proporciona datos verificados sobre la superficie cultivada. Además del viñedo, Land IQ cartografía otros cultivos como almendros, nogales, pistachos, ciruelos y aguacates. El seguimiento incluye no solo la superficie plantada, sino también la edad de las plantaciones, las áreas que se han arrancado y las nuevas incorporaciones.
El trabajo de Land IQ no consiste en decir a los agricultores cómo deben cultivar. En lugar de eso, colabora con organizaciones sectoriales como juntas de productos agrícolas, distritos de riego y agencias de gestión del agua. Estas entidades utilizan los datos para orientar a sus asociados y cumplir con las normativas vigentes.
Uno de los servicios más valorados es el “mapeo continuo de cultivos”, que permite observar los cambios anuales en la distribución agrícola. La integración de inteligencia artificial y aprendizaje automático mejora la precisión del análisis. Para asegurar que los resultados sean fiables, el equipo realiza comprobaciones sobre el terreno. Además, el estudio de tendencias históricas ayuda a prever posibles cambios futuros en la superficie cultivada o en la producción.
La gestión del agua es otro aspecto fundamental para la agricultura californiana. Land IQ superpone mapas de distritos de riego, zonas dependientes de aguas subterráneas y planes de sostenibilidad hídrica para evaluar la disponibilidad real del recurso. Esta información resulta útil para planificar cultivos, gestionar el riego y cumplir con las exigencias legales establecidas por normativas como SGMA (Sustainable Groundwater Management Act).
La empresa también presta atención a cultivos menos habituales, como las uvas pasas. En estos casos analiza detalles como el tipo de estructura utilizada para el secado o el método empleado para procesar el fruto. Técnicas similares se aplican al estudio de almendros y pistachos, lo que permite a los productores contar con información detallada sin recibir instrucciones directas sobre cómo actuar.
Joel Kimmelshue procede del condado de Butte y conoce bien las dificultades que afrontan los agricultores californianos. Subraya que la capacidad para adaptarse e innovar es una característica común entre ellos. También señala que disponer de datos objetivos y científicos es clave para gestionar los intereses contrapuestos sobre el uso del suelo y del agua.
Con su enfoque basado en análisis espacial, inteligencia artificial y datos verificados, Land IQ proporciona herramientas útiles tanto para agricultores como para inversores y reguladores. Su labor contribuye a una gestión más eficiente de los recursos agrícolas en California y ayuda al sector a adaptarse a un entorno cambiante marcado por exigencias productivas y regulatorias cada vez mayores.