Viernes 27 de Junio de 2025
Durante el verano, las bebidas alcohólicas encabezan la lista de productos más hurtados en el norte de España. La combinación del aumento de visitantes, el incremento de la actividad comercial y la presencia de bandas organizadas ha convertido a los vinos, licores y destilados en uno de los objetivos preferentes para los ladrones, junto con el marisco fresco y los embutidos de alta gama.
Según el informe anual del Market Analytics Department de Checkpoint Systems Spain, mientras en el conjunto del país los hurtos se concentran en productos como cremas solares, aceites o gafas de sol, en el norte de España los ladrones priorizan artículos vinculados a la gastronomía local y a un perfil de consumidor que busca calidad y productos reconocibles. El marisco, especialmente el envasado o congelado, y los embutidos selectos figuran en los primeros puestos, pero son las bebidas alcohólicas las que se sitúan a la cabeza, tanto por su facilidad de reventa como por su alto valor económico.
La explicación está en el tipo de producto y en su demanda, no solo por los consumidores sino también por mercados paralelos donde estos artículos se colocan con rapidez. Vinos de precio medio, botellas de ginebra, whisky o vermut figuran entre los más hurtados, especialmente en supermercados, grandes superficies y establecimientos turísticos que experimentan una gran rotación de clientes durante los meses de verano.
Los datos del Barómetro del Hurto en la Distribución Comercial, elaborado por Checkpoint Systems junto a AECOC y NIQ, señalan que la pérdida desconocida en los comercios españoles asciende al 0,74% de la facturación, lo que equivale a unos 482,5 millones de euros durante el periodo estival. El informe también detalla que en el 55% de los casos se trata de bandas organizadas que planifican su actividad para obtener productos de alto valor, fáciles de transportar y revender. Las bebidas alcohólicas, el marisco y los embutidos cumplen con estos tres criterios.
Las estadísticas del Ministerio del Interior también confirman que el 26% de los hurtos anuales en España se concentran en verano. En 2024, se registraron más de 170.000 casos durante este periodo, aunque la cifra representa un descenso del 3,5% respecto al verano anterior. Pese a esa ligera bajada, la presión para el comercio sigue siendo alta, especialmente en las zonas con mayor afluencia turística.
En el norte de España, los pequeños comercios de alimentación, tiendas gourmet y supermercados locales se encuentran entre los más afectados. Muchos de estos hurtos no son obra de clientes ocasionales, sino de reincidentes. Según los datos del sector, dos de cada tres hurtadores tienen antecedentes por haber cometido tres o más delitos similares en un mismo año, y cerca del 44% son menores de 30 años.
Las empresas de seguridad apuntan que la prevención del hurto pasa por implementar soluciones específicas, como el uso de sistemas RFID y antenas antihurto adaptadas al tipo de producto. En el caso de las bebidas alcohólicas, cada vez son más los comercios que incorporan etiquetas electrónicas en las botellas, aunque su efectividad depende también de la vigilancia en tienda y de la formación del personal.
Este fenómeno afecta directamente al sector alimentario de alta gama, donde los márgenes comerciales son ajustados y las pérdidas derivadas del hurto no siempre se compensan con el volumen de ventas. El norte de España, con su tradición en mariscos y vinos, sufre de forma especial este tipo de sustracciones, que no solo provocan pérdidas económicas, sino que dañan la imagen de ciertos establecimientos ante el consumidor.