Martes 24 de Junio de 2025
La Asociación AEPEV organizó una visita a la bodega dentro de su programa de formación para socios para conocer los secretos de este proyecto fundado por Juan Antonio Carpintero a finales de los 80. La finca se ha convertido en parte fundamental de la identidad de la comarca
Eran finales de los años 80 cuando Juan Antonio Carpintero, presidente del Grupo Ortiz, puso en pie el sueño de crear una finca vitivinícola en su tierra natal, Argamasilla de Alba (Ciudad Real). Hoy, casi cuatro décadas después, Hacienda Albae se ha convertido en una de las bodegas de referencia en la provincia con sus 600 hectáreas de cultivo de las que 210 corresponden a plantaciones de viñedo con una media de 30 años de antigüedad.
Su seña de identidad es la elaboración de vino 100% monovarietal: viognier, chardonnay, malbec, syrah, merlot, cabernet sauvignon y tempranillo. Una forma de marcar camino propio, pero que exige una cuidada planificación y técnica, ya que al no haber coupage donde esconderse supone un salto sin red.
Adrián de la Fuente es el enólogo encargado de esta tarea. Hace unos días compartió con varios socios de la Asociación (AEPEV) su filosofía de trabajo y su pasión por las cosas bien hechas. En la actualidad Hacienda Albae elabora 500.000 kilos de uva y produce 120.000 botellas anuales.
Otra de las peculiaridades de la finca es que se encuentra sobre el Acuifero 23, uno de los mayores acuíferos de España, con una extensión de unos 5 500 km² y una profundidad media de 70 m, entre las lagunas de Ruidera y las Tablas de Daimiel. Esto permite el cultivo y adaptación de las variedades.
El reto de la vendimia en una zona tan calurosa como Castilla La-Mancha se solventa con la vendimia nocturna y manual, para que la fruta llegue lo más fresca posible a la bodega. El hecho de que las fincas esté unificadas y cercanas a ésta, como si se tratara de un Domaine francés, también permite que se pueda tratar a la uva vendimiada con el máximo cariño posible.
Una vez en la bodega, los asistentes tuvimos la oportunidad de catar en rama directamente del depósito varios de los vinos actualmente en elaboración. De este modo se puede captar de forma muy precisa su evolución desde el depósito, pasando por la barrica, hasta el reposo en botella. Me pareció especialmente interesante su Malbec, que comercializan tanto en formato rosado como en tinto, y que parece haberse adaptado a las mil maravillas a la zona. Después, tuvimos la oportunidad de catarlos ya en botella durante el almuerzo en compañía de platos típicos de la zona.
En Hacienda Albae son conscientes de que la labor de divulgación y promoción de su trabajo es fundamental para su comarca. Por ello además de la bodega, cuentan con un hotel de 15 habitaciones que abre los fines de semana para eventos de empresa o para cualquier aficionado que quiera vivir más de cerca la experiencia de del vino castellanomanchego y de paso conocer las maravillas naturales de la provincia.