Martes 21 de Julio de 2026
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Un equipo de investigación español ha encontrado nuevas pruebas sobre la relación entre hábitos de vida saludables y preservación de la función cognitiva antes de la aparición de los primeros síntomas del alzhéimer. El trabajo, publicado en European Journal of Nutrition, analiza en ratones transgénicos APP/PS1 el efecto del vino tinto y del vino tinto desalcoholizado sobre la acumulación de beta amiloide en el hipocampo, una de las lesiones asociadas a esta enfermedad.
El estudio concluye que el vino tinto desalcoholizado redujo los niveles de Aβ40 y Aβ42, dos formas de beta amiloide, y que esa respuesta fue más marcada en los machos. Los autores añaden que el tratamiento también modificó el metaboloma fecal, con cambios distintos según el sexo, lo que apunta a mecanismos diferenciados en el eje intestino-cerebro.
La investigación ha sido firmada por Juana I. Mosele, José Ignacio Manzano, Sandrith Paola Sampayo-Rodríguez, María Iñiguez, Emma Recio-Fernández, Silvia Yuste, Patricia Pérez Matute y Maria-Jose Motilva. Los ensayos se realizaron con animales en el Centro de Investigación Biomédica de La Rioja, con aprobación del comité institucional correspondiente y bajo la directiva europea 2010/63/UE sobre protección de animales usados con fines científicos.
Los investigadores trabajaron con ratones APP/PS1, un modelo habitual para estudiar la amiloidosis cerebral porque desarrolla acumulación de beta amiloide entre los 4 y 5 meses de edad. También utilizaron animales silvestres como grupo de control. En total se organizaron cinco grupos de 12 animales cada uno, con 6 machos y 6 hembras por grupo.
Un grupo recibió dieta estándar y agua; otro, dieta estándar y agua siendo portador del modelo APP/PS1; un tercero recibió 1mL al día de vino tinto, equivalente a 200mL diarios en humanos; un cuarto tomó 1mL al día de vino tinto desalcoholizado, también equivalente a 200mL diarios; y un quinto recibió 2mL al día de vino tinto desalcoholizado, equivalente a 400mL diarios en humanos. El tratamiento comenzó a los 2 meses de edad y se mantuvo durante 6 meses, hasta los 8 meses.
El vino empleado procedía de uva Graciano y tenía 13,6% de etanol. Fue elaborado en la bodega experimental del Instituto de Ciencias de la Vid y del Vino, en Logroño. Para obtener la versión desalcoholizada, el equipo eliminó el alcohol mediante liofilización y reconstituyó después el extracto seco con agua destilada hasta recuperar el volumen original.
Los autores midieron la composición en polifenoles del vino tinto y del vino tinto desalcoholizado. La dosis diaria total administrada fue muy parecida en ambos casos cuando se suministró 1mL: 607 microgramos al día por ratón en el vino tinto y 535 microgramos al día por ratón en el desalcoholizado. En el grupo que recibió 2mL diarios de vino tinto desalcoholizado, la cantidad ascendió a 1.070 microgramos al día por ratón.
Por familias de compuestos, la mayor parte correspondía a antocianinas. En el grupo con 1mL diario de vino tinto se administraron 312 microgramos al día; en el grupo con 1mL diario de vino tinto desalcoholizado, 266 microgramos; y en el grupo con 2mL diarios de desalcoholizado, 532 microgramos. También se cuantificaron ácidos hidroxicinámicos, ácidos hidroxibenzoicos, alcoholes fenólicos, flavanonas, flavonoles, flavanoles, estilbenos y lignanos.
Para medir la carga amiloide en el hipocampo, los investigadores recogieron muestras cerebrales al final del tratamiento y analizaron las fracciones soluble e insoluble mediante ensayos ELISA para Aβ40 y Aβ42. Además realizaron inmunohistoquímica con anticuerpos dirigidos contra beta amiloide para evaluar los depósitos agregados.
Los resultados muestran que el vino tinto redujo la acumulación de placas de beta amiloide en el hipocampo del modelo APP/PS1. Sin embargo, el resumen científico del trabajo atribuye al vino tinto desalcoholizado la reducción de Aβ40 y Aβ42 y sitúa ahí una parte central del efecto observado. Los autores sostienen que los componentes del vino pueden atenuar la patología asociada al alzhéimer mediante reducción amiloide y modulación metabólica dependiente tanto de la dosis como del sexo.
El análisis metabolómico sin objetivo previo se hizo sobre muestras fecales conservadas a -80°C tras seis meses de intervención. Para ello se utilizó cromatografía líquida acoplada a espectrometría de masas UPLC-QTOF-MS. El tratamiento estadístico separó seis grupos para comparar machos y hembras silvestres, machos y hembras APP/PS1 sin tratamiento y machos y hembras APP/PS1 tratados con 2mL diarios de vino tinto desalcoholizado.
Ese análisis encontró diferencias entre animales control y tratados, así como entre sexos. En los machos tratados se observaron vías metabólicas relacionadas con lípidos y función mitocondrial. En las hembras, el vino tinto desalcoholizado alteró redes más amplias, entre ellas metabolismo de nucleótidos, ciclo del ácido tricarboxílico y metabolismo hormonal.
El trabajo también identificó asociaciones entre algunos metabolitos fecales y la carga amiloide. En hembras, guanosina y fenilpropionato de estradiol se correlacionaron con Aβ42. Para los autores, ese dato sugiere mecanismos específicos por sexo en la relación entre polifenoles dietéticos, microbiota intestinal y neurodegeneración.
La investigación parte de una línea ya conocida sobre dieta mediterránea y salud cerebral. Los autores recuerdan que este patrón alimentario incluye frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, pescado, aceite de oliva y consumo moderado de vino. Su planteamiento es que los polifenoles presentes en esos alimentos pueden actuar no solo por sus efectos antioxidantes e inflamatorios, sino también por su influencia sobre la microbiota intestinal y los metabolitos biológicamente activos que esta genera.
El estudio no se centra en un compuesto aislado como el resveratrol, sino en la mezcla real y compleja de polifenoles presente en el vino tinto. Esa aproximación permite conocer mejor cómo interactúan varios compuestos a la vez durante un periodo prolongado coincidente con la fase en la que empieza a acumularse beta amiloide en este modelo animal.
Los autores plantean que estos resultados pueden ayudar a avanzar hacia estrategias dietéticas personalizadas para prevenir o retrasar procesos asociados al alzhéimer. Al mismo tiempo, circunscriben sus hallazgos a un modelo preclínico en ratones APP/PS1 tratado entre los 2 y los 8 meses de edad.
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