Burdeos 2025 confirma el desgaste del en primeur pese al nivel de la cosecha

La demanda enfría la campaña ante precios discutidos y alternativas similares en el mercado secundario

Jueves 18 de Junio de 2026

Compártelo

Leído › 398 veces

Burdeos 2025 confirma el desgaste del en primeur pese al nivel de la cosecha

La campaña de venta en primeur de Burdeos 2025 se ha cerrado con un tono más contenido de lo que parte del mercado esperaba, pese a la buena valoración de la cosecha y a algunas operaciones relevantes entre los grandes comerciantes. Varios operadores coinciden en que ha habido ventas y referencias bien recibidas, pero también una demanda prudente, menos impulso comercial que hace una década y dudas sobre el atractivo de comprar vino por adelantado cuando muchas añadas anteriores siguen disponibles en el mercado secundario a precios parecidos o incluso inferiores.

Max Lalondrelle, director general de compras de vino premium en Berry Bros. & Rudd, afirma que para su firma “en primeur ha funcionado” este año y que han vendido “una cantidad importante de vino”. Aun así, sostiene que el mercado ha cambiado de forma estructural y que este sistema “ya no es lo que era”. Como ejemplo, señala que Berry Bros. & Rudd ha reducido su oferta en primeur aproximadamente a la mitad en la última década y este año ha trabajado con unas 60 referencias.

Lalondrelle recuerda que hace diez o quince años la campaña monopolizaba durante semanas la conversación del sector, con una presencia mucho mayor en redes sociales y en los canales comerciales. Ahora, dice, forma parte de la conversación, pero ya no la ocupa por completo. En paralelo, muchos comerciantes ofrecen otros vinos al mismo tiempo y eso resta fuerza a la campaña. A su juicio, si una cosecha similar se hubiera presentado hace quince años, las ventas habrían sido mayores.

Robert Mathias, master of wine y director de compras de Lay & Wheeler, describe el arranque con “optimismo prudente”. Explica que en Burdeos había cautela a la hora de ensalzar la calidad de la añada, aunque internamente se asumía que los vinos eran en gran medida muy buenos. Sin embargo, añade que el ritmo lento e irregular de la campaña no ayudó y que el inicio temprano dejó poco margen para asimilar las catas y preparar las ofertas antes del lanzamiento.

Mathias apunta además que varias propiedades prefirieron esperar antes de comprometerse del todo para medir la reacción del mercado. En ese sentido, considera que la pausa de finales de mayo por Vinexpo pudo servir para revisar conversaciones sobre precios y ajustar mejor las salidas. En su balance, sostiene que la campaña “no ha sido un desastre”, aunque tampoco ha supuesto una recuperación clara del modelo.

Entre los nombres mejor recibidos cita Lafite, Cheval Blanc, Mouton y Batailley. Pero también cree que el final concentrado de muchas salidas en poco tiempo jugó en contra del conjunto. A eso suma unas subidas de precio que califica de moderadas, con los vinos de 2025 situados entre los niveles de 2024 y 2023 o, en algunos casos, cerca de 2019. Para Mathias, ese planteamiento no tuvo suficientemente en cuenta cómo ha evolucionado el mercado en los últimos años.

Marc Ditcham, comprador de vino premium en Corney & Barrow, sitúa una parte del problema precisamente en los precios. A su juicio, muchos châteaux decidieron lanzar la cosecha 2025 por encima del nivel del año pasado por dos razones: unos rendimientos inferiores a los de 2024 y una percepción compartida de que la calidad era superior. Pero entiende que esa decisión ignoró las peticiones de negociantes, comerciantes británicos y consumidores finales para adaptar mejor las salidas al momento económico internacional.

Ditcham sostiene que ese enfoque podía tener sentido en otra etapa del en primeur, pero no ahora. Explica que muchos clientes muestran menos interés porque pueden encontrar vinos más antiguos en el mercado secundario a precios similares o más bajos. Añade además que el incentivo financiero para comprar por adelantado es escaso y eso reduce la urgencia entre los coleccionistas, que prefieren esperar a que el vino llegue físicamente al mercado antes de decidir.

Pese a ello, Ditcham precisa que sigue habiendo compradores fieles al sistema. Son clientes que quieren asegurarse un vino o un château concreto, o bien un formato específico o un tamaño de caja determinado, sin correr el riesgo de quedarse sin él. También admite que nadie sabe todavía cómo serán recibidos estos vinos una vez completada su crianza en botella ni en qué situación económica llegarán al mercado físico.

Mathias mantiene que con el paso del tiempo los precios de 2025 pueden parecer razonables y cree que este año el problema principal ha sido más bien la demanda. En su opinión, sigue existiendo un mercado activo para Burdeos porque hay muchos aficionados a estos vinos, pero las olas de demanda cambian. Por eso considera que para algunas propiedades la campaña sí ha funcionado y ha habido energía comercial, aunque también ve una señal clara de cambio en los hábitos de compra.

Ese cambio afecta al propio papel del en primeur como fórmula para adquirir Burdeos. Mathias considera que la campaña no ha sido mala si se compara con la del año anterior, a la que define como una de las peores posibles, pero tampoco ha sido mucho mejor ni permite hablar del regreso del antiguo empuje comercial.

Lalondrelle cree además que ha habido un malentendido sobre la calidad real de la añada y sobre su relación con los precios. Afirma que 2025 está entre sus tres mejores cosechas de los últimos 25 años y defiende que, en la mayoría de los casos, los precios son buenos si se tiene en cuenta el carácter propio del año. Rechaza comparar directamente esta cosecha con 2019 o 2022 porque entiende que son vendimias distintas y no intercambiables desde el punto de vista cualitativo.

En esa misma línea se sitúa Martin Pruszynski, responsable de inversión en vino en WineCap. Considera posible que con perspectiva los precios parezcan “100% justos” para un amplio grupo de lanzamientos correctos y recuerda que las cotizaciones de Burdeos se han estabilizado. Aun así, subraya que las decisiones deben tomarse con la información disponible en cada momento y comparando estas referencias con añadas equivalentes tal como cotizan ahora mismo, no con hipótesis sobre dónde estarán dentro de dos, cuatro o quince años.

Pruszynski añade que todavía es pronto para fijar el lugar definitivo de 2025 dentro de la jerarquía histórica reciente de Burdeos. Por ahora, explica, el mercado compara esta cosecha con años como 2022, 2020, 2019, 2018, 2016 y 2015, además de 2010 y 2009 en menor medida.

Lalondrelle lamenta que la conversación sobre Burdeos gire casi siempre alrededor del precio. Sostiene que cuando se venden vinos del Piamonte, Nueva Zelanda, España o Borgoña se habla más del producto y menos del valor económico inmediato. En su opinión, la calidad alcanzada por esta añada y las diferencias en elaboración respecto a etapas anteriores hacen difícil cualquier comparación simple con otras vendimias.

Tanto él como Mathias coinciden en otro punto: el sistema necesita adaptarse a nuevas formas de consumo. Mathias sostiene que Burdeos debe pensar más en el ciclo de vida del cliente, en cómo bebe y cómo compra ahora frente a hace quince años. Lalondrelle habla incluso de un choque generacional: mientras una parte del público aceptaba comprar y esperar como parte natural del proceso, muchos consumidores nuevos quieren acceso mucho más rápido al producto.

Esa evolución importa al sector de bebidas porque el en primeur sigue marcando referencias para el mercado del vino premium y puede influir después en negociantes, existencias y precios del mercado secundario. Si la demanda mantiene esta cautela y los compradores siguen encontrando alternativas más baratas entre añadas ya disponibles, parte del negocio podría ajustar volúmenes ofertados o revisar su estrategia comercial en próximas campañas.

La lectura final entre los principales operadores consultados deja una idea común: Burdeos 2025 ha ofrecido vinos muy bien valorados por quienes los han catado, pero esa calidad no se ha traducido automáticamente en una campaña fuerte. El mercado sigue comprando, aunque con más selección, menos prisa y mucha atención al precio relativo frente a botellas ya presentes en circulación.

¿Te gustó el artículo? Compártelo

Leído › 398 veces