El mercado maltero irlandés aplaza su normalización hasta 2027 o 2028

El exceso de existencias tras la pandemia presiona precios y demanda pese al avance del whiskey irlandés

Jueves 11 de Junio de 2026

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Los mercados de cebada maltera y de malta encaran otro ejercicio complicado en Irlanda, aunque el sector empieza a ver una posible salida al exceso de existencias acumulado tras la pandemia. Esa fue la idea trasladada por Paul McGillicuddy, consejero delegado de Malting Company of Ireland (MCI), durante una jornada de verano de la Irish Tillage and Land Use Society celebrada la semana pasada en la sede de Goldcrop, en Cork.

McGillicuddy explicó que las ventas de whiskey irlandés siguen avanzando año tras año y que el problema no está en la demanda final, sino en el volumen almacenado que se generó después de la covid. Según su previsión, ese ajuste necesitará todavía otro año antes de volver a una pauta más normal. En su intervención, añadió que Escocia pasa por una situación más delicada, porque a la acumulación de inventario se suman dificultades en las ventas.

El directivo situó la posible normalización entre 2027 y 2028. A su juicio, el whiskey irlandés mantiene una base sólida, pero necesita corregir primero los niveles de stock para recuperar un ritmo más equilibrado entre producción, transformación y salida al mercado.

La presión no procede solo del destilado. McGillicuddy recordó que en 2025 se produjo una cosecha mundial de cebada de 154 millones de toneladas, 10 millones más que el año anterior. Para 2026, la previsión baja hasta unos 148 millones de toneladas, pero sigue siendo un volumen alto en relación con la evolución del consumo industrial. Irlanda aporta menos del 1% de esa producción mundial, por lo que cualquier cambio en la oferta internacional tiene efecto sobre los precios y sobre el equilibrio entre oferta y demanda.

En paralelo, el uso industrial de la cebada pierde ritmo tanto en varios mercados como en la elaboración de cerveza. McGillicuddy señaló que una bajada del 1% o del 2% en la producción cervecera tiene un efecto muy amplio sobre la necesidad de cebada y malta. Según sus cálculos, una caída del 2% en la elaboración de cerveza puede traducirse en una reducción de la demanda de malta equivalente a entre 500.000 y 800.000 toneladas de cebada.

Ese dato tiene una lectura directa para el sector de bebidas. La cebada maltera es una materia prima básica para cerveza y destilados, y pequeños ajustes en los volúmenes elaborados pueden alterar con rapidez el equilibrio del mercado. Si baja la fabricación, sobran existencias; si se corrigen demasiado las siembras o las compras, puede haber tensión posterior en el abastecimiento. Ese movimiento afecta al margen de malterías, cerveceras y destilerías, y también al ingreso del agricultor.

Pese a ese escenario, McGillicuddy trasladó un mensaje algo más favorable para los próximos años. Citó la inversión realizada por Diageo en Irlanda y apuntó que el sector destilador debería recuperar pulso a partir del próximo año. La expectativa del grupo es que, una vez absorbido el exceso almacenado, vuelva una relación más estable entre producción agrícola, malteado y demanda industrial.

La sostenibilidad ocupó otra parte central de su intervención. El responsable de MCI defendió que los agricultores deben medir y verificar sus prácticas si quieren obtener un mejor precio por su producción. Afirmó que no basta con asegurar que las emisiones son bajas o que se trabaja bien sobre el terreno; hace falta acreditarlo con datos para que los compradores paguen un diferencial por esa materia prima.

En esa línea, explicó que MCI trabaja con Bord Bia en un nuevo programa piloto de garantía de sostenibilidad y participa en su comité técnico asesor junto con representantes de Dairygold y Tirlán. El objetivo es dar forma a un sistema verificable que permita trasladar valor comercial a las explotaciones agrícolas que puedan probar sus avances ambientales.

Más tarde, durante la misma jornada, Ciara Egan, de Irish Distillers, confirmó que sigue adelante la ampliación de la destilería de Midleton. Según indicó, la empresa prepara capacidad para atender el aumento previsto del mercado en países como India y Sudáfrica. Esa previsión refuerza la idea de que parte del sector mira más allá del ajuste actual y confía en nuevas salidas comerciales fuera de sus mercados tradicionales.

Egan también se refirió a AgNav, una herramienta para calcular la huella de carbono en las explotaciones agrarias. A su juicio, puede ser útil para todo el sector y conviene que los productores de cebada completen esa información. La medición ambiental gana peso en las relaciones entre campo e industria alimentaria y puede influir tanto en contratos como en primas futuras.

La combinación de exceso de inventario, menor ritmo industrial y grandes cosechas internacionales explica buena parte del momento actual del mercado maltero irlandés. Al mismo tiempo, las inversiones industriales previstas y la apertura a nuevos destinos ofrecen una vía para aliviar esa presión si el consumo acompaña durante los próximos ejercicios.

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