Canarias reivindicó en WineMad su condición de destino enoturístico de referencia

El Clúster de Enoturismo de Canarias participó en WineMad 2026 para proyectar la singularidad vitivinícola de las Islas y fortalecer su posicionamiento como destino enoturístico.

Lunes 01 de Junio de 2026

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Canarias volvió a situar su identidad vitivinícola en el centro del debate enoturístico nacional con la participación del Clúster de Enoturismo de Canarias en WineMad – Madrid International Wine Fair, un encuentro que actuó como escaparate estratégico para territorios, bodegas, instituciones y agentes vinculados al vino, la gastronomía y el turismo.

La presencia del Clúster en esta feria respondió a un objetivo claro: reforzar el posicionamiento de Canarias como destino enoturístico de referencia, capaz de ofrecer experiencias de alto valor vinculadas al vino, el paisaje, la gastronomía, la cultura agraria y la identidad insular.

Las Islas demostraron que no son únicamente un destino turístico consolidado, sino también un territorio vitivinícola excepcional, con una personalidad propia que encuentra en el enoturismo una vía de diferenciación, competitividad y desarrollo territorial.

El enoturismo en Canarias se apoyó en atributos difícilmente replicables. El carácter volcánico y atlántico del archipiélago, sus agropaisajes singulares, los viñedos en terrazas, los suelos de enorme personalidad, las variedades de uva únicas y el patrimonio vitícola prefiloxérico, con viñedos a pie franco, configuraron una propuesta con una potencia narrativa y experiencial extraordinaria.

A estos elementos se sumó una realidad turística de primer nivel: una elevada conectividad aérea y marítima, una planta alojativa consolidada y una oferta turística madura. Todos ellos son factores que permitieron integrar el vino en una experiencia accesible, competitiva y orientada tanto al visitante nacional como internacional.

El Clúster como estructura de cooperación, la participación en WineMad reforzó también el papel del Clúster de Enoturismo de Canarias como entidad aglutinadora de la oferta enoturística del archipiélago. Su labor se centró en conectar bodegas, alojamientos, operadores, restauración, guías, productores locales e instituciones; estructurar producto; profesionalizar la oferta; mejorar la competitividad; y proyectar la marca "El Enoturismo de las Islas del Vino ©" en mercados estratégicos.

Desde el Clúster se subrayó, además, la importancia del trabajo coordinado entre el sector público y privado para avanzar en la promoción, comercialización y visibilidad del vino y del enoturismo de las Islas.

En este sentido, la entidad agradeció especialmente el apoyo de la Consejería de Agricultura del Gobierno de Canarias y de GMR Canarias, cuya colaboración hizo posible la presencia del destino en esta feria especializada.

Dentro de Wine Madrid Summit, la mesa sobre turismo como negocio contó con la participación de Daniela Reverón, de Bodegas Reverón, y Borja de Mesa, de Bodegas El Lomo.

El debate abordó cómo el enoturismo puede dejar de entenderse como una actividad complementaria y consolidarse como una línea estratégica para bodegas, territorios y empresas turísticas. En el caso de Canarias, esta reflexión adquirió especial relevancia por tratarse de un destino insular donde el vino convive con el paisaje volcánico, la biodiversidad, la cultura agraria y una estructura turística consolidada.

La venta directa, el incremento del ticket medio, la fidelización, la reputación de marca, la desestacionalización y el impacto territorial fueron algunos de los indicadores planteados para medir el valor real del enoturismo. También se destacó la necesidad de fomentar fórmulas estables de cooperación entre bodegas, alojamientos, agencias, restaurantes, guías, productores e instituciones.

Gastronomía, vino y territorio: una alianza necesariaLa relación entre gastronomía, vino y territorio fue otro de los grandes temas de análisis. La mesa "Gastronomía, vino y territorio" contó con Carlos Lozano, de Bodegas Llanovid SCL, y Víctor Lugo, de Bodegas Berrazales – Finca La Laja.

El foco estuvo puesto en la necesidad de construir alianzas reales entre el vino, la restauración, el producto local y el territorio. Para el Clúster, el reto consistió en pasar del discurso del maridaje a proyectos comerciales concretos que conectaran bodegas, cocineros, productores, alojamientos, guías y agencias.

Canarias dispone de una base excepcional para ello: vinos de enorme singularidad, variedades locales, quesos, papas antiguas, mojos, pescados, gofio y una cocina con identidad propia.

Esta combinación permitió plantear experiencias enogastronómicas auténticas, vinculadas al paisaje y a la cultura local, con capacidad para atraer a un visitante cada vez más interesado en conocer el territorio desde su origen.

Cultura del vino y nuevos públicos, el tercer gran eje de contenidos estuvo dedicado a la cultura del vino y su conexión con la sociedad. La mesa "Cultura del Vino y sociedad" contó con Sofía Monshawer, de Bodega Piedra Fluida, y Juan Escudero, de Bodega Finca Escudero.

El debate abordó cómo reconectar el vino con nuevos públicos desde una perspectiva cultural, experiencial y territorial, más allá del enfoque puramente técnico. Desde el Clúster se defendió que el enoturismo no vende únicamente vino: interpreta paisaje, sostenibilidad, historia, comunidad y forma de vida.

En Canarias, esta visión resultó especialmente valiosa. Sus paisajes vitivinícolas, sus variedades a pie franco y la profunda relación entre agricultura, territorio y sociedad permitieron construir un relato diferenciador, capaz de acercar la cultura del vino a públicos diversos y de fortalecer el vínculo entre visitantes, residentes y productores.

Canarias, mostró en WineMad una historia vitivinícola única, una diversidad paisajística excepcional y una capacidad turística contrastada. La feria representó una plataforma estratégica para proyectar esa realidad y seguir avanzando en la consolidación de "El Enoturismo de las Islas del Vino ©" como marca, relato y experiencia de destino.

La participación del Clúster de Enoturismo de Canarias permitió trasladar un mensaje claro: el archipiélago cuenta con todos los elementos necesarios para consolidarse como uno de los destinos enoturísticos más singulares de Europa.

El reto no consistió únicamente en promocionar vinos o visitas a bodegas, sino en estructurar una propuesta territorial amplia, coherente y competitiva, en la que el vino actuara como hilo conductor de experiencias vinculadas al paisaje, la gastronomía, la cultura agraria, la sostenibilidad y la identidad insular.

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