Jueves 23 de Abril de 2026
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Grupo Lomar ha alcanzado una facturación de 60 millones de euros tras crecer un 20% respecto al ejercicio anterior. La compañía española, especializada en la producción de ajo y cebolla, sitúa este avance en un mercado sometido a la presión de la competencia internacional y al aumento de los costes de producción.
La empresa, con sede en Zarza de Tajo, en Cuenca, explica que el incremento de ingresos llega después de un año en el que ha sumado alrededor de cinco millones de kilos más a su producción y ha mejorado su eficiencia operativa. Según la firma, esa evolución refleja la necesidad de ajustar recursos en un escenario en el que los márgenes se estrechan y la rentabilidad depende cada vez más de la organización interna y de la evolución de los mercados.
Grupo Lomar destina aproximadamente el 15% de su producción a la exportación, sobre todo a mercados europeos. Esa parte del negocio se ve condicionada por la entrada de ajo y cebolla procedentes de terceros países con costes más bajos. José López de la Fuente, consejero delegado de la compañía, advierte de que la presión competitiva es uno de los factores que más pesan sobre la evolución del negocio.
El directivo señala la llegada de producto desde países como China, Argentina o Egipto, con menores exigencias regulatorias y costes productivos inferiores, como uno de los elementos que alteran el equilibrio del mercado europeo. Según su valoración, esa situación limita la capacidad de los productores españoles para trasladar valor a los precios.
España sigue siendo el principal productor de ajo de la Unión Europea, con más de 315.000 toneladas anuales. Esa cifra representa aproximadamente el 42% del total europeo. Dentro del país, Castilla-La Mancha concentra casi el 60% de la producción nacional y mantiene su papel como la principal zona productora.
Pese a ese liderazgo en volumen, la compañía y los expertos del sector advierten de una pérdida de competitividad que ya afecta a la campaña actual. El arranque de 2026 apunta a un posible frenazo. Según la empresa manchega, las ventas del primer trimestre se sitúan en niveles similares a los de hace dos años, lo que dibuja un ejercicio marcado más por la estabilidad que por el crecimiento.
A corto plazo, el objetivo pasa por sostener las cifras en un mercado muy condicionado por factores externos. Uno de ellos es la campaña agrícola. Las previsiones apuntan a una cosecha muy positiva si el tiempo se mantiene estable. Las lluvias recientes no han causado daños relevantes, aunque sí han retrasado ligeramente la recolección.
La planificación de cultivos también refleja prudencia. La superficie dedicada a cebolla se ha reducido en torno a un 25%, mientras que la de ajo se mantendrá en niveles parecidos a los del año anterior. La empresa vincula ese ajuste a la volatilidad del mercado y al aumento de los costes.
El encarecimiento de materiales auxiliares y del transporte, que ronda el 20%, está afectando de forma directa a la estructura de costes del sector. Esa subida complica la rentabilidad incluso en campañas favorables desde el punto de vista productivo. Aunque se espera que los precios al consumidor se mantengan relativamente estables, la presión sobre los márgenes en origen sigue siendo alta.
López de la Fuente sostiene que crecer no basta y que la clave pasa por hacerlo con eficiencia en un entorno cada vez más complejo. A su juicio, la industria española compite con países que tienen menos costes y menos regulación, lo que coloca a los productores nacionales en desventaja. También apunta a la evolución del clima como un factor decisivo para el ejercicio en curso.
Si las condiciones meteorológicas acompañan, la empresa cree que podría recuperar parte del mercado de exportación. Aun así, la incertidumbre sigue siendo elevada. La reducción de siembra en cebolla es, según el directivo, una muestra de cómo el sector está ajustando su estrategia ante esta situación.
Pese a la coyuntura y a las tensiones derivadas de la situación geopolítica y de otros mercados menos regulados, Grupo Lomar se presenta como uno de los referentes europeos del sector no solo por volumen de negocio, sino también por su capacidad de adaptación. La evolución de 2026 será la que marque si el crecimiento reciente se consolida o si la actividad entra en una fase de ajuste.
La compañía, que cumple más de 50 años de actividad, distribuye cada día más de 200.000 kilos de producto a clientes como Mercamadrid, distribuidores peninsulares y grandes cadenas como Alcampo, Carrefour, El Corte Inglés o Makro. Para la próxima campaña prevé cultivar unas 800 hectáreas en Andalucía, Castilla-La Mancha, Madrid y Castilla y León.
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