Jueves 16 de Abril de 2026
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El mercado del vino en la gran distribución italiana cerró 2025 con señales mixtas: bajaron los volúmenes, pero el valor se mantuvo casi estable por el avance de los vinos de gama media y alta. Según el análisis de Circana presentado en la 22ª mesa redonda sobre el mercado del vino en la gran distribución italiana, organizada por Veronafiere en Vinitaly 2026, en Verona, el sector de vinos y espumosos alcanzó un valor de 3.200 millones de euros y 737 millones de litros vendidos.
La facturación cayó un 0,5%, mientras que los litros retrocedieron un 2,7%. El precio medio subió un 2,3%. La lectura que hacen los analistas es clara: el consumidor compra menos cantidad, pero elige referencias más caras. Ese cambio se nota sobre todo en las botellas por encima de 10 euros, que registran mejores resultados, mientras que los vinos por debajo de 5 euros, donde se concentra gran parte del volumen, son los que más pierden.
Virgilio Romano, insight director de Circana, explicó que el mercado vive una fase de cambio marcada por la presión sobre los volúmenes y la búsqueda de valor. Añadió que las empresas más eficientes serán las que mejor puedan aprovechar esta evolución, con una oferta capaz de atraer a nuevos compradores, sobre todo en las franjas medias y medio-altas.
Uno de los movimientos más claros es el llamado efecto mix. Son los propios consumidores quienes empujan al alza el precio medio al elegir vinos algo más caros que antes. En blancos, las referencias por encima de 5 euros crecieron un 2%, y las que superan los 10 euros avanzaron un 8,4%. En paralelo, las categorías más baratas siguen perdiendo peso.
Los espumosos mantienen una evolución positiva. Cerraron el año con un aumento del 1,5% en volumen y del 1,2% en valor. Dentro de esta categoría, el rosado subió un 3,8% y el blanco un 2,2%. Los vinos tranquilos cerraron con una caída más moderada: -3,1% en volumen y -0,5% en valor. Los tintos siguieron cediendo terreno, con un descenso del 4,2%, aunque conservan la mayor cuota del mercado, con un 36%. Los frizzantes fueron los que peor comportamiento mostraron, con bajadas del 5,7% en volumen y del 5,5% en valor.
Los blancos tranquilos también aportaron algo al resultado general del mercado, aunque terminaron en negativo con un -2,1%. En conjunto, la foto que deja 2025 es la de un consumo más selectivo y menos centrado en grandes cantidades.
La caída de volúmenes afectó a todos los canales de venta salvo al comercio electrónico, que mostró una evolución mejor. Las ventas bajaron tanto en promoción como a precio completo. El impacto fue mayor en las grandes compañías y en las marcas blancas, mientras que las bodegas pequeñas resistieron mejor.
En la mesa redonda también se habló del interés por denominaciones menos conocidas y por productos ligados al territorio. Los operadores ven una mezcla de prueba y prudencia por parte del comprador. Junto a eso aparece una categoría todavía pequeña pero ya presente en lineales: los vinos sin alcohol. Su facturación ronda los 3 millones de euros y su distribución sigue ampliándose.
Las primeras semanas de 2026 apuntan a una continuidad de estas tendencias: menos volumen para el vino y mejor comportamiento para los espumosos. Aun así, Circana advierte de que habrá que esperar a los datos de los cuatro primeros meses del año para tener una lectura más completa.
Alberto Arcidiacono, responsable de compras private label beverage de Crai, señaló que el consumidor está siendo más selectivo y que busca premiarse con productos de mayor valor. A su juicio, la gran distribución debe ajustar su surtido para responder a esa demanda y reforzar tanto la marca propia como el segmento premium y las distintas versiones de espumosos.
Lorenzo Cafissi, director beverage de NewPrinces Group, afirmó que el sector sigue pasando por una fase difícil y pidió nuevas formas de relación entre industria y distribución para reactivar el interés por esta categoría.
Desde Federvini, Valeria Gasparre apuntó que parte del cambio responde a factores estructurales ligados a los hábitos de consumo de las nuevas generaciones y parte a movimientos cíclicos. También defendió revisar la comunicación del vino para adaptarla a consumidores que buscan experiencias concretas y marcas con identidad propia.
Alessandra Manzato, group category manager grocery e bevande de Conad, explicó que su cadena ha aguantado mejor que el mercado tanto en volumen como en valor. Según dijo, la debilidad se concentra sobre todo en el vino tranquilo, mientras que los espumosos siguen siendo el segmento más dinámico. Relacionó ese comportamiento con el peso creciente del aperitivo en casa y con una preferencia por vinos frescos, versátiles y con menor graduación alcohólica.
Laura Mayr, general manager de Ruggeri y representante de Unione Italiana Vini-Uiv, subrayó que las ventas reflejan una tendencia ya asentada hacia productos más ligados al segmento premium. Añadió que será necesario trabajar mejor la oferta para ajustar precio y calidad a cada tramo del mercado. También recordó que Uiv insiste desde hace tiempo en limitar la producción para equilibrar oferta y demanda.
Eleanna Pizzinelli, responsable del área beverage de Coop Italia, sostuvo que el mercado muestra una contracción ya no solo coyuntural sino también estructural. Para ella, las dos líneas principales pasan por reforzar la marca y el relato ligado al territorio e impulsar la innovación con propuestas sin alcohol y con más atención al formato y al envase.
Marco Usai, wine specialist de Md Discount, afirmó que el descuento tiene un papel central en la cadena del vino italiano. Defendió una oferta sencilla, con referencias identificables y precios accesibles para no dejar fuera a nuevos consumidores. También explicó que su enseña somete sus vinos a controles voluntarios para asegurar una calidad constante.
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