Jueves 29 de Mayo de 2025
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La llegada del verano provoca un aumento en los viajes en avión debido a las vacaciones. Este incremento de desplazamientos también trae consigo un repunte en el miedo a volar, conocido como aerofobia. Según datos del Instituto Nacional de Estadística recogidos en 2019, entre un 5% y un 6% de los españoles sufre este temor. Sin embargo, otras fuentes como la Universitat de les Illes Balears elevan la cifra al 10%, y la Asociación de Transporte Aéreo Internacional la sitúa incluso en el 20%. Esta diferencia se debe a los distintos métodos de medición y a la percepción subjetiva del miedo.
Lourdes Carmona, comandante de vuelo con más de tres décadas de experiencia y experta en cursos para superar el miedo a volar, explica que las causas principales son el estrés y la falta de información. Muchas personas no conocen cómo funciona un avión ni quién lo pilota, lo que genera inseguridad. Carmona señala que el perfil más habitual corresponde a personas entre 30 y 35 años, aunque puede afectar a cualquier edad. En algunos casos, quienes nunca han sentido temor pueden desarrollarlo tras periodos de estrés personal o profesional.
El desconocimiento sobre el funcionamiento del avión y la identidad del piloto influye en la aparición del miedo. A diferencia de otros medios de transporte como el taxi, donde se ve al conductor, en el avión no existe ese contacto visual ni información directa sobre quién está al mando. Además, el cine ha contribuido a alimentar temores infundados mediante películas sobre accidentes aéreos, lo que refuerza ideas erróneas sobre los riesgos reales.
Carmona recuerda que el avión es el medio de transporte más seguro. La tecnología actual permite a los pilotos operar con gran precisión incluso en condiciones meteorológicas adversas. Los sistemas de control y apoyo desde tierra refuerzan la seguridad durante todo el trayecto.
Los síntomas habituales antes de entrar en pánico incluyen sudoración excesiva y aumento del ritmo cardíaco. Ante estas señales, los expertos recomiendan respirar con calma e intentar relajarse. Es importante recordar que los pilotos cuentan con una formación exhaustiva y que existen protocolos estrictos para garantizar la seguridad.
Para prevenir o reducir este miedo, se aconseja informarse a través de fuentes fiables sobre cómo funciona un avión y qué medidas garantizan su fiabilidad. Conocer el trabajo de los pilotos y las características técnicas de las aeronaves ayuda a generar confianza. En casos graves, se recomienda acudir a especialistas en salud mental o participar en cursos específicos para superar el miedo a volar.
Lourdes Carmona dirige uno de estos cursos, donde utiliza simuladores de vuelo y proporciona información detallada sobre la operativa aérea. El objetivo es que las personas afectadas comprendan por qué no deben temer al avión ni al viaje. Si el problema tiene una base psicológica profunda, es necesario buscar ayuda profesional.
El aumento del turismo durante el verano pone sobre la mesa este problema que afecta tanto a quienes viajan por placer como por trabajo. La información adecuada y el apoyo profesional pueden ayudar a muchas personas a disfrutar plenamente de sus vacaciones sin que el miedo condicione sus planes.
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