Lunes 18 de Mayo de 2020
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El 2018 fue una añada marcada por la abundante pluviometría y la frecuente aparición de tormentas, por suerte no derivó en desastre y la viña se aprovechó de la abundancia de agua en el suelo. Debido a la humedad, el trabajo en la viña fue exhaustivo con el fin de impedir la aparición de enfermedades, pero el buen tiempo del verano, sobre todo a finales de septiembre, hizo que la madurez rematara de manera excepcional.
Fermentado en fudre de roble francés a temperatura controlada con posterior crianza sobre lías.
Color amarillo pajizo muy tenue, en la nariz es fresco y fragante con notas de fruta blanca madura y flores secas sin dejar de lado la mineralidad típica de la variedad. En la boca mantiene la frescura y resulta muy agradable de beber, gracias a una acidez y a un volumen muy equilibrados.
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