Financiación autoagónica

Carlos Lamoca Pérez

Martes 18 de Febrero de 2020

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"Los recursos financieros de que disponga la Generalitat podrán ajustarse para que el sistema estatal de financiación disponga de recursos suficientes para garantizar la nivelación y solidaridad a las demás Comunidades Autónomas, con el fin de que los servicios de educación, sanidad y otros servicios sociales esenciales del Estado del bienestar prestados por los diferentes gobiernos autonómicos puedan alcanzar niveles similares en el conjunto del Estado, siempre y cuando lleven a cabo un esfuerzo fiscal también similar . El Estado garantizará que la aplicación de los mecanismos de nivelación no altere en ningún caso la posición de Cataluña en la ordenación de rentas per cápita entre las Comunidades Autónomas antes de la nivelación".

"La Comisión Mixta de Asuntos Económicos y Fiscales Estado-Generalitat es el órgano bilateral de relación entre la Administración del Estado y la Generalitat en el ámbito de la financiación autonómica. Le corresponden la concreción, la aplicación, la actualización y el seguimiento del sistema de financiación, así como la canalización del conjunto de relaciones fiscales y financieras de la Generalitat y el Estado"

(Estatuto de Cataluña)

No nos bastaba con tener en nuestro sistema tributario uno de los residuos históricos más anacrónicos de Europa, cual es el de la foralidad. Tuvimos que ampliar el segmento de lo excepcional y por ello, privilegiado, creando un nuevo frente de dimensiones y consecuencias que, ahora con ocasión de la negociación sobre financiación autonómica, comienzan a entreverse:

  • Similitud en los esfuerzos fiscales como requisito previo para poder disfrutar de similares servicios sociales;
  • Blindaje en el ránking de forma que podamos ser ricos para siempre;
  • Y bilateralidad, tú a tú, en las relaciones con el Estado sobre financiación autonómica.

Con esto y con aquello, pretendemos realizar una vez más y "para siempre", el milagro de los panes y los peces. Conseguir que en la mesa de los que hace cuarenta comen aparte, no falten las angulas de toda la vida; que en la mesa de los que, ahora, quieren comer aparte, no falte la langosta para el suquet; que tampoco falte el bicho en la mesa de los de la cláusula "yo, como el que más" y por supuestísimo, que no falte de nada en el mejor puerto de pescado de toda España. ¿Qué quedará en el cesto? Pongámonos  en lo peor.

Corresponsabilidad fiscal. Quien gaste que sepa lo que cuesta ganarlo. Balanzas, déficits y esfuerzos fiscales, agencias tributarias autonómicas, conciertos económicos, cupos, tratamientos diferenciales, relaciones bilaterales.....Nadie va a salir indemne de esta veleidad. Ningún pasajero de este viaje va a mirar para atrás a preocuparse de quienes no cupieron en el vagón VIPS. Esto es una especie de viaje a ninguna parte en el que el pasaje "first-class" ha venido exigiendo día a día asientos cada vez más anchos y con más moet, sin preocuparle en absoluto de que su confort, pudiera provocar,  no solo una epidemia de flebitis en la clase turista, sino el ictus colectivo de un proyecto de convivencia en el que, unos, creyeron ilusionados, otros, menos y otros en absoluto.

Han bastado cuarenta años para que aquello tan jubiloso pero con tantos agujeros, se rellenase con deslealtad, insolidaridad y el sálvese quien pueda. Claro está que, siempre contando con la ingenuidad de los menesterosos que siguen sin interesarse de que, los Reyes, son los padres. Mira que los "no satisfechos, sino muy satisfechos" parientes ricos,  empiezan a evitarnos el saludo. Mira que no nos han hecho la deferencia de invitarnos uno a uno para entregar la carta al paje de sus majestades. Mira que no nos consideran como nos consideramos. Nada. Seguimos en lo nuestro. Descubriendo América cada día, forjando imperios en los que no se pone el sol e inagurando "world trade center" en el páramo .

El caso es que desde el mismo día en se aprobó el Título VIII, hubo CCAA que pusieron a trabajar a sus zapadores en labores de galería. El juego consistía en ir minando los múltiples agujeros que se dejaron abiertos presumiendo que todos íbamos a ser leales con el texto. Un juego cantado en el que un bando se iba a encargar de presionar y presionar y otro, de ceder y ceder. Un juego en el que, para desgracia nuestra, el presionar en unos y el ceder en otros, procuraba a ambos dos, el mantenimiento del sillón y la "platinum". ¿Para qué reñir?  Aunque eso supusiera el que, hoy, tengamos regiones con tantas diferencias entre sí que pretender hablar de solidaridad e integración sea prácticamente imposible. No diferencias reales, que todos somos barro y al barro hemos de volver, sino viscerales, agresivas, con exclusiva finalidad desintegradora. Regiones-naciones a punto de convertirse formalmente en Estados; regiones que rechazan cualquier punto de conexión con una España pretendida e inventada "colonialista y explotadora" que nunca existió pero que tan buenos frutos ha dado. Un mosaico inextricable, inexplicable y pintoresco con muy difícil vuelta atrás. Así el panorama ¿cómo hablar hoy de financiación autonómica solidaria y no de antagonismo, de auto-agonía de un sistema al que solo falta hacerle un digno funeral?

Bla, bla, bla...No nos hablan con claridad.

  • Primero, porque nunca se podrán garantizar los mismos niveles de servicios en todo el Estado. Pretender pasar del frontón y la piscina municipales al aeropuerto internacional y el parque tecnológico de última generación en todos los territorios donde haya votos que captar, es un derroche y una boutade.
  • Segundo, porque no se podrá sostener que se busca un acuerdo "corresponsable" en tanto en cuanto que, ese acuerdo, siga facilitando derroches en mobiliario, en sedes, en viajes de trescientas personas en misión comercial, en embajadas y asesorías para colocar a allegados, en parques automovilísticos de cientos de vehículos y en tantas y tantas partidas de gasto público ineficaz, ineficiente y escandaloso. No se puede sostener. ¿Qué financiación autonómica van a negociar con esos antecedentes? ¿la del despilfarro? Pero ¿qué nos hemos creído que somos?
  • Y tercero, porque, cuando los territorios productores de bienes y servicios hablan de su poderío-esfuerzo fiscal, o sea de sus superávit comerciales de hasta el 70% en sus relaciones con el resto de España, no parecen entender que el 70% del IVA e Impuestos Especiales que allí se ingresa, se ha pagado en ese resto de España al que tan caritativamente ayudan, colocándole sus productos. Y que, mira que es casualidad, también el 70% de los impuestos directos (Sociedades e IRPF)  que accedió a las arcas públicas del territorio diferencial, resulta que se ha generado en ese resto de España pobretón y pegamangas.

Para que a uno lo quieran, no se puede pretender desnudar a un santo para vestir a otro. Que de eso se trata, desgraciadamente. Metidos como estamos en los nefastos valores entendidos del que esto no tiene remedio y más vale no quedarse fuera y pillar cacho, el sistema está abocado irremediablemente a su propia estrangulación. Se firmará un papel, se llegará a un acuerdo, pero será un acuerdo de autoagonía.

Carlos Lamoca Pérez
Inspector de Hacienda del Estado.
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