Miércoles 19 de Septiembre de 2012
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Enclavada en Briones y paralela a todo el proyecto cultural y enoturístico, en el que cabe destacar el Museo de la Cultura del Vino, la familia Vivanco ha impulsado una nueva y moderna bodega que supone un referente en innovación enológica para la elaboración de vinos de calidad.
Al frente de la misma se encuentra Rafael Vivanco, Ingeniero Agrónomo y Enólogo por la prestigiosa Universidad de Burdeos. Antes de ponerse al frente de la dirección técnica de Bodegas Dinastía Vivanco, Rafael aprovechó su estancia en Francia para realizar dos vendimias, elaborando vinos en algunas de las bodegas más relevantes de esta región.
La bodega está diseñada para maximizar en sus vinos el carácter natural y único de sus diferentes pagos y variedades. Todas las uvas pasan por un control de calidad a través de una doble mesa de selección de racimos y granos, para comenzar una maceración en frío y posterior fermentación en pequeños tinos de roble francés.
Como resultado, se elabora una gama de vinos modernos, atrevidos y con personalidad, que resume el carácter emprendedor e innovador de Bodegas Dinastía Vivanco.
La Bodega Dinastía Vivanco está situada en Briones, enclave privilegiado de La Rioja Alta, en las estribaciones de la Sierra de Cantabria y a orillas del río Ebro. Una zona de suave microclima y extraordinarios suelos arcillo-calcáreos, que acogen viejas cepas de reducida y seleccionada producción.
La mayoría de las 300 hectáreas de viñedos que posee la familia Vivanco se extienden principalmente por los municipios de Briones y Haro.
Diferentes pagos de estos viñedos, con características de microclima y de suelo propias, dan carácter y expresión a los vinos más sobresalientes de la casa.
La principal variedad de uva tinta es el tempranillo, que convive con el graciano, el mazuelo, la garnacha y el cabernet sauvignon como experimental. De las variedades blancas sobresalen la viura, si bien la garnacha blanca y la malvasía también están presentes.
Este es el privilegio de ser viticultor: elegir el terruño más adecuado para cada variedad, la satisfacción de cuidar cada cepa, de verla crecer y de seleccionar sus racimos para elaborar un vino con carácter, respetando y mimando su entorno natural. Con la intensa emoción de un reto único que se repite cada otoño al llegar la vendimia.
La esmerada selección de uvas de cada viñedo, el control de su fermentación individualizada y una larga maceración, aplicando la más moderna tecnología enológica, suponen el conocimiento de un arte heredado por tradición familiar que se refleja en un especial amor al vino.
En la penumbra de la bodega, en tinos y barricas de roble francés y americano, descansa solamente el vino de las mejores añadas, adquiriendo los matices de la madera y resaltando los que le son propios al vino. Alcanzado su mejor momento, se embotella y permanece en durmientes hasta su óptimo afinamiento y redondeo.
El resultado es un vino con auténtica expresión del carácter de lo
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