Las cooperativas del vino buscan nuevos mercados ante la caída del consumo y las exportaciones

El sector ve margen en el enoturismo y en el vino sin alcohol para ampliar ventas

viernes 6 de noviembre de 2026

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Las cooperativas vitivinícolas españolas han puesto el foco en la diversificación de su oferta y en la apertura de nuevos mercados ante la caída del consumo de vino en España y el retroceso de las exportaciones. Ese fue uno de los mensajes centrales de la jornada sectorial organizada por Cooperativas Agro-alimentarias de España este miércoles, 4 de noviembre, en Cariñena (Zaragoza), donde representantes del sector analizaron la campaña 2026/27, el papel del enoturismo, la evolución de la demanda y las opciones comerciales para las bodegas cooperativas.

La organización sitúa la producción nacional de vino y mosto de la campaña 2026/27 en torno a 34 millones de hectolitros. Si esa previsión se confirma, España encadenará cuatro campañas seguidas por debajo de los 37 millones de hectolitros. Cooperativas Agro-alimentarias de España atribuye ese resultado a una vendimia especialmente temprana y a las sucesivas olas de calor, que han reducido el rendimiento de los viñedos, aunque con una uva de buena calidad.

A la menor producción se suma una demanda más débil. Con datos sectoriales citados por la organización, el consumo nacional de vino cayó un 8,3% interanual hasta agosto de 2026 y las exportaciones españolas cerraron la campaña anterior con una bajada del 9,4% en volumen. Ese movimiento tiene interés para todo el negocio de bebidas, porque obliga a revisar surtidos, canales de venta y propuestas de valor en una de las grandes potencias exportadoras de vino de la Unión Europea.

Fernando Ezquerro, presidente del Consejo Sectorial Vitivinícola de Cooperativas Agro-alimentarias de España, defendió en Cariñena que el sector debe aprovechar nuevas vías para dar a conocer el vino español dentro y fuera del país. Entre ellas situó el turismo internacional. España recibe cada año cerca de 100 millones de visitantes extranjeros, una cifra que, a su juicio, ofrece margen para acercar la cultura del vino a consumidores potenciales que luego puedan mantener esa relación en sus países de origen.

Ezquerro planteó reforzar el vínculo entre el vino, la gastronomía y la oferta turística española. En sus palabras, se trata de conseguir que quien prueba un vino durante su estancia en España pueda convertirse después en consumidor y prescriptor en su mercado. También pidió conectar con las nuevas generaciones. “Tenemos que conquistar a los jóvenes, mostrarles que detrás de cada viñedo hay mucho más que un paisaje perfecto para Instagram. Tenemos relato: hay historia, tradición, cultura y una forma de vida que merece la pena descubrir”, afirmó.

El enoturismo ocupó un lugar relevante en la jornada. Carmen Gracia, gerente de la Ruta del Vino Campo de Cariñena, abordó la capacidad de la actividad turística ligada al vino, el patrimonio y la gastronomía para reforzar el tejido empresarial y apoyar la economía de las zonas rurales. La tesis compartida por varios intervinientes es que esa vía puede generar ingresos adicionales para las bodegas y dar visibilidad a marcas y territorios en un momento de menor empuje del consumo tradicional.

Otra de las líneas de trabajo planteadas por las cooperativas pasa por ampliar la oferta con productos adaptados a nuevos hábitos de compra. Bajo esa idea se analizó el proyecto “San Valero 0.0”, con la participación de Alberto Arellano, director de Destilerías San Valero; Silvia Cedeño, directora general de BevZero en España, y Noelia Oliver, directora de Ventas de BevZero. Los participantes defendieron que el vino desalcoholizado no busca sustituir al vino tradicional, sino completar la gama y abrir nuevas ocasiones de consumo entre clientes jóvenes y también entre consumidores habituales que, en determinados momentos, no quieren o no pueden tomar alcohol.

Los datos expuestos en la jornada apuntan a un mayor interés por esa categoría. El gasto en vinos de baja graduación aumentó un 35,2% en el último año y el consumo en volumen avanzó un 27,4%. En un mercado con menos impulso en las referencias convencionales, las alternativas sin alcohol o con graduación reducida ganan espacio en los lineales de los supermercados y aparecen como una opción comercial para bodegas y distribuidores.

La reunión de Cariñena también sirvió para revisar el futuro de la Política Agraria Común para el periodo 2028-2034. Alejandro Lorca, subdirector general de Frutas y Hortalizas y Vitivinicultura del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, analizó las perspectivas de la próxima PAC y los cambios previstos en su gobernanza y financiación. Para las cooperativas, la continuidad de los instrumentos de apoyo durante la transición resulta importante por su efecto sobre la inversión, la adaptación de las explotaciones y la actividad de las bodegas.

En el apartado comercial, Susana García, directora de la Organización Interprofesional del Vino de España, repasó la evolución de los mercados internacionales. García advirtió de una situación mundial poco habitual, con un consumo de vino en niveles de hace seis décadas y con un comercio internacional a la baja. Pese a ello, apuntó posibilidades en países como Suecia, Suiza y Brasil. En el caso brasileño, vinculó parte del interés al acuerdo entre la UE y Mercosur.

La jornada incluyó además el caso de Castell d’Or como ejemplo de adaptación empresarial dentro del cooperativismo. Joan Josep Raventós, portavoz de vino y cava de la Federació de Cooperatives Agràries de Catalunya, y Jordi Amell, consejero delegado de Castell d’Or, expusieron una estrategia basada en la internacionalización, la diversificación y una mejor puesta en valor de sus productos para responder a las dificultades del sector del cava.

En la clausura intervinieron Sergio Ortiz, alcalde de Cariñena; Antonio Serrano, presidente de Bodega San Valero y de la D.O. Cariñena, y José Víctor Nogués, presidente de Cooperativas Agroalimentarias de Aragón, además del propio Ezquerro. Ortiz defendió el papel de la vitivinicultura y del turismo ligado al vino en la economía local. Serrano incidió en el peso del cooperativismo en un territorio con larga tradición vitícola. Nogués reclamó más dimensión empresarial y alianzas entre operadores, sin perder el vínculo con el territorio.

Cooperativas Agro-alimentarias de España agrupa a 398 bodegas cooperativas, responsables de alrededor del 70% de la producción nacional de vino. Su peso económico va más allá de la elaboración y la venta: en muchas comarcas vitícolas sostienen empleo, actividad agraria y población. La revisión de su estrategia comercial, por tanto, no afecta solo a las bodegas, sino también a una parte amplia de la cadena de valor del vino en España.

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