Catas entre viñedos y ovejas marismeñas: descubre el enoturismo ecológico de Dehesa del Zarco a las puertas de Doñana
Este proyecto familiar de viticultura apuesta por la recuperación de la tradición vitivinícola en Pilas a través de un cultivo sostenible de sus variedades autóctonas
viernes 6 de noviembre de 2026
“Todos conocéis Pilas por los sofás y las aceitunas, pero en Pilas había 25 bodegas hasta los años 40”, así lo explica Juan Diego Moreno de la bodega Dehesa del Zarco, en Pilas, una localidad sevillana pegada al Parque Nacional de Doñana que alberga un proyecto familiar de viticultura ecológica que está recuperando la tradición de cultivo de la vid, que tuvo gran peso en la economía del territorio hasta mediados del siglo pasado, con la figura de Luis Medina Garvey como referente en la industrialización del vino, hasta que la rentabilidad hizo que se arrancaran vides para plantar olivos.
Dehesa del Zarco escribe su historia desde fechas recientes, ya que se trata de una bodega de nueva creación, pero con un enfoque innovador y de auténtico compromiso con la tierra y con la tradición de un territorio que llegó a contar con una importante industria ligada al vino.
Juan Diego Moreno, junto con sus padres y pareja, han impulsado un proyecto familiar de recuperación de las vides autóctonas del territorio, como la Mantúa Pilas, Garrido fino, zalema y listán, entre las variedades blancas y Tintilla de Rota y Garnacha tintorera, entre las tintas, completándose la producción con Viognier, Syrah, Tempranillo y Petit Verdot, entre la plantación de Pilas y la de Almonte, en pleno Aljarafe sevillano.
Aunque el proyecto comenzó a fraguarse años antes, no fue hasta 2019 cuando sacaron su primera añada, con una producción de 1.500 botellas, que fue incrementándose hasta que en 2023 terminaron de construir su propia bodega, lo que les permite completar todo el proceso de elaboración de sus vinos y convertirse en lo que es hoy: la única bodega en Pilas, con una producción de unas 18.000 botellas y cuatro referencias de vino certificadas en ecológico y una de aceite virgen extra en un espacio donde conviven la casa familiar y la bodega rodeada del propio viñedo. Un proyecto de presente y de futuro que se puede descubrir de primera mano gracias a las visitas y actividades que llevan a cabo durante todo el año.
Y es que una de las fortalezas de Dehesa del Zarco es precisamente descubrir sus vinos frente al viñedo, a través de las actividades que ofrecen durante todo el año, con opción para catar los vinos acompañados de otros productos ecológicos o artesanales del territorio. Sea dentro de la bodega, que cuenta con una preciosa sala de catas, o en exterior, donde se organizan catas entre el viñedo, escuchar la historia vitivinícola de Pilas y el trabajo de recuperación de ese legado de la mano de Juandi es un enorme placer que da paso a descubrir sus vinos blancos, tintos y rosados que son fiel reflejo de la forma de entender y de trabajar la viña.
Sus tintos son redondos y envolventes, con carácter, tanto Zarco 2024 como Ubero son el mejor ejemplo del proyecto de esta familia, siendo este último el vino de mayor complejidad de la bodega, procedente de viñedos en conversión ecológica y vendimia nocturna manual y un envejecimiento de 16 meses en tinos de roble francés. Su blanco Zarco 2024 es, por el contrario, vivaz, lleno de frescura y equilibrado, perfecto para disfrutar en las noches calurosas que lo ven nacer. Finalmente, Zarco Rosado es quizá el vino más disfrutón que ofrece esta bodega, delicado, envolvente pero también fresco, expresivo y tremendamente versátil.
Todos ellos son hijos de la paciencia, del trabajo y, sobre todo, del profundo amor por la tierra y por el entorno en el que se producen. De ahí que Dehesa del Zarco tenga un compromiso no solo con la certificación ecológica sino con la recuperación de la oveja churra Lebrijana o Marismeña, de las que en la bodega cuentan con unos ejemplares que se ocupan de abonar y desbrozar el viñedo, siendo también las protagonistas de las etiquetas de sus vinos.
Además, Dehesa del Zarco mantiene colaboraciones con otras empresas del territorio, tanto con productores como con guías locales vinculados a la observación de la naturaleza en Doñana, creando sinergias que permitan generar riqueza desde la conservación del territorio.